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Promoción de la lectura


 
 

 

 

Dejadles escribir… y leerán (1)

Introducción

Se puede considerar que la preocupación de los padres por conseguir que sus hijos adquieran un sólido y satisfactorio hábito lector tiene carácter social. No se trata del deseo de unos pocos sino de una intención y de una necesidad que cada día cobra mayor protagonismo entre los legados que cualquier padre desea transmitir a sus hijos.

El problema, una vez sentida la urgencia, es dar respuesta a esta angustiosa pregunta: ¿cómo consigo ayudar a mis vástagos a sentir el deseo de leer? A lo largo de todas las propuestas que desde el Servicio de Orientación a la Lectura (SOL)  planteamos para las familias –y especialmente en este Plan de Lectura– iremos desgranando diversos consejos y reflexiones que consideramos pueden ayudar a hacer más eficaz nuestra labor de padres-catalizadores del amor por los libros.

Eso sí, no espere el navegante del SOL encontrar en nuestra oferta un infalible y sencillo «Manual de Recetas para Cocinar Lectores» porque se sentirá defraudado. Y no se lo ofreceremos sencillamente porque ningún adulto podrá jamás «fabricar» un lector. A lo sumo logrará despertar deseos, sembrar curiosidades, abrir apetitos, derribar el miedo que muchas veces siente el niño hacia todas esos bichitos negros que abarrotan las páginas de lo que los adultos llaman libros.

Iremos hablando de la trascendencia del ejemplo, de la emotiva eficacia de la narración de cuentos, de las lecturas compartidas, de lo que debemos pedirle a un libro para niños… Pero en esta ocasión vamos a poner una pica en Flandes para reivindicar la importancia (no sólo para el afianzamiento del hábito lector sino también para la salud emotiva y mental de los niños) de dar oportunidad a nuestros hijos de escribir, de crear todo tipo de textos, de expresar lo que sienten, lo que les preocupa, lo que añoran…

Tengamos, pues, una hermosa «oreja verde», tierna, atenta, amable y cariñosa, que esté dispuesta a escucharles y a demostrarles que estamos deseando que abran el baúl de sus palabras para que podamos saborear todos sus tesoros.

Durante más de una década venimos disfrutando cada fin de semana con el suplemento infantil La Oreja Verde del periódico La Nueva España, en el que el escritor y cuentacuentos Paco Abril entreteje las más originales y creativas propuestas para que los niños y niñas lectores den rienda suelta a su imaginación y se lancen a la aventura apasionante de jugar con el lenguaje como vehículo de expresión de sus sentimientos y pensamientos.

Recogemos a continuación algunas de las «Propuestas Verdes» de Paco Abril y las completamos con un modesto abanico de estrategias similares para que los padres descubran que, favoreciendo la expresión espontánea de sus hijos  –que de un modo u otro es también creación literaria–, les estarán abriendo las puertas hacia el deslumbrante mundo de la lectura. Porque el niño que escribe y percibe que sus adultos significativos valoran sus creaciones, sentirá primero deseos de leer las producciones de sus hermanos, amigos, padres y maestros, para después dar el salto a las obras de escritores desconocidos pero que le hablan directamente a su «Oreja Verde» y, por ende, a su corazón.

 

  1. Consejero mágico

A los padres de cierta edad les resultará familiar el nombre de Elena Francis, un entrañable personaje radiofónico al que se dirigían miles de españoles hace varias décadas para contarle sus problemas, que la Señorita Francis leía en antena y más tarde procedía a contestar con una mezcla de palabrería, marketing ñoño-sentimentaloide y pedagogía cristiana.
Os proponemos la creación de un Personaje Mágico (bruja, duende, mago…) a quién los niños podrán escribir contándole sus problemas, sus alegrías, sus sueños, sus planes. El Consejero contestará siempre a cada niño, pero huyendo de la sensiblería, la comedura de coco y la manipulación moralizante.

