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- Actividades de animación a la lectura
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Dejadles escribir
y leerán (2)
- ¿Cómo me ven los demás?
- ¿Qué crees que gusta y disgusta más de ti a tus padres?
- ¿Y a tus profes?
- ¿Y a tus amigos?
- ¿Qué es para ti la amistad?
- ¿Es importante tener amigos?
- ¿Crees que tienes amigos de verdad?
- ¿Te cuesta hacer amigos?
- ¿Prefieres jugar con ellos o ver la tele?
- ¿Qué te gusta hacer con tus amigos?
- ¿Qué cualidades debe tener un amigo?
- Álbum de recuerdos
Pídeles a tus padres algunas fotos de cuando eras más pequeño. Selecciona la que te parezca más atractiva, la que «cuente» más. Escribe lo que te ha dicho la foto en 10 líneas. Cuándo te la hicieron, qué pasó, qué sientes ahora al verla… - Fotografías que hablan
- Presentamos a los niños fotografías especialmente atractivas y sugerentes, tanto de paisajes como de personas. Les pedimos que las observen «activamente», es decir, fijándose no sólo en lo que se ve sino también en lo que se presiente, lo que sugiere…
- Les invitamos a inventar una historia partiendo del escenario o de esos personajes.
- La envidia también puede ser sana
- Confiésame a quién le tienes un poquillo de envidia y por qué.
- ¿Qué crees que envidian los demás de ti?
- Los chivos expiatorios
- ¿Te gustaría que se rieran de ti o que te discriminaran por algún motivo?
- Explícame qué opinas de estos prejuicios que tiene la gente y cómo te sentirías en alguno de estos casos:
- Hay que contratar chinos porque trabajan mucho y aceptan cobrar poco.
- Los negros y los marroquíes ambulantes son unos estafadores.
- Los gitanos no pueden ni quieren vivir con los payos.
- Si fueras un «sin techo» y te llamaran vagabundo.
- Si estuvieras en paro y te dijeran que eres vago y no quieres trabajar.
- Los insumisos «pasan» de su país y son unos egoístas.
- Los ciegos y los minusválidos no sirven para nada.
- «¡Vístete bien, que pareces un gitano!»
- Pescadores de palabras
- A tus abuelos les encanta contarte «batallitas», ¿verdad? Pues aprovecha su diarrea oral para pedirles que te cuenten cuentos, poemas, canciones, romances, nanas, leyendas, conjuros, refranes, dichos, trabalenguas, adivinanzas… que recuerden.
- Grábales mientras te las cuentan o cantan y luego organiza las grabaciones en distintos libros:
- El libro de los refranes.
- El libro de las retahílas.
- El libro de los poemas y romances…
- Si yo fuese un libro…
Imagina que te captura la Bruja de la Tristeza, un malvado personaje que odia a los niños y que considera la lectura una estupidez. Por eso cuando se encuentra con un canijo le convierte en uno de esos libros «que no sirven para nada». - ¿En qué libro te gustaría convertirte?
- Explícale a la malvada bruja por qué te mola ese libro y así tal vez le convenzas de que leer puede llegar a ser un placer.
- ¡Asombroso!
- Explícame qué cosas o sucesos te asombran: el arco iris, el vuelo de los aviones, el cambio de colores del camaleón, la comunicación a través del hilo del teléfono, que salgan persona en la caja de la tele…
- Inventa personajes, paisajes, objetos, edificios… asombrosos.
- Diccionario de insultos animales
- Muchas veces utilizamos a los pobres animales para insultar a las personas: ¡mira que eres merluzo!, ¡deja de hacer el mono!, ¡no comas más que parecerás una vaca!, ¡pero no seas marrano!...
- Recopila todos los insultos animales que puedas y realiza con ellos un diccionario. Escribe al lado de cada expresión el significado que habitualmente se le da.
- Puedes ilustrarlo con dibujos divertidos y originales.
- Animales en huelga
- En vista de que los humanos no paran de insultarles, los animales deciden hacer una manifestación de protesta.
- Construye las pancartas que portarían los distintos animales.
- Redacta las cartas al director que cada animal escribiría al periódico local quejándose por el trato recibido.
- Maestros de película
En las pelis de ciencia-ficción los científicos construyen robots a la carta (acuérdate del doctor Frankenstein): un poco de esto, un poco de aquello, estos superpoderes… Imagina que tú puedes inventar una máquina que produzca los maestros que tú diseñes. Explícame cómo sería tu profesor ideal. - El túnel del tiempo
Caminas por una carretera alegremente mientras disfrutas del paisaje una cálida tarde de primavera. De pronto frente a ti aparece un túnel. En su boca hay un cartel que dice: «¡Ojo caminante, si pasas por este túnel irás hacia atrás o hacia delante! ¡Piénsatelo bien porque al otro lado está el mañana pero también el pasado!» - ¿Qué época de la historia pasada te gustaría visitar? ¿A qué personaje te gustaría conocer? ¿Dónde te gustaría aparecer?
- Si deseas viajar hacia el futuro, ¿cómo te imaginas que serán las cosas?
