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- Actividades de animación a la lectura
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Imagen, expresión dramática y lectura
Introducción La relación entre la lectura y las otras formas de expresión y comunicación del ser humano es un terreno poco explorado tanto en contextos educativos como artísticos o audiovisuales. En este artículo, y animados por las reflexiones y propuestas didácticas de Luis Matilla, Premio Nacional de Teatro Infantil y experto en los lenguajes audiovisual y dramático, presentaremos el esqueleto de un Taller de diapositivas artesanales, creación literaria y expresión dramática.Somos conscientes de la dificultad que para muchos docentes posee, a priori, conjugar estos tres elementos en su práctica didáctica. Pero queremos demostrarles modestamente que esta fusión no sólo es sencilla sino que les ofrecerá unas infinitas posibilidades de trabajar la creatividad de sus alumnos en los distintos lenguajes y registros humanos. Lluvia de imágenes Niños y jóvenes capean como pueden el aluvión de imágenes que constantemente reciben a través de los diversos medios de comunicación y que les acosan asimismo en su entorno urbano. Pero, curiosa e injustamente, en pocas ocasiones el entorno escolar les brinda oportunidades de manipular la imagen de forma creativa, ni siquiera artesanalmente para crear sus propios mensajes o producir algún tipo de expresión a partir de ella. En la técnica que vamos a presentar a continuación no sólo cabe la elaboración espontánea y libre de los materiales (en este caso diapositivas) sino también la creación personal de textos de cualquier tipo (preferiblemente con contenido –no necesariamente estructura– narrativo), que permitirán a los muchachos expresarse apoyándose en los movimientos corporales, la danza, la música, la pantomima y, sobre todo, el trabajo poético con el silencio. Diapositivas artesanales Ningún profesional que haya elaborado diapositivas artesanales hechas a mano se habrá sentido defraudado con las posibilidades expresivas que le ofrece este material como detonante para la creación literaria, la expresión corporal y la vivencia artística. Se trata de una técnica simple, sorprendente y al mismo tiempo rotundamente asequible y motivadora para adultos y niños. Para estos, además, constituye un vitamínico refuerzo de su autoestima porque les abre una rendija por la que penetrará, sin duda, una idea: «Soy capaz de expresar mi mundo interior que es rico y único». El dominio de la técnica de realización de diapositivas manuales es fácilmente alcanzable porque en circunstancias normales se logra más o menos en una hora. Más tiempo, sin embargo, tendremos que destinar a indagar, experimentar y cobrar conciencia de las grandes posibilidades expresivas que esta dinámica visual, comunicativa y expresiva nos ofrece. Las imágenes realizadas manualmente por los chicos y proyectadas más tarde sobre una imponente tela de sábana de 3 x 4 metros jamás nos dejarán indiferentes ni a ellos ni a nosotros. Es a partir de esta sorpresa, de este descubrimiento, desde la que debemos iniciar el proceso expresivo. La confección de la diapositiva se convierte en un simple pretexto desde el que abordar nuestra potencialidad expresiva. Posiblemente la singularidad de esta técnica parte del mínimo espacio de manipulación del que disponemos (rectángulo interior del marco de una diapositiva), el cual difícilmente nos permite diseñar imágenes realistas (aunque es posible si al realizar su composición el joven se apoya en el retroproyector y va viendo proyectados las rasgos que esboza en una pantalla a tamaño mucho más grande que el minúsculo de la diapositiva). Esta supuesta desviación hacia lo abstracto, onírico o irreal, lejos de coaccionar al artista, le obliga lúdicamente a idear propuestas e improvisaciones tal vez fantásticas, locas o incoherentes, pero en ocasiones mucho más sugerentes que todas esas historias redundantes y anodinas de animalitos con las que habitualmente se bombardea a nuestros pequeños. El niño sueña y es precisamente en la materia de sus sueños donde tal vez podamos encontrar visiones imaginarias aún incontaminadas por la industria del esparcimiento infantil. La técnica de las diapositivas artesanales se basa fundamentalmente en el collage, la mezcla de elementos de diferente procedencia, aparentemente inútiles e irreconciliables, a los que intentamos dar una nueva significación. Tomemos dos acetatos transparentes de un tamaño que nos permita introducirlos más tarde en el interior de un marco de diapositiva y cerrarlo para, a continuación, proceder a su proyección. Trabajemos sobre uno de los acetatos, situando sobre él pequeños materiales de muy diverso tipo: papel celofán de colores, laca de bombilla, pelusas de tejidos, diferentes telas o gasas transparentes, disolventes, esmaltes, mantequilla, aceite, pequeñas plumas, ramas diminutas tipo esparraguera, líquenes, imágenes procedentes de fotogramas de 16 mm, ceniza, pelo, arena, etc. La relación sería interminable, y la búsqueda de nuevos materiales con los que ensayar es uno de los principales alicientes de esta actividad y lo que la convierte en una experiencia apasionante e inolvidable. Una vez que tengamos compuesta nuestra imagen, protegeremos los materiales con el acetato cortado previamente y juntos los situaremos en el interior del marco que procederemos a cerrar finalmente. Comienza el espectáculo Los pequeños artistas están ya en disposición de proyectar su obra. Pero, atención, el impacto que han de recibir se encuentra condicionado por el tamaño de la proyección. Ver convertido un diminuto trabajo de pocos centímetros en un vitral de 3 x 4 metros supondrá un impacto deslumbrante y sorprendente, no sólo para los autores de la propuesta sino también para todo el resto de los participantes en la sesión. Para lograr las dimensiones requeridas hemos de utilizar un proyector de diapositivas con un objetivo gran angular capaz de reproducir una imagen en grandes dimensiones; o, en su defecto, deberemos disponer de una sala amplia en la que exista una considerable distancia entre el aparato y la pantalla. Bien, ya estamos ante las grandes obras creadas por nuestros alumnos. Ahora es posible que se produzca una reacción imprevista: en muchas ocasiones los chicos y chicas serán incapaces de reconocer que ellos son los autores porque les costará aceptar que «eso» es lo que querían realizar, pues su intención era componer otro tipo de imagen. Habrá que acallar las protestas recordándoles admirados de que lo cierto es que, aunque haya sido fruto del mero azar, ellos han creado un auténtico decorado de luz e imágenes, y será a partir de esa realidad visual concreta desde la que nosotros les animamos a ofrecer una respuesta creativa personal y espontánea. Abran paso a la expresión creativa La labor del mediador a partir de este momento es la de provocar, estimular la imaginación favoreciendo la elasticidad mental que lleve a las chicas y chicos a ponerse el mono de faena, coger teórica y prácticamente la pluma y dar rienda suelta a su creatividad literaria. Para ello el adulto puede comenzar por derramar sobre ellos un torrente de preguntas: - ¿Qué representa, desde tu punto de vista, lo que has hecho?
- ¿Te sugiere el comienzo de una historia?
- ¿Qué tipo de movimientos te inspiran esas manchas de color que has realizado y podrían aderezar tu historia?
- ¿Qué sonido, qué música le pondrías a las texturas, las líneas o los círculos que creaste, tal vez por casualidad?
Se trata, en definitiva, de que los alumnos acepten su creación como sugerencia para una improvisación corporal, dramática, sonora, coreográfica, etc. que servirá como soporte escénico y artístico de un relato literario que habrán de crear. Una vez que se han realizado varios ejercicios de ensayo plástico y desinhibición mediante sucesivas estrategias de participación, las chicas y chicos estarán en las mejores condiciones de formar equipos para abordar una pequeña historia que deberán representar escénicamente utilizando los diversos lenguajes (corporal, textual, musical y visual). Cada grupo podrá apoyarse en las creaciones individuales realizadas en la primera fase, tratando de enlazarlas de modo que conformen un universo artístico global, o elaborar nuevas diapositivas conjuntamente desde las cuales realizar la nueva composición. La técnica que estamos empleando nos permite una amplia gama de dinámicas: proyección con sistema de transparencias, baño de imágenes sobre los cuerpos de los intérpretes, sombras chinescas, recorrido de imágenes por las paredes de la sala donde se realice la experiencia mediante el movimiento manual de los proyectores, etc. Cuando la actividad la dirigimos a niñas y niños de Educación Infantil con el objetivo de que compongan imágenes con materiales transparentes, resulta más conveniente trabajar con retroproyectores. Las maestras pueden recortar piezas y figuras en acetatos de diferentes colores y en papel celofán de un mayor tamaño y mediante unas varillas de metacrilato dar la posibilidad a los pequeños de que las muevan, al tiempo que contemplan su evolución por la pantalla. Evidentemente en estas edades tenemos que aceptar con realismo y sin agobios que las diapositivas provocarán textos primorosos por su espontaneidad, pero alejados de lo que tradicionalmente llamamos calidad literaria. Jugando con agua y con palabras Otra alternativa muy sugerente que nos ofrece el retroproyector son los juegos con agua. Situemos un recipiente de cristal transparente del mismo tamaño al del espacio donde suelen colocar las hojas de acetato que deseamos mostrar. Llenemos el contenedor de agua y pongámoslo a distancia suficiente para que la luz bañe completamente una de las paredes del recinto en el que nos encontramos. A continuación carguemos una jeringuilla o una perilla de goma con tinta china de un color brillante y procedamos a lanzar un chorro sobre el agua. Al instante contemplaremos cómo en la pared comenzará a extenderse una marea de color. Las evoluciones de las diferentes tonalidades pueden ir acompañadas con movimientos de nuestros cuerpos y por los sonidos de nuestras voces. También podemos imaginar que somos náufragos perdidos en un mar azul, viajeros engullidos por la selva esmeralda, o espeleólogos rodeados por la rojiza lava de un volcán en erupción. Esta propuesta creará una atmósfera mágica que sumergirá a los chicos en una trance emotivo bajo cuyos efectos les propondremos iniciar el relato oral de una historia que iremos entretejiendo entre todos. Valoremos también la utilidad de esta técnica para la creación de decorados de luz que podremos utilizar en las representaciones con actores o como fondos de las funciones de guiñol y títeres destinadas a los más pequeños. Mientras que a muchos profesores realizar un decorado pintado en tela, papel o cartón les supone un trabajo ingente, que en muchas ocasiones supera sus posibilidades, plantearse escenografías proyectadas a partir de diapositivas, fotográficas o manuales, resulta mucho más sencillo y económico. Globos de colores para la creatividad En cierta ocasión tuvimos el privilegio de entrevistar a Luis Matilla para una publicación dedicada al fomento de la lectura (1) y no sólo fue un lujo compartir con él una intensa charla sobre el tema de la creatividad, el poder de la imaginación infantil y la magia de la lectura, sino una experiencia personal y profesional sublime que empapó nuestros ojos del brillo que irradian únicamente los seres iluminados. Traer hasta nuestros lectores este diminuto pero luminoso ramillete de propuestas didácticas no es más que un sentido y merecido homenaje. Ojalá sirva para esmaltar la tiza y los proyectos curriculares de muchas maestras y maestros con el barniz del sentimiento que los convierta en una cascada exuberante de divertimentos chispeantes de dinamización de la lectura y la creación literaria. Kepa Osoro (1) OSORO, K. (1997): «Luis Matilla: Globos de colores para la creatividad», en Amigos del libro, revista de la Asociación de Amigos del Libro Infantil y Juvenil, n. 34, pp. 39-54. |