 

  1. Veo, veo… lo que no me gusta

Aunque tu vida infantil parece feliz, sin duda habrá cosas que suceden en casa que no te gustan, seguro que algunas de las cosas que te dicen o hacen tus padres no te hacen ninguna gracia. Cuéntamelas con toda sinceridad.
Puedes hacer lo mismo con tus amigos, tus profes… Y estaría bien igualmente que escribieras explicándome qué hay de ti mismo que no te gusta: de tu forma de ser, de tu aspecto…

 

  1. Veo, veo… lo que me gusta

Ahora demos la vuelta a la tortilla y hablemos de lo que te gusta de las cosas que pasan en casa, de tus amigos, del cole y de ti mismo.

 

  1. Me gusta, me gusta

De todo lo que te rodea (ahora estamos hablando de animales, plantas, paisajes, objetos, guerras…), elige lo que más te gusta y explícame por qué te agrada tanto.

 

  1. La goma mágica

Imagina que encuentras una goma mágica que te permite borrar todo lo que no te gusta: actitudes, comportamientos, desastres, injusticias… ¿Serías tan majete de compartir conmigo tus pequeños «odios inocentes» y de explicarme por qué los borrarías del mapa?

 

  1. Mascotas: ¿cómo es la tuya?

Posiblemente tengas algún animal en tu casa al que consideras tu mascota. Me gustaría conocerle, háblame de él: cómo se llama, a qué especie pertenece, cuál es su raza, qué le das de comer, qué le gusta más, qué costumbres tiene, qué es lo que te gusta y disgusta de él. Dibújame a tu animal de compañía, por favor.

 

  1. Demonios
  • Tal vez has escuchado alguna vez a tus padres decir de ti a alguno de sus amigos o a familiares: «¡este chico es un demonio!»
  • ¿Cómo te sientes cuando te llaman demonio o diablo?
  • ¿Qué son para ti los diablos? Dibújalos tal y como te los imaginas.

 

  1. ¿Cuál es tu juguete preferido?

Explícame cuál es tu juguete preferido razonando por qué te mola tanto.
Inventa cómo podría ser un juguete aún mejor que ese. Diséñalo con materiales de desecho y dibújalo para que lo conozcamos todos.

 

  1. Kekos, dodos y demás tótems infantiles…

Todos hemos tenido de pequeños algún objeto especial del que nunca queríamos separarnos: una mantita, un oso o un perro de peluche, una almohadita, un pañuelo, un mordedor…
Explícame qué significaba ese objeto para ti, por qué lo apreciabas tanto, por qué crees que, con el tiempo, lograste olvidarte de él. ¿O lo conservas aún?

 

  1. Mi padre

Escribe una carta a tu mejor amigo explicándole lo que te gusta y disgusta de tu padre. Por qué le adoras y a veces le estrangularías.

 

  1. Mi madre

Escribe una carta a tu mejor amigo explicándole lo que te gusta y disgusta de tu madre. Por qué la adoras y a veces la estrangularías.

 

  1. ¡Bienvenidos al mundo!

Seguro que en el zoo de vuestro pueblo o ciudad algún animal ha tenido crías. O tal vez haya sucedido en casa de algún amigo. Escribe una carta de bienvenida a esos nuevos seres explicándoles por qué te alegra su llegada y lo bueno y malo que les espera en este planeta.

 

  1. Mis monstruos
  • Dentro de cada uno de nosotros vive algún monstruo. Lo que sucede es que a veces está tan escondido que no nos damos cuenta. Puede incluso que luche por salir de su escondite, pero nos hacemos los sordos porque no nos atrevemos a verle cara a cara. Vamos a ayudarte a hacerlo de modo que al final aceptes su compañía e incluso disfrutes contándonos cómo es.
  • ¿Sabes cuál es el truco? Bucea en tu interior y trata de encontrar todas esas pequeñas cosas que hay en ti que tienes que reconocer que no están demasiado bien: pequeñas mentiras, trampillas que haces a tus amigos, deseos de venganza, envidias, etc. No te olvides de incluir en la lista todos esos detalles de tu aspecto físico que no te agradan.
  • Con todos estos ingredientes y un poco de imaginación moldea tu monstruito y ponle un nombre, para lo cual no tienes más que mezclar las letras de tu propio nombre.
  • No te olvides de dibujarnos tu criatura espeluznante (sólo en blanco y negro, por favor, para que sea más terrorífica)… a la que seguro acabarás cogiendo cariño.