- Sueños redondos
Cuéntame ese sueño fantástico, divertido que tuviste una noche y que te hizo feliz. Puedes añadir detalles y aventuras que se te ocurran sobre la marcha. - Cazando pesadillas
Y ahora regálame esa horrible pesadilla que te hizo temblar de miedo la otra noche. No te preocupes porque tengo un potente lavapesadillas que las deja la mar de guapas y relucientes, transformadas en nanas para dormir cigüeñas. - ¿Qué prefieres?
- Pídeles a tus padres que te compren o busquen en la biblioteca pública el libro ¿Qué prefieres?, de John Burningham, publicado por la editorial Kókinos.
- En él te hacen elegir entre diversas alternativas de lo más disparatadas: ¿qué prefieres… que un elefante se beba el agua de tu bañera, que un águila se zampe tu cena, que un cerdo se pruebe tu ropa…?
- Contesta a cada pregunta explicando tus motivos.
- Inventa otras preguntas absurdas parecidas y plantéaselas a tus padres, a tus hermanos y a tus amigos.
- La verdadera Caperucita Roja
- Busca en la biblioteca pública el libro de Luis Pescetti Caperucita Roja, tal y como se la contaron a Jorge, de editorial Alfaguara. Disfruta con sus divertidas ilustraciones y con la imaginativa manera de contar el cuento de Caperucita que tiene el escritor.
- Ahora te ruego que me dibujes a «tu» Caperucita y a «tu» lobo.
- Descríbemelos en unas pocas líneas: aspecto, carácter, aficiones, costumbres…
- Explícame cómo crees (o te gustaría) que podría haber sucedido la historia.
- Apagaguerras
- Lee el libro De cómo Fabián acabó con las guerras, de Anaïs Vaugelade, editado por Corimbo, y comprenderás que las guerras son un disparate.
- Sugiere a los mayores algún modo ingenioso de terminar con las guerras.
- Navegando entre las nubes
- Seguro que te has quedado muchas veces embobado contemplando el vuelo de algún pájaro, ¿me equivoco? Y supongo que habrás pensado: «¡qué fantástico sería poder volar!»
- Explícame en pocas palabras cuáles son los motivos por los que te gustaría navegar por entre las nubes y por dónde andarías revoloteando.
- Volando podrías escapar de todo aquello que te angustia. ¿De qué cosas y personas te gustaría huir?
- Diccionario imaginario
- ¿No te ocurre cuando lees que a veces encuentras en medio de las páginas de los libros unas piedrecitas fastidiosas que estorban tu camino? Sí, hombre, son todos esos palabros, palabrejas y palabrillas que no entiendes. Te voy a proponer un juego muy divertido… con la condición de que me prometas una cosa:
- Juego: anota todas esas palabras raras e inventa para cada una de ella un significado; ¡no seas miedica, atrévete! Explícalas a tu manera, escribe lo primero que se te ocurra según el sonido de la palabra o según la primera idea que te venga a la cabeza. Así irás formando tu Diccionario Imaginario. No olvides hacer los dibujos de cada palabra.
- Promesa: cuando termines de inventar, coge un diccionario «serio» y localiza cada palabra. Si no te aclaras pídeles ayuda a tus padres, hermanos o amiguetes. Así engordará, ¿sabes quién? ¡Tu Diccionario Interior!
- Cuéntame tu futuro
Seguro que muchas veces te has puesto a pensar en lo que te gustaría ser de mayor. Anda, sé bueno y cuéntamelo. Échale imaginación porque aquí está todo permitido, incluso inventarse profesiones. - Buceando en el pasado
Conviértete en detective por un rato y averigua –entrevistando a tus padres, a tus abuelos, a los vecinos…– con qué jugaban de pequeños y cómo eran aquellos juguetes que tanto les divertían. - ¡A vestir a los árboles!
Hace unos años murió un pintor vasco que se llamaba Oteiza que disfrutaba pintando de hermosos colores la corteza de los árboles del bosque que rodeaba su casa. Te propongo que en vez de pintar los árboles hagas algo más divertido: de pronto te conviertes en diseñador de ropa... ¿De qué vestirías a los árboles de tu barrio? Explícalo y realiza un dibujo con tus ideas. - ¿En qué transformarías a…?
En más de una ocasión, por enfado o simplemente para divertirte, has imaginado que podías transformar a alguien en un ser horripilante o en un objeto disparatado, ¿a que sí? Ha llegado la hora de hacer realidad tu sueño. ¿En qué transformarías a tu padre, tu madre, tu mejor amigo, tu profe…? Hazme un dibujo detallado de tu nuevo personaje. Prueba a inventarle un pequeño cuento, un poema, una adivinanza… - Me gustaría ir de vacaciones a…
Soñar no cuesta dinero, ¿verdad? Y abrir el grifo de la imaginación tampoco, ¿a que no? Pues, anda, deja a un lado la pereza, apaga la tele (¡a fin de cuentas sólo estabas viendo anuncios!), ponte el «traje de inventar» y diseña un viaje de película, una fantástica, fabulosa y desternillante travesía por el lugar del mundo o del hiperespacio en el que te gustaría pasar tus próximas vacaciones. No te olvides de ningún detalle: itinerario más conveniente, equipo necesario, atuendo apropiado, chucherías para matar el hambre, lecturas para el trayecto en… ¿hidroavión, nave espacial, submarino microscópico…? Y dime con quién vivirías tu aventura. Kepa Osoro |