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Relaciones biblioteca escolar-entorno
1. El agua fluye de las bibliotecas a su entorno Introducción Aunque debemos reconocer que cada escuela es un microcosmos único e irrepetible y que, por tanto, hay que respetar y valorar su idiosincrasia, creemos necesario que el centro escolar se integre en la comunidad que le rodea. Esta integración aportará beneficios infinitos y enriquecedores tanto a la comunidad educativa como a su entorno social porque el potencial que reúne cada uno de sus agentes es tan amplio que todos ellos tienen la obligación de compartirlo con los demás. Este artículo tratará de ofrecer un exquisito racimo de propuestas realistas y sencillas que favorecerán la interrelación entre escuela, biblioteca, familia y sociedad en general. Será un modesto homenaje, una agradecida crónica del sinfín de actividades de dinamización sociocultural que se llevan a cabo en escuelas y bibliotecas públicas de todos los rincones de la geografía lectora internacional (1). Los traemos aquí para que nuestros internautas literarios se sientan capaces de dar el paso de abrir sus mediatecas escolares y bibliotecas públicas a ese entorno que les observa con escepticismo (la sociedad no sabe valorar bien la labor de maestros y bibliotecarios) y que, a fin de cuentas, les aporta la materia prima que llena de sentido su labor académica y cultural: los niños y jóvenes a quienes tenemos la obligación de ofrecerles una brillante formación lectora. Pedimos al lector que se sumerja en la lectura de este artículo con una mente generosa, con la receptividad de una esponja, y que comprenda que no le estamos invitando a reproducir miméticamente ninguna propuesta. Algunas le parecerán una utopía; otras, un disparate; pero seguro que la mayoría de ellas despertarán su propia creatividad y le reconfortarán intelectual y profesionalmente porque le harán sentir el abrazo de otros colegas que, anónimamente, comparten con él el sublime objetivo de dar de leer a los niños y jóvenes. Escuela y biblioteca salen a la calle He aquí algunas estrategias para hacer llegar a la comunidad los fondos y el potencial humano que se albergan en las bibliotecas escolares y públicas. Algunas son propuestas de actividades puntuales; otras, albergan planteamientos más amplios en el tiempo y en la complejidad de su desarrollo. Pero todas ellas son realizables si, sobre todo, existe una voluntad decidida por parte de los maestros y bibliotecarios. Cajas Viajeras Podemos diseñar la propuesta en una doble dirección, en función de quién asume la iniciativa: bien es la escuela la que prepara cajas o maletas con lotes de materiales de lectura para hacerlos llegar a los colectivos de usuarios que las soliciten (sobre todo en aquellas comunidades en que no exista biblioteca pública); o bien ésta última confecciona la caja y la pone a disposición de su entorno. Existen experiencias de empresas que han solicitado las Cajas Viajeras para que sus empleados leyeran en sus ratos de ocio durante los cambios de turno. La caja permanece en su destino durante un tiempo pactado y todo su contenido puede ser utilizado allí mismo o llevado al hogar por cualquier persona en calidad de préstamo. El furor de leer Esta campaña, de origen francés, se ha realizado en más de cien países y consiste en la realización de una serie de acciones de animación a la lectura en pequeños municipios de fuera del área metropolitana. Durante un par de semanas en dichas poblaciones se efectúan foros, conferencias, charlas, concursos, juegos literarios, horas del cuento, talleres de creación… También se editan cuentos volantes, folletos y camisetas con lemas entorno a la lectura. Se logra una interrelación activa y positiva entre diversas instituciones: escuelas, bibliotecas públicas, asociaciones culturales y de vecinos, ayuntamientos, etc. que permiten acercar el libro y la lectura incluso a sectores marginales. Biblio-parques Tanto la biblioteca de la escuela como la biblioteca pública pueden organizar en los parques próximos pequeñas sucursales desde las cuales desarrollar diversas actividades de promoción de la lectura: se colocan pequeñas carpas, se llevan cajas o maletas viajeras, elementos decorativos y se hacen contadas al aire libre, recomendaciones de lecturas, o préstamos para leer los libros y demás materiales en cualquier rincón del parque o en la propia casa de cada visitante. Biblio-mercado En lugares como Salamanca, la biblioteca municipal (podría hacerlo igualmente la escolar) ha reservado un puesto en el mercado público, junto a la pescadería, la carnicería o la frutería, en el que las amas de casa y algún que otro hombre despistado puede encontrar ese libro interesante con el que hacer más llevaderas sus labores del hogar, para llevarlo a casa en el carro de la compra. Libro-correo En vista de que muchos potenciales usuarios dicen no acudir a la biblioteca porque están muy ocupados y no tienen tiempo de desplazarse, aunque les gustaría hacerlo, en algunos lugares la biblioteca ha concertado el Libro-correo, un servicio a domicilio que lleva al usuario el libro que desea a cambio simplemente del pago de una pequeña cuota de desplazamiento. En algunos sitios, el reparto se realiza bien a pie bien en bicicleta y es gratuito gracias al patrocinio de alguna empresa que obliga al repartidor a llevar un pequeño rótulo con el nombre del patrocinador en su ropa. Biblio-circo Con ocasión de algún evento especial (una feria, una romería, las fiestas del barrio…) la escuela y la biblioteca pública montan en un lugar de importancia vecinal (plaza mayor, junto al ayuntamiento o el polideportivo) un inmensa carpa en la que se realizarán de manera simultánea y permanente horas del cuento, encuentros con escritores e ilustradores, proyecciones de cuentos en diapositivas y de películas entorno a los temas del circo, el libro y la lectura, talleres para niños y jóvenes, dramatizaciones de textos y teatros leídos basándose en el tema del circo, etc. Se aprovecharán los fondos de la biblioteca (que habrá pedido refuerzos a otras instituciones) para organizar una exposición de materiales de lectura que giren entorno al espectáculo circense. Ferias en los centros de trabajo Las diversas fábricas, negocios y empresas de la localidad podrán solicitar a la biblioteca la organización de un Festival del Libro en el que la biblioteca ofrecerá a los trabajadores sus recursos en préstamo y diversas propuestas de dinamización de la lectura a cambio de que la empresa realice la entrega de un lote de libros y demás materiales de lectura al centro bibliotecario. Biblio-esquina El promotor de lectura sale literalmente a la calle con una maleta viajera al hombro, se ubica en un sitio estratégico (transitado pero sin obstaculizar la circulación peatonal ni interferir en los negocios del lugar), al que acudirá siempre con regularidad puntual. Allí coloca su tenderete: su maleta abierta en la que exhibe libros, revistas y periódicos que prestará a quien lo desee. En cada ocasión leerá en voz alta un texto de tipologías diferentes para captar la atención y como regalo a quienes se acerquen a observar su mercancía. Almuerzos literarios En los comedores escolares se pueden organizar sesiones de lectura o narración oral de cuentos, poemas, adivinanzas, leyendas, fábulas, etc. La puesta en escena la realizarán voluntarios elegidos entre los padres y demás familiares, jubilados, bibliotecarios o profesionales del barrio. La biblioteca pública puede prestar sus fondos para la actividad o también pueden aprovecharse los recursos de la mediateca escolar. Leyendo espero y no me desespero Muchos niños y niñas tienen que esperar todos los días tanto la llegada de sus compañeros y maestros a la escuela (sus padres les aparcan en el cole demasiado temprano), como a las personas que les recogen al final de la jornada escolar. En ambos momentos se pueden organizar diversas actividades de dinamización de la lectura que puedan aligerar dichos ratos de tedio infantil. El personal que se encarga de los infantes durante esos períodos de tiempo podrá realizar con ellos juegos de lenguaje, invención de adivinanzas, trabalenguas o acertijos, construcción de cuentos mínimos o gigantes, elaboración de carteles incitadores a la lectura desbocada, etc. La biblio invade el Centro de Salud Tal vez una de las vivencias más desagradables para un niño es la visita a los distintos especialistas sanitarios, sobre todo si desconocen qué les van a hacer. La estancia en la sala de espera se convierte en una pesadilla tanto para los menores como para sus acompañantes. Por eso la biblioteca puede proponer al Centro de Salud la firma de un convenio de colaboración en virtud del cual los bibliotecarios se comprometen a acudir a la institución sanitaria periódicamente a entretener literariamente a los pacientes a cambio de determinados fondos para adquirir materiales de lectura para enriquecer la dotación de la biblioteca pública. Palabras de libertad Aunque pudiera parecer una experiencia traumática, ambos tipos de bibliotecas pueden constituir un grupo de voluntarios formados por adolescentes y jóvenes dispuestos a visitar periódicamente una institución penitenciaria. Allí podrán descubrir la cara menos amable de la sociedad que les rodea al tiempo que realizan una labor