 

  1. Sopas de risa

La sopa es uno de esos alimentos que despierta pasiones: grandes amores o contundentes odios (¡acuérdate de Mafalda!). Nosotros nos vamos a convertir en cocineros por un rato para inventar las más deliciosas, divertidas e imaginativas sopas. ¡Ya veremos quién se atreve a comérselas!

 

  1. ¿Qué te dicen mis dedos?
  • Tomamos las huellas dactilares de cada miembro de la familia.
  • Después cada uno las transformará en un dibujo lo más original y creativo posible y explicará su escena.

 

  1. ¡Pero qué animal eres!
  • Tus padres y tú decidís ir de excursión a la montaña. Preparáis todo con alegría y cuidado, cogéis las mochilas, camináis hasta la estación para tomar el tren… y tras un entretenido viaje llegáis a vuestro destino.
  • Una vez allí desplegáis vuestro mapa y decidís seguir aquel sendero que parece ascender hacia la cima de la montaña.
  • Un par de horas más tarde y tras constantes subidas y bajadas, entre matorrales y a la vuelta de un recodo del camino, descubrís un siniestro y frondoso bosque. Consultáis el mapa y en él no aparece ningún bosque en aquel lugar.
  • ¿Os habréis perdido? ¿Seguís adelante o regresáis a la estación? Finalmente decidís adentraros en el bosque… sin saber que se trata de un lugar encantado: todo aquel que penetra en él se transforma en un animal.
  • ¿En qué animal te gustaría convertirte? Explícame a tu manera por qué has elegido ese animal y dibújate a ti mismo transformado en un…

 

  1. Mi habitación

Me muero de curiosidad por saber cómo es tu cuarto. Cuéntamelo, dame todos los detalles: cómo está organizado, qué hay, qué has colgado en las paredes, si lo compartes con alguien, qué haces allí, etc.
Podrías aprovechar para «soñar despierto»: qué echas en falta en tu habitación, cómo te gustaría que fuera, con quién te gustaría compartirla…
Puedes construir tu habitación ideal con plastilina, palillos, trozos de tela, cartones, papel celofán de colores… y también dibujarla.

 

  1. Dedicatorias

Vas a regalar un libro a un ser querido. ¿Qué dedicatoria le escribirías?

 

  1. ¿A qué sabe la Luna?
  • Ya que tus papis están complacientes, pídeles que te consigan también el libro ¿A qué sabe la Luna?, de Michael Grejniec, editado por MSV. Saboréalo despacito.
  • Imagina que, como a la tortuga, el elefante y la jirafa, a ti también te pica la curiosidad y deseas probar un pedacito de luna. ¿A qué crees que sabrá?

 

  1. Hermanos: ni sí ni no, sino todo lo contrario
  • ¿Te mola tener hermanos?
  • Explícame lo bueno y lo malo de tenerlos.
  • Si tus padres no te han regalado uno, ¿por qué te gustaría tenerlo?

 

  1. Crecer o no crecer, no sé qué hacer
  • ¿Por qué te gustaría crecer y hacerte mayor?
  • ¿Y por qué te encantaría seguir siendo siempre pequeño?

 

  1. ¿Qué me pongo?

Para muchas personas es todo un dilema elegir la ropa que se pondrán cada mañana. Otras, sin embargo, se ponen el primer trapito que encuentran al abrir el armario. Tú ¿cómo eres? ¿Quién elige tu ropa? ¿Qué ropa usas?
¿Cómo crees que será la ropa del futuro? Dibújate vestido con esa ropa imaginada o con tu ropa favorita.

 

  1. La ventana indiscreