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Literatura juvenil actual. Criterios y fuentes de información para la selección de obras

Revisión del estado de la literatura juvenil en la actualidad. En primer lugar, se ofrece un listado de géneros y títulos destacados. A continuación, se incluyen datos estadísticos sobre los hábitos de lectura de la población y sobre los cambios que se han producido a lo largo de los años Por último, se enumeran distintas fuentes de información como el Servicio de Orientación de Lectura (SOL) y otros recursos en Internet.

Por Pablo Barrena
Escritor, crítico literario
  Coordinador de la RED de Selección de libros infantiles y juveniles 
Especialista en Literatura infantil y juvenil

 

Estado actual de la LJ

La producción de literatura juvenil (LJ) se halla en un buen momento, como se aprecia en la creación de nuevas colecciones dirigidas al lector adolescente y en que las obras de esta modalidad interesan cada vez más en los ambientes escolar, familiar y social. El panorama es tan rico, plural y abierto que cuesta conocerlo bien, a no ser respecto a las colecciones más divulgadas (véase más adelante, en Recursos Bibliográficos) y que siempre se encuentran en los centros de enseñanza media.

Colecciones convencionales

Cabe denominar «colecciones convencionales» a las señaladas arriba (las de más larga trayectoria), generalmente pertenecientes a grandes grupos editoriales relacionados con la escuela: Alfaguara, Anaya, Bruño, Edebé, Edelvives, Everest, Planeta-Oxford, SM, etcétera. En ellas tienen mucha presencia los autores españoles, por lo común con obras aceptables, si bien algunas resultan tópicas o de mero aprovechamiento de una noticia o tema actual, sin un genuino propósito creativo y literario. En este sentido, los premios literarios que tienen algunas editoriales no aportan demasiado al nivel medio de las calidades. No obstante, hay excepciones, como es la novela Cielo abajo («Espacio Abierto»), de Fernando Marías, II Premio Anaya de Literatura Infantil y Juvenil y Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 2006.

De autores españoles y en este tipo de colecciones (ligadas a editoriales con textos educativos) son de destacar las obras siguientes: El rey jabalí, amistad juvenil y enfrentamiento familiar en la Guerra Civil, de Antoni García Llorca, en «Barco de Vapor» (SM, 2005); Los dueños del paraíso, visión crítica del Descubrimiento, de Andreu Martín, en «Periscopio» (Edebé, 2005); Sin tiempo para soñar, dos estudiantes investigan un asesinato, de Jordi Sierra i Fabra, en «Paralelo Cero» (Bruño, 2006); Vida de Alejandro, por Bucéfalo, un gran personaje y una época excepcional, de Eloy M. Cebrián, en «Alfaguara Juvenil» (2005); El paraguas poético, singulares relatos cortos, de Eliacer Cansino, en «Punto de Encuentro» (Everest, 2004); Endrina y el secreto del peregrino, viaje a Santiago de Compostela en el siglo XII, de C. López Narváez, en «Nautilus» (Planeta-Oxford, 2005).

Algar, Espasa-Calpe, La Galera y las demás editoriales del sector de textos educativos publican a numerosos escritores y escritoras españoles que editan en las colecciones citadas. Y así, junto a los referenciados arriba, en bastantes colecciones de LIJ aparecen obras de Gonzalo Moure, Ricardo Gómez, Blanca Álvarez, César Mallorquí, Joan Manuel Gisbert, Carmen Gómez Ojea, Andreu Martín, María Isabel Molina, Care Santos y Xosé Antonio Neira, entre otros.

Todas estas colecciones contienen a su vez un buen porcentaje de traducciones, en ocasiones de obras muy escogidas: Las lágrimas del asesino, de Anne-Laure Bondoux, en «Alandar» (Edelvives, 2005); Pequeños pasos, de Louis Sachar, en «Gran Angular» (SM, 2006); Blanca oscuridad, de Geraldin McCaughean, en «Alfaguara Juvenil» (2007); Constantina y las telarañas, de Alki Zei, en «La joven colección» (Lóguez, 2005). Y más títulos excelentes que están repartidos por las distintas editoriales, a los que no es tan fácil acceder por falta de cauces de información.