solidaria de dinamización de la lectura: cuentacuentos, talleres de animación, teatro leído, lecturas en voz alta, recitales poéticos… en los que los reclusos participarán como público y protagonistas. Leyendo en los poblados En la mayoría de nuestras grandes poblaciones existen poblados marginales en los que malviven determinadas minorías étnicas y personas desubicadas. Aunque en algunas ocasiones son ellas mismas las que se divorcian de la sociedad y se niegan a introducirse en el sistema educativo y cultural, hemos de reconocer que somos todos responsables de esta desintegración discriminatoria. La escuela y la biblioteca estarían socavando uno de los cimientos que da sentido a ambas instituciones –la transmisión universal del conocimiento humano– si permanecieran de espaldas a estos colectivos. Por eso proponemos el diseño de un colectivo mixto entre escuela y biblioteca que se dirija a los poblados marginales para acercarles las maravillosas obras literarias y documentales que descansan en sus estanterías. En ocasiones la labor consistirá tan sólo en aproximarles los materiales, pero en muchos casos habrá que poner nuestra voz a su servicio porque su analfabetismo les impedirá ser autónomos. Hagámoslo con generosidad, alegría y respeto, huyendo de cualquier tipo de paternalismo colonialista. Libros de cabecera Son numerosos los centros de lectura pública que tienen entre sus propuestas de dinamización de la lectura esta estrategia, aunque recogida con nombres diferentes. Estamos hablando de crear un equipo de voluntarios, en la escuela o la biblioteca, que se dedicará en su tiempo libre a acudir al hogar de todas aquellas persona del entorno que lo soliciten que tengan imposibilidad real, temporal o permanente, para acceder a la biblioteca por motivos de salud. Los voluntarios acudirían a ver al enfermo para llevarle los libros que previamente éste hubiera pedido en préstamo y le acompañarían durante un rato leyendo en voz alta algún texto de especial calidad o del interés del visitado, por sus aficiones o por su deseo en profundizar sobre su dolencia. En algunos casos se ha logrado, tras el ofrecimiento de algunos enfermos, celebrar en su domicilio las reuniones de los grupos de lectura o realizar horas del cuento para los niños del vecindario.
2. El agua fluye de la comunidad a las bibliotecas La comunidad se acerca a la escuela y la biblioteca En esta ocasión vamos a proponer algunas estrategias que demostrarán que las bibliotecas escolares y públicas habrán de pujar por lograr que el agua también fluya desde la comunidad que las acoge hacia sus entrañas culturales. Serán propuestas mediante las cuales ambas instituciones culturales incitarán al público a atreverse a traspasar la puerta y sumergirse en sus salas y espacios virtuales. Y decimos «atreverse» con toda intención porque en numerosos estudios se ha detectado que muchos usuarios potenciales de los centros públicos de lectura no dan el paso para convertirse en usuarios de pleno derecho porque sienten hacia ellos una cierta desconfianza, un recelo que viene provocado en determinadas ocasiones por la propia configuración arquitectónica del edificio (demasiado formal y cerrada) y en otras por alguna experiencia negativa pretérita de acercamiento al mundo bibliotecario. No sólo la biblioteca pública sino también la escolar –como apoyo material y humano a ésta– deben realizar eficaces y rigurosas campañas de captación de socios basadas en auténticas estrategias de marketing comercial, teniendo en cuenta que, de un modo u otro, están «vendiendo» un producto al público (aunque sea de un modo gratuito): el acceso a los variados materiales de lectura y a la cultura en general. Quizá sorprenda al lector que aboguemos porque la escuela se lance a captar socios diferentes a los niños y jóvenes que habitan sus aulas, pero estamos convencidos de que la mediateca escolar no es un centro de documentación «sólo para escolares», sino que ha de estar abierta a toda la comunidad social que la sustenta: estudiantes, maestros, personal no docente, familias y antiguos alumnos. Sólo así será posible lograr la dinámica que se está imponiendo en la mayoría de nuestros centros educativos: los padres dejan en ellos a sus hijos «para que los eduquen», pero no desean establecer vínculos plenamente colaboradores, sinceros y constructivos. Si la biblioteca escolar ejerce de puente entre las familias y la comunidad escolar, mediante atractivas y estimulantes propuestas para todos, cambiarán las relaciones entre todos los agentes que intervienen en la educación. Servicio de alerta Dirigido tanto a escuelas como familias, este servicio se encarga de informar a quienes lo soliciten previa inscripción de los libros, artículos, publicaciones periódicas y demás materiales de lectura que han ingresado recientemente en la biblioteca. A los centros escolares y los particulares se les envía un listado de los títulos nuevos con una pequeña frase «provocadora» del deseo de leer cada uno de ellos (avance de su contenido, qué aporta, etc.)