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Biblioteca escolar


 
 
 
 
 

 

 

Organización espacial de la biblioteca escolar

Introducción

Como nos recordó Núria Lorenzo en su magnífica ponencia «La biblioteca infantil. Un espacio a gestionar, un espacio a dominar» –dentro de las III Jornadas de Bibliotecas Infantiles: La formación de usuarios, organizadas por el CILIJ de la FGSR en Salamanca, en junio de 1995–, el bibliotecario infantil ha de estar interesado en reflexionar sobre cuál es el papel educativo que asigna al entorno físico en el que desempeña su función bibliotecaria, y sobre el tipo de relación con el escenario capaz de favorecer un mejor desarrollo de sus usuarios como personas y lectores y una más eficaz y duradera difusión cultural.

Para Weinstein y David (1), el ambiente impacta directa y simbólicamente sobre los niños. Los elementos del marco físico influyen directamente facilitando unas actividades y obstruyendo otras. Y es que los espacios transmiten al niño mensajes simbólicos sobre las intenciones y los valores de los adultos que controlan el lugar.

Por ello creemos que el bibliotecario ha de fomentar la identidad de los niños, personalizando los muebles, los territorios personales, colgando fotos o dibujos suyos en sitios preferenciales a fin de que los pequeños se sientan en la biblioteca como en su casa. Si el mediador logra definir adecuadamente el espacio, estará invitando al niño a tener conductas exploratorias, a desear manejar los materiales y a potenciar al máximo su capacidad de descubrir y de sorprenderse. El niño estará así creciendo, madurando y convirtiéndose en un ser cada vez más apto para la realización de aprendizajes autónomos y críticos.

Cuidando todos los aspectos materiales y ambientales que a continuación citaremos, el bibliotecario estará promoviendo el sentido de seguridad y confianza en el niño: una luz agradable, una decoración estimulante pero sobria, un mobiliario cómodo… aproximarán al pequeño los materiales y recursos de la biblioteca con delicadeza.

El clima de la biblioteca ha de ser semejante al del hogar y ha de facilitar la comunicación y el diálogo entre los distintos agentes que la visitan. Por un lado, mediante los canales de información, que habrán de ser variados (carteles, formación de usuarios individual y colectiva, publicaciones internas, señalización, etc.). Pero, además, no conviene olvidar que el personal de la biblioteca ha de ser cordial, eficaz y profesional, y debe tener presente que es un mero puente entre el niño y el conocimiento y la información que se encuentra en la sala. Tiene que ser un activo pero respetuoso facilitador de procesos y descubrimientos, mostrando una exquisita habilidad para captar las necesidades e intereses de los niños para así poder anticiparse a sus requerimientos.

 

Condiciones generales en la planificación del ambiente

Siguiendo a Beatriz Trueba (2), estas serían algunas condiciones generales a la hora de planificar el ambiente de la biblioteca escolar:
 

  • Debe propiciar una utilización autónoma por parte de los niños. Los cuentos y demás recursos han de estar al alcance de todos los que tienen que usarlos (accesibles, visibles, expuestos de modo que se vea la cubierta, no de canto, etc.).
  •  La organización del ambiente se realizará de acuerdo con el principio de diversidad: al facilitar encuentros diversos (gran grupo, niños y familias, niños entre sí, escuela y biblioteca, por parejas, solos…) y actividades y elecciones variadas (suelo, mesa, cuentos, audiciones, escenificaciones, narraciones, etc.).
  • Ha de ser un ambiente flexible con espacios polivalentes. No especializar excesivamente los espacios para se puedan transformar. Para ello necesitaremos muebles ligeros, fácilmente transportables y con varias utilidades.
  • Se debe pensar no sólo en los niños sino también en los adultos a la hora de diseñar el espacio y seleccionar las condiciones físicas y materiales.
  • Para iniciar al niño en las normas de uso de la biblioteca y favorecer su autonomía, es imprescindible una buena señalización, como explicaremos más adelante.
  • Los materiales estarán descentralizados y ubicados en diferentes vías de circulación para evitar aglomeraciones, etc.

¿Cómo diseñar y transformar un espacio?

Al iniciar la planificación de los espacios de la biblioteca debemos tener en cuenta:
 

  1. Protagonistas: quiénes la van a usar, valorando sus necesidades e intereses. Por ejemplo, debemos situar nuestro punto de vista a la altura del ojo infantil al colocar los materiales para que estén a la altura de los niños.
  2. Objetivos: delimitar para qué se va a utilizar la biblioteca en su conjunto y cada rincón en particular y qué actividades va a proponer o inhibir.
  3. Recursos: con qué recursos contamos (mobiliario, alfombras, separadores de ambiente, etc.).
  4. Interrelaciones: relación de este espacio con los contiguos (sonoridad, independencia o uso compartido).

Componentes físicos
 

  1. Puesto de control. Zona del bibliotecario

Estará ubicado en un lugar central de la sala, es decir, desde él se podrá tener visibilidad de todo el local. Contará con un ordenador, la mesa de trabajo y los elementos necesarios para el préstamo (fichas, sellos de fecha, lector de código de barras…). Se contemplará un espacio para el proceso técnico de los materiales (catalogación, clasificación, tejuelado, etc.)

 

  1. Catálogos

Pueden ser de fichas (autores, títulos, materias…) o electrónicos mediante ordenadores (OPAC).

 

  1. Zona de consulta y lectura

Contará con estanterías, mesas y sillas adaptadas a las características de los usuarios: materiales, tamaños, alturas, etc. En el suelo podrá haber moqueta antirruido, ignífuga y antialérgica, así como colchonetas, almohadones y cojines.