Además de esta producción convencional, hay colecciones y series distintivas, editadas en cartoné y en rústica, bien basadas en personajes específicos (un grupo o una sola figura: «Misterios romanos», de Salamandra), bien enfocadas a un receptor determinado (novelas con jovencitas protagonistas: «4 amigas fuera de clase», de SM), bien de escritora o escritor muy conocidos (españoles y extranjeros: «Biblioteca de Jordi Sierra i Fabra», de Bruño) por los lectores y mediadores. Suelen ser obras de entretenimiento, sin otro objetivo que distraer con historias de comprobada aceptación. A veces, y aunque dirigidas como están a una lectura de consumo, sirven también para estimular la buena formación literaria.

Auge de la fantasía

La fantasía, desde que salió Harry Potter (Salamandra), de J. K. Rowling, y luego con las Crónicas de Narnia (Destino), de C. S. Lewis, se mantiene como género de gran interés para los lectores. Sin embargo, ya antes de establecerse el éxito comercial de esas obras se leía mucho El Señor de los Anillos y El hobbit, de J. R. R. Tolkien, habida cuenta de su excepcional calidad, y a los grandes clásicos a partir de las obras que se enmarcan en el ciclo artúrico.

Lo novedoso aquí está en la producción española, en la que, sin haber precedentes nacionales destacables (dentro del modelo de narrativa fantástica que predomina: héroes, magias, dragones…), surgen escritoras y escritores dedicados al género, caso de Laura Gallego García (Memorias de Idhún, SM, 2004-2006) y Maite Carranza (La guerra de las brujas, Edebé, 2004-2006). En busca probablemente del éxito comercial se hallan otros escritores con obras de estas temáticas, pero muchos carecen de la impronta personal necesaria para ser recomendados. Es de resaltar, por tanto, el valioso trabajo de José María Guelbenzu en La cabeza del durmiente (Siruela, 2006) y de Andrés Ibáñez en El parque prohibido (Montena, 2005). Esto en lo que se refiere a los autores españoles.

En cuanto a los extranjeros, los que aparecen a continuación están entre los escritores cuyas obras son, por ambición, logros y éxitos, las mejores de la actual narrativa fantástica juvenil. Philip Pullman, autor de la muy excepcional trilogía La materia oscura (Ediciones B, 2004), con una jovencita que busca la plena libertad de conciencia en el multiverso: la cada vez más sugerente física de partículas como trasfondo de luchas religiosas. Ralf Isau, que presenta a un fascinante héroe, testigo de la terrible historia de todo el siglo XX, en la tetralogía El Círculo del Crepúsculo (Ediciones B, 2003, 2006). Cornelia Funke, creadora de Corazón de tinta y Sangre de tinta (Siruela, 2003 y 2005), donde el arte de leer de una jovencita da vida a conflictivos personajes de leyenda. Jostein Gaarder, famoso por su controvertida El mundo de Sofía, anima siempre al gozo literario y la especulación filosófica, tal se aprecia en Jaque mate (Siruela, 2006). Nancy Farmer narra con gran habilidad un inquietante futuro de clones y tráfico de drogas en La marca del escorpión (Destino, 2003). Lian Hearn, genial recreador de ambientes, combates, intrigas y prodigios del mundo feudal japonés en Leyendas de los Otori (Alfaguara, 2004-2006). Hay otros autores, y otras obras de fantasía –épica, animista, mitológica y científica– que deberían entrar en esta especial consideración, aunque algunas no están tan de actualidad, como es la estupenda El secreto del Bosque Viejo (Gadir, 2006), de Dino Buzzatti.

Por otro lado, las editoriales dedicadas a la fantasía sacan igualmente obras de otros géneros, como es lógico, dado que éste no agota el interés juvenil, tanto por lo irreal como por lo real. Así, publican otras materias: Roca (la editorial de Eragon y Eldest, de C. Paolini) ofrece terror: El tango del diablo (2005), de Hervè Jubert; Salamandra edita novela prehistórica, de aventuras, intriga y mitología: Ilión y Odiseo (2005), de Imme Dros; Destino, literatura general y aventura moderna: Hacia el norte (2005), de Donna Jo Napoli; Ediciones B, dentro de la variedad de su propuestas, incluye anticipación científica en: El legado de Siberia (2006), de Ann Halam. La editorial Siruela, además de publicar varios géneros, aporta la literatura de Henning Mankell, autor de un realismo que cala en el lector, como ocurre con Viaje al fin del mundo (2004), cuarta entrega de la historia del joven Joel, y título de una edición distinta (Debolsillo, 2006) con los cuatro libros.