… y se les invita a acudir a la biblioteca para disfrutar de la lectura completa del material. Se puede realizar también desde la mediateca escolar: dirigiremos a todas las familias (aquí no hay suscripción que valga, lo haremos «por decreto») el díptico informativo con las novedades, con la intención de despertar en los padres y estudiantes el deseo de acudir a la escuela en busca del libro o artículo correspondiente. Dadme de leer, por favor Los niños usuarios de la biblioteca pública o de la escolar escriben una carta a sus padres pidiéndoles que vengan a participar en esta actividad en la que los progenitores leerán o contar a sus hijos y a los demás, en sesiones colectivas que se organizarán con total flexibilidad: lectura personal (padre-niño), en pequeño grupo o en gran asambleas. Venid, queremos contaros La propuesta complementaria a la anterior: ahora los chicos y chicas invitan a sus padres a acudir a la biblioteca para asistir a una contada para mayores, en la que serán los propios niños quienes leerán o contarán a sus familiares cualquier tipo de texto, bien literario o divulgativo, bien personal o de autor. Los agrupamientos también serán lo más flexibles posible. Embrujo familiar Este procedimiento consiste en proponer desde la biblioteca determinadas actividades de dinamización de la lectura dirigidas a la familia en su conjunto. No podrán participar ni padres sin sus hijos ni viceversa. En el diseño de las actividades podrán participar todos: bibliotecarios, maestros, padres y niños y se tratará de talleres de poesía o narraciones, telares de cuentacuentos, laboratorios de encuadernación y edición, etc. Todos ellos tendrán en común que girarán entorno al tema de la brujería. Por los ojos entra el cuento Estrategia para promover la lectura de imágenes y la apreciación de su componente artístico, al tiempo que se descubre su poder narrativo. Se elaboran diapositivas de las ilustraciones de los cuentos elegidos para la acción o se utilizan también libros de imágenes o cualquier tipo de estampa de calidad que serán proyectadas mediante un proyector de opacos. Durante la proyección se narrarán o leerán en voz alta los textos que acompañan a las imágenes o se escuchará un montaje realizado en un casete en el que diversas personas hayan grabado el relato interpretando a los personajes pudiendo apoyarse en diversos efectos especiales de sonido. Asimismo, se invitará a los asistentes a interpretar espontáneamente lo que las imágenes les sugieran y a atreverse a iniciar un relato a partir de las mismas. Podemos sugerir la ilustración de un texto creado por los propios asistentes o de cualquier autor. Al calor de la palabra Para atraer a los diferentes miembros de la comunidad hasta la biblioteca, ésta organiza esta propuesta en la que se efectúan diversas actividades que habitualmente no se identifican con la institución: espectáculos de danza, música, teatro, etc. que se acompañan de una fogata que recupera el valor simbólico del fuego como elemento integrador. En torno a la hoguera se distribuirán los asistentes para arropar a los artistas y después podrán participar con improvisaciones espontáneas. Poemas para enlazar Una vez al mes la mediateca escolar y la biblioteca pública pueden organizar en sus espacios la acción «Poemas para enlazar», que pretende estrechar los lazos afectivos entre los miembros de la comunidad. En la primera sesión aprovecharemos la fuerza de la palabra poética de diversos autores consagrados cuyos textos serán recitados en voz alta por maestros o bibliotecarios. Al finalizar la velada se invitará a los asistentes a escribir sus propias composiciones poéticas y preparar su lectura o recitado para la próxima cita. Se sugerirá el posible apoyo ambiental del recitado mediante imágenes proyectadas o melodías interpretadas en directo o grabadas previamente. Todas las sesiones se realizarán a la luz de las velas para dotar al ambiente de un clima acogedor y cálido. Abuelo, dame de leer Es maravilloso el potencial emocional que posee la relación entre los niños y sus abuelos. Si a eso añadimos un matiz de justicia social mediante el cual tratamos de reivindicar la figura de nuestros mayores, es fácil que broten espontáneamente infinidad de propuestas. En esta ocasión invitamos a los abuelos a visitar la escuela y la biblioteca pública para mantener un encuentro lúdico-literario con las niñas y los niños. Entre todos tejerán una velada llena de encanto en la que la palabra será portadora de los mejores sentimientos y del deseo de compartir todo el valor de nuestra tradición cultural. Abuelos y pequeños representarán el doble papel de emisores y receptores para demostrarse unos a otros que la palabra bella puede servir de eslabón entre generaciones y dar sentido a un ocio compartido. Dame asilo, abuelo Siguiendo el planteamiento anterior, con esta acción dinamizadora trataremos de llevar un poco de alegría y vitalidad infantil hasta las residencias de ancianos. Los niños y jóvenes prepararán para sus mayores representaciones teatrales o sesiones de teatro leído para que los ancianos olviden sus penas y recuperen sus ganas de vivir. Tanto la escuela como la biblioteca pública llevarán a las residencias lotes de materiales de lectura (no sólo libros, también revistas, periódicos e ¡incluso tebeos!) que dejarán a los ancianos en préstamo hasta la próxima visita. Entre los lotes no podrán faltar las propias producciones realizadas por los aprendices de lectores. Los ancianos aprovecharán para contar a los pequeños sus batallas, anécdotas, historias personales, y les hablarán de cómo era la vida cuando ellos eran niños o jóvenes: en qué empleaban el tiempo libre, con qué jugaban, cómo era la escuela, etc. Concurso de fotografía La biblioteca escolar y la pública conjuntamente organizarán un concurso de fotografía destinado a los diversos miembros de la comunidad, sin límite de edad y con el único requisito de presentar imágenes que hablen de la relación de cualquier individuo o grupo social con la lectura. Todas las fotografías concursantes serán expuestas simultáneamente en las entidades organizadoras durante una semana, al final de la cual se procederá a su subasta. Con el dinero recaudado se adquirirán fondos nuevos para ampliar los existentes en ambos tipos de bibliotecas. Lanzamiento de libros Nos referimos con este epígrafe a dos propuestas diferentes, pero que pueden ser complementarias. La primera de ellas consiste en organizar en la biblioteca escolar o en la municipal la tradicional presentación de novedades literarias, pero dándole al acto un carácter más lúdico y festivo. No sólo se permitirá al autor hablar de su obra, contestando las preguntas del público, sino que habrá de leer en voz algún pasaje especialmente atractivo con la colaboración de algún asistente. El precio que pagará la editorial a la biblioteca será la entrega de un lote de ejemplares del libro presentado y de alguno más de su fondo editorial. Pero no se tratará de una entrega convencional, en mano, sino que se procederá, en el patio de la escuela o los alrededores de la biblioteca, al lanzamiento físico en el interior de globos de los volúmenes adecuadamente recubiertos con materiales acolchados para evitar su deterioro y el de las cabezas del público. La voz del libro Tanto la escuela como la biblioteca pública están obligadas a adecuar sus instalaciones, servicios y actividades a las personas que tienen problemas físicos o psíquicos, eso que en el mundo de la educación se etiqueta con el rimbombante nombre de «Necesidades educativas especiales». En esta ocasión se trataría de organizar una actividad dirigida al público discapacitado visualmente para acercarle al mundo bibliotecario y para regalarle nuestra voz como vehículo para acceder al mundo de la lectura, no porque ellos no sean capaces de leer por sí mismos (existen materiales para ello en lenguaje braille), sino como una muestra de que deseamos su integración y estamos dispuestos a ampliar sus posibilidades de lectura (aún existen pocos libros pasados al citado lenguaje y son pocas las escuelas y bibliotecas públicas que disponen de ellos). Se trataría de realizar lecturas en voz alta, pero también de acompañar al discapacitado visual en la consulta y selección de sus materiales, facilitándole espacios y guiándole en el uso de los fondos electrónicos. Subrayamos la idoneidad de esta actividad para ser desarrollada bien por grupos de jubilados, bien por niños y jóvenes de las escuelas, porque acompañando al invidente y siendo testigos de sus dificultades recibirán una lección eficaz de integración de los discapacitados. Kepa Osoro (1) Aunque el lector podrá identificar algunas de las propuestas que presentamos con otras que ha realizado o tiene noticias de que se realizan en otros lugares, nos hemos permitido el placer de seleccionar algunas pinceladas de la magnífica labor de dinamización de la lectura que se realizan en Antioquia, Colombia. |