 

  1. Zona de publicaciones periódicas

Las revistas, tebeos, diarios y demás publicaciones periódicas estarán colocadas en expositores que permitan ver su cubierta.

 

  1. Zona de audiovisuales

Habrá un espacio para los aparatos y las conexiones eléctricas y otro para las audiciones con cascos individuales.

 

  1. Rincón de informática, edición y encuadernación

Espacio para el trabajo con ordenadores y la preparación y producción de publicaciones periódicas internas (boletines, revistas, periódicos, etc.).

 

  1. Zona de usos múltiples

En ella se realizarán las actividades de animación a la lectura, expresión dramática, se usarán los juegos didácticos y de mesa, etc. Contará, por tanto, con los materiales y condiciones precisas para dichas actividades.

 

Factores ambientales

Las condiciones ambientales en absoluto son banales pues condicionan no sólo el trabajo del bibliotecario sino, principalmente, la actividad de los niños y jóvenes dentro de la biblioteca. Por eso hay que calibrarlas y planificarlas minuciosamente.

 

  1. Iluminación

No es aconsejable la luz natural procedente del techo (claraboyas o cristales) porque produce reflejos y zonas de sombra que dificultan la lectura; es mejor la luz que penetra por ventanas laterales. Cuando se usa la luz artificial la más conveniente es la cenital y la fluorescente. La luz solar no debe incidir directamente sobre los materiales porque los deteriora.

 

  1. Ventilación y climatización

La sala debe contar con ventilación natural (ventanas o rejillas hacia el exterior) directa que permita la circulación y renovación del aire y la evitación de condensaciones de humedades. Asimismo contará con un sistema de calefacción y refrigeración que permita adecuar la temperatura interior de la sala a las condiciones ambientales de la estación del año, buscándose los 20-22º C.

 

  1. Acústica

Se estudiarán las condiciones acústicas para evitar interferencias entre unas actividades y otras dentro de la sala, disminuyéndose ruidos que pueden evitarse con un buen diseño y una moqueta (movimientos, sillas silenciosas, carros, zona de audio) o un adecuado aislamiento mediante doble acristalamiento (de los sonidos del exterior o de las salas contiguas).

 

  1. Decoración

Es un aspecto fundamental porque puede contribuir de modo decisivo a la creación de un ambiente cálido y agradable que invite al usuario a visitar la biblioteca, a realizar en ella múltiples actividades y a vivir recreaciones imaginativas de los mundos fantásticos de la Literatura Infantil y Juvenil. Se tendrán en cuenta tanto los materiales como el colorido y la coordinada disposición de los elementos, buscando la creación de un clima diferente al del resto de la escuela tanto a nivel sensitivo como emotivo (distinto colorido, huyendo de la colocación de las mesas en hileras como en el aula). Se evitará sobrecargar el ambiente de estímulos que se convertirían en «ruido», buscándose un estilo definido pero sencillo. La decoración podrá cambiar en algunos elementos periódicamente y en su diseño deberán participar los propios niños. De ese modo será más fácil que vivan la biblioteca como un espacio suyo.

 

  1. Señalización

Muy importante es también cuidar la correcta señalización de cada espacio de la biblioteca y de cada uno de los materiales y servicios que hay en ella, sobre todo si queremos que los niños se conviertan desde el principio en usuarios autónomos. Carteles vistosos con imágenes claras y que simbolicen nítidamente cada código. Y, por supuesto, en un lugar bien visible habrá un cartel con la leyenda de cada código para que el niño pueda acudir a él en busca de aclaraciones. Unas cuantas plantas pueden dar a la sala un ambiente más acogedor y vivo.

Conclusiones
Planteamos una planificación de los espacios en la biblioteca que se ajuste a las verdaderas necesidades de los niños que van a utilizarlos y por eso nos veremos a realizar unas reflexiones previas sobre lo que entendemos por ambientar un espacio determinado. La clave estará –argumenta Beatriz Trueba – en definir cómo habitar, es decir, en establecer una relación de vida entre las personas y los espacios. No se tratará únicamente de organizar espacios, materiales y tiempos para realizar determinadas acciones sino de proyectar espacios que den lugar a interacciones ricas y diversas con los demás, con los objetos... en un entorno afectivamente seguro, estéticamente bello y diseñado a la medida de quienes lo usan.

Un lugar, en definitiva, donde cada niño encuentre un espacio de descubrimiento, aprendizaje, socialización y diversión. El ambiente envía al niño multitud de mensajes que le impulsan a la acción o que le retraen de la misma porque le coaccionan. Nuestro papel será lograr un clima ordenado, nítido en los mensajes, intencionado y variado en las propuestas y cómodo.

La planificación de los espacios, en definitiva, será una labor reflexiva y en constante renovación, abierta a los cambios y sumergida en una honesta labor de autoevaluación para corregir las posibles desviaciones de los objetivos iniciales y mantenerse siempre fiel a las necesidades de los usuarios. Por eso cada planificación habrá de ser única e intransferible porque se adecuará a la realidad de determinada comunidad escolar.

Kepa Osoro

(1) WEINSTEIN, C. y DAVID, T. (1987), Spaces for Children: The Built Environment and Child Development. London, Plenum Press.
(2) TRUEBA, B.: «Organizar el espacio para la biblioteca de los más pequeños», en Educación y biblioteca, n. 59, jul. 1995.


Bibliografía

Organizar el espacio para la biblioteca de los más pequeños
Trueba, B.
Educación y biblioteca. 1995

Spaces for Children: The Built Environment and Child Development
Weinstein, C. y David, T.
Plenum Press. London. 1987