Época de aniversarios y conmemoraciones

Las adaptaciones, versiones y recreaciones de obras clásicas, por conmemoraciones y aniversarios, conforman uno de los aspectos más singulares en este campo, quizá de forma coyuntural. Así, se celebró el año de Don Quijote, con versiones y recreaciones dirigidas al lector juvenil. Dulcinea y el Caballero Dormido (Edelvives, 2005), de Gustavo Martín Garzo, es un ejemplo de buen hacer. Después han venido adaptaciones, versiones y ediciones de las obras de Cristóbal Colón, J. R. Jiménez y Jules Verne. Las editoriales aprovechan este tirón de la moda y ofrecen también versiones y adaptaciones de libros clásicos, sin que se celebren los respectivos aniversarios y conmemoraciones. Son obras de B. Pérez Galdós y de A. Dumas, por ejemplo; o Tirante el Blanco, de Joanot Martorell, y El Cid Campeador, entre los últimos. A la vez aparecen ediciones juveniles de relatos clásicos, conocidos o menos conocidos, de Bécquer, Poe, Stevenson, Kafka y Melvillle («Libros del Zorro Rojo»), entre tantos otros.

Por lo normal, las versiones, adaptaciones y recuperaciones editoriales están cuidadas y son correctas. Pero los receptores perciben y sienten de algún modo que esos textos carecen de vida, no tienen el aliento de los originales: ¿cómo es posible aceptar a tantos grumetes, repartidos por tantos y similares argumentos, navegando con Colón? En consecuencia, tales obras no suelen contribuir a la formación del lector literario. Sucede igual con las obras clásicas si no hay un mediador que sepa introducirlas, actualizándolas, pues, por desconocimiento del joven lector, son recibidas como meros productos, cuando no como lectura escolar obligatoria, con lo que esto conlleva de rechazo.

Álbumes, poesía y teatro

En línea con el auge de la narrativa juvenil se editan álbumes y libros ilustrados y siguen apareciendo nuevas colecciones en este formato. La editorial Media Vaca es un exponente de esa producción, con obras como El libro de las preguntas (2006), compuesto con poemas de Pablo Neruda, ilustraciones de Isidro Ferrer y fotografías de Xavier d’Arquer. El Zorro Rojo ofrece cuentos de autores clásicos, acompañados de ilustraciones, por ejemplo La isla de las voces (2006), de R. L. Stevenson, ilustrado por Alfredo Benavides; Lumen editó El cuento de Auggie Wren (2003), de Paul Auster, con imágenes de Isol. De manera esporádica salen libros con imágenes en otras editoriales, como en Blume, que tiene Encender un fuego (2003), de Jack London, ilustrado por Nathaële Vogel; y acaso se deberían incluir aquí las novelas gráficas y los cómics (véase cómic en www.sol-e.com ), muy atractivos para el lector juvenil, en las que a veces se conjuga el arte literario con el arte plástico

Sucede en la edición de poesía y teatro que sigue siendo corta la oferta. Hay colecciones especializadas, como es la serie «Sopa de Libros-Teatro», de Anaya, con obras sugerentes, tal que Au revoir, Marie (2006), de Tina Olivares, pieza inspirada en la Revolución francesa, o ¿Es tuyo? (2006), de Pep Albanell, sobre inmigración y tráfico de drogas. También Everest tiene en la colección «Punto de Encuentro» una serie de teatro, con obras de autores clásicos, como Cervantes y García Lorca, y actuales, por ejemplo, Farsas contemporáneas (2005), de Antonio Martínez Ballesteros. Otras editoriales con obras de teatro son Espasa-Calpe, La Galera, El Aleph, De la Torre, Hipòtesi y La Asociación Española de Teatro para la Infancia y la Juventud, editora de la muy interesante obra El hombre de las cien manos (2005), de Luis Matilla.

Por el lado de la poesía están las mismas editoriales que en teatro y aquellas que la publican ocasionalmente. Sucede así con Alfaguara y SM, que editan de vez en cuando este género. Por ejemplo, la primera tiene publicado el libro Poesía española para jóvenes (2005), selección de Ana Pelegrín, y la segunda, Canciones de amor y dudas (2003), selección de José María Plaza. De la Torre es muy conocida por la edición de los clásicos del siglo XX, en selecciones dirigidas a esta franja de edad. Respecto a la poesía actual destaca Hiperión, aunque la mayor parte de «Ajonjolí», su colección de poesía para menores, se dirige al lector infantil. Si bien, en la colección «Poesía Hiperión», dirigida a un público general, se encuentra la interesante selección de Juan Carlos Sierra Los lunes, poesía: antología de poesía española contemporánea para jóvenes (2004). Desde luego, lo lógico es que los adolescentes lean poesía general, cuando es adecuada para su capacidad de comprensión, pues la poesía escrita expresamente para ellos no suele ser de tanta calidad.

Criterios para la selección de obras

Recomendar literatura juvenil requiere, claro está, conocer la producción editorial y, por otro lado, el grado de educación formal, la situación mental (individual y colectiva) y los hábitos generacionales de los adolescentes. Poco cabe hacer a favor de la lectura juvenil sin esos conocimientos, pero también es preciso considerar los datos siguientes, tan necesarios a la hora de realizar estas tareas.

Por una parte, está la historia de los hábitos de lectura de la población general y de la infantil y juvenil en particular. En 1978-1979 el Ministerio de Cultura de entonces realizó dos encuestas relativas a los hábitos de lectura1, con estos resultados:

 

Encuesta de 1978: población en general (porcentajes)
Declara leer libros todos los días18,2
Lee varios días a la semana11,2
Un día a la semana7
No lee prácticamente nunca30,3
No lee nunca33, 3

 

Encuesta de 1979: población infantil 6-13 años (porcentajes)
Declara leer libros todos los días11,2
Lee varios días a la semana27,7
Un día a la semana20,3
No lee nunca41

 

Un 36,4% de la población general, como se ve, leía en aquella época de manera regular, si bien esa cifra incluía los que lo hacían una sola vez a la semana. Y no leía un 63,6% de la población general.

Entre la población infantil, el hábito de lectura era mejor que el de los adultos, pero tampoco estaba muy bien. No leía un 41%, porcentaje muy alto; un 20,3% leía un día a la semana; y tenía más hábito un 38,9%.

Comparados aquellos datos con los del barómetro trimestral que, desde hace años, difunde la Federación de Gremios de Editores, se aprecia enseguida el salto realizado por la sociedad española. El porcentaje medio de lectores se sitúa en el 56% en 2006; los jóvenes de 14 a 24 años leen el 72% y el 81, 3% de niños de 6 a 14 años leen libros no de texto. Frente a consideraciones basadas en porcentajes recogidos durante años, que se centran en las oscilaciones a la baja de las horas dedicadas a la lectura diaria, lo que resalta reiteradamente es el dato de la lectura juvenil, 14 a 24 años: si en esta franja de edad se lee tanto, ¿es aceptable el tópico del poco hábito de lectura entre los adolescentes? No es aceptable, desde luego, así que el interrogante se mantiene junto al tópico (basado en la observación de docentes, especialistas y mediadores), lo cual da pie a pensar que algo falla en el trabajo de campo, en cómo se plantean las preguntas de las encuestas relativas a la lectura (¿se aclara bien lo que es lectura literaria?) en la infancia y la adolescencia.

Ahí está, en cualquier caso, ese 20% de crecimiento en lectores adultos (1978-2006) y ese 18,7% de niños que ahora dicen no leer, frente al 41% de 1979. Son datos muy positivos, y si se aprecia el aumento de habitantes en estos casi 30 años, con la distorsión que al respecto pueden proyectar los inmigrantes, no hace sino confirmar la gran mejora en hábitos de lectura que se ha dado en nuestro país.

Por otra parte, también se ha de considerar la educación de la población general, tal como aparece en algunos estudios2 y en este cuadro:

Nivel de la educación (en %)
Niveles educativos20021991
Media OCDEMenos de bachillerato Bachillerato
Universitario
33
44
23
45
37
18
España Menos de bachillerato Bachillerato y equival. Universitario58
17
24

78
12
10

El País, 12/11/2005: Fuente OCDE

Son muy significativos los datos: muestran que muchos mayores españoles, abuelos, padres y familiares, han de tener grandes dificultades para aconsejar e influir en la lectura de niños y jóvenes.

Sea como fuere, a pesar de que los datos disponibles sobre hábitos de lectura son algo confusos e inexactos, el conocimiento de unos y otros sirve para afrontar mejor las tareas de prescripción y de estimulación de la lectura literaria y general entre los escolares. De manera que todos ellos se han de tener en cuenta como recursos para plantear una acertada selección de obras de LJ.

Un aspecto más a considerar radica en la distribución comercial de las obras, pues a veces afecta a las tareas de prescripción y a la formación completa del lector. Sucede que algunas editoriales –entre las no relacionadas con el texto educativo– llegan irregularmente a los centros. Así que, si se desea estar bien enterado al respecto de la producción editorial, es preciso conocer y usar las fuentes de información relacionadas con la LJ.

Hay otros aspectos que pueden parecer poco importantes, pero es necesario tenerlos en cuenta como recursos a la hora de seleccionar:
 

  • Ver si los libros están vivos y si el acceso a ellos no presenta dificultades (consultar bibliotecas y librerías, en caso de duda).
  • Apreciar si encajan con la preparación e inclinaciones del receptor la tipografía, el tipo de edición, el formato, etcétera.
  • Si la selección es extensa y variada, conviene incluir obras del canon literario, clásico y contemporáneo, pensando siempre en la formación y gustos del receptor.

Es decir, cuando se selecciona obras de LJ, hay que considerar las cuestiones relativas a la comprensión y mentalidad del lector, a los elementos literarios de las obras y a los de la edición y comercialización.

También es fundamental saber que pueden deslumbrar ciertas clases de edición y los estilos literarios engañosamente brillantes. A veces un texto «especial», de estilo diferenciado, aparenta tener calidad cuando en el fondo ofrece el mismo asunto que una obra de las consideradas corrientes. En igual sentido, es posible que en ocasiones atraigan los libros editados en cartoné, es decir, libros de tapa dura, y así –si no hay interpretaciones afinadas– uno percibe que posee potencia como lector, aun cuando los libros sean fáciles, manidos o de tono menor. Al lector inmaduro y poco avisado le pueden atraer esas ediciones y esos estilos aparentemente excelsos, pero de sentido blando, y siente placer porque tales objetos y modos marcan distinción, y por eso satisfacen a la imaginación del deseo inmediato, propiciado por el consumo de libros, pero no a la imaginación que se nutre con la buena literatura. La cuestión es que todas estas actitudes ante la lectura resultan equívocas, cuando menos, respecto a una cabal formación literaria y además son cada vez más frecuentes entre la población juvenil.

Recursos bibliográficos

El núcleo de los recursos bibliográficos se halla en los catálogos y páginas web de las editoriales contempladas arriba, cuyas referencias son de fácil acceso, lo mismo que los de las editoriales que no aparecen aquí, pero se encuentran en los programas SOL y PLEC. Son recursos necesarios en cuanto a que los mediadores de la lectura tengan un amplio saber sobre la producción de literatura juvenil.

Entre las colecciones más distribuidas de literatura juvenil están: «Ala Delta» serie azul y «Alandar» (Edelvives); «Alfaguara Juvenil», serie azul y serie roja (Alfaguara); «Altamar Juvenil» y «Paralelo Cero» (Bruño); «Barco de Vapor» Serie Roja, «Gran Angular» y «Alerta Roja» (SM); «Espacio Abierto» y «Sopa de Libros» (Anaya); «Periscopio» (Edebé); «Punto de Encuentro» (Everest); y «Camaleón» serie azul y «Nautilus» (Planeta-Oxford). El resto de las colecciones distribuidas normalmente también merecen plena atención, pues, como sucede con «Algar Juvenil», «Austral Juvenil» (Espasa-Calpe), «Biblioteca Media» (Alianza Editorial), «El Corsario» (La Galera) y «La Joven Colección» (Lóguez), ofrecen la misma clase de literatura, regular y buena, en lengua española y extranjera.

Varias de las editoriales señaladas presentan también colecciones de literatura clásica juvenil. «Tus Libros» (Anaya) es la principal, y a su lado están, entre otras, las de Edelvives, Edebé, Everest y SM, siendo de mencionar en este apartado la singular colección «La Edad de Oro», de Siruela, para los jóvenes aficionados a los cuentos de tradición universal.

Fuentes de información

Una de las fuentes de información básicas, para hacer recomendaciones acertadas de LJ, radica en el principio de autoridad: la tradición, que ha fijado el valor de determinadas obras, y el criterio del profesional. Es preferible atenerse a las recomendaciones consensuadas, de obras clásicas y actuales, antes que a las modas del momento, sin que esto signifique rechazar la lectura pasajera, a no ser, como es lógico, que sea poco adecuada o perniciosa, según los valores morales, éticos e ideológicos, además de los estéticos, que corresponden a una sociedad avanzada y democrática.

Para disponer de información satisfactoria y permanente de LJ cabe recurrir a SOL (Servicio de Orientación de Lectura), a otras páginas de Internet (ver al final webs relacionadas con Lectura y LJ), y a suplementos y críticas de prensa, cuando salen, (El País, El Mundo, ABC, La Vanguardia, entre los de ámbito estatal). También informan las librerías, bibliotecas, centros de profesores y publicaciones especializadas, mediante bibliografías, guías, manuales, etcétera. El Centro de Documentación e Investigación de Literatura Infantil y Juvenil, de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez (FGSR) publica a menudo guías y bibliografías temáticas de LJ. La FGSR edita también los trabajos de la Red de Selección de Libros Infantiles y Juveniles, compuesta por veinte asociaciones, instituciones y revistas de toda España.

En la labor de informar llevan años las revistas del sector: Cuadernos de Literatura Infantil y Juvenil (CLIJ), Educación y Bibliotecas, Faristol y Primeras Noticias. Además están La Oreja Verde (800 números cumplió el 17 de marzo de 2007, como suplemento del diario La Nueva España), Peonza, Revista de LIJ, Lazarillo y Platero. En el apartado Publicaciones>Revistero de la sección Banco de Recursos de SOL, aparecen estas y otras revistas. En SOL se publica igualmente un Boletín electrónico con una selección de los contenidos incorporados a la web.

Con ayuda de todas estas referencias, las más funcionales en cuanto a la selección de lecturas, se puede conseguir que los adolescentes lean buena literatura y aprendan a conocerla e interpretarla.

Páginas webs relacionadas con lectura y LIJ

Servicio de Orientación de Lectura (SOL)
http://www.sol-e.com/
LIJ y Lectura. Niños, adolescentes, familias y profesionales. La sección Directorio>Enlaces Interesantes contiene las
páginas web incluidas aquí y otras más.

Asociación Española de Amigos del libro Infantil y Juvenil
http://amigosdelibro.com
Sección castellana de OEPLI

Babar
 http://revistababar.com/web/
Información general libro infantil y juvenil.

Biblioteca Virtual de Literatura Infantil y Juvenil
http://www.cervantesvirtual.com/seccion/bibinfantil/
Portal temático de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

Educared.net – Leer y Vivir
http://www.educared.net/aprende/vivircuento/index.htm 
Actividades y recursos didácticos. Lectura y LIJ.

Fundación Germán Sánchez Ruipérez
http://www.fundaciongsr.es

IBBY
http://www.ibby.org/
Organización internacional del libro infantil y juvenil. Convoca el premio Hans Christian Andersen.

Ministerio de Educación, Cultura y Deporte
http://www.planlectura.es/  
Plan de Fomento de la Lectura.

OEPLI
http://www.oepli.org/
Organización Española para el Libro Infantil y Juvenil. Sección española del IBBY.
 

 

(1) CENDÁN PAZOS, F. (1986): Medio siglo de libros infantiles y juveniles en España (1935-1985). Madrid: Fundación Germán Sánchez Ruipérez y Ediciones Pirámide.
- GÓMEZ SOTO, I. (1999): Mito y realidad de la lectura. Los hábitos de lectura en la España actual, Madrid: Endymión. - Centro de Investigación y Documentación Educativa (CIDE) (2002): Encuesta sobre hábitos lectores de la población escolar entre 15 y 16 años. Madrid: Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.
- Federación de Gremios de Editores de España (FGEE): Barómetro de hábitos de lectura y compra de libros (ver en «Notas de Prensa»), Madrid: www.federacioneditores.org
(2) MARCHESI, Á. y HERNÁNDEZ GIL, C. (coords.) (2000): El fracaso escolar. Madrid: Fundación por la Modernización de España.
Periódico digital de Magisterio, «Adiós, Europa, adiós», Madrid: www.magisnet.com, número 11751, 23 de mayo de 2007.


 


Bibliografía

Por qué leer a los clásicos
Calvino, I.
Tusquets. Barcelona. 1991

Introducción a la literatura infantil y juvenil
Colomer, T.
Síntesis. Madrid. 1999

Análisis de narrativas infantiles y juveniles
Lluch, G.
Servicio de publicaciones de la Universidad de Castilla-La Mancha. Cuenca. 2003

Lectores competentes
Moreno, V.
Anaya. Madrid. 2005

La literatura juvenil. Un género polémico
Teixidor, E.
En: Pero, ¿qué leen los adolescentes? 12º Jornadas de Bibliotecas Infantiles, Juveniles y Escolares.
Fundación Germán Sánchez Ruipérez. Salamanca. 2004

La magia de leer
Marina, J.A. y Válgoma, M.
Plaza y Janés. Barcelona. 2005

La educación lectora
VV.AA.
Fundación Germán Sánchez Ruipérez. Madrid. 2001

Anuario sobre el libro infantil y juvenil 2007
VV.AA.
Ediciones SM. Madrid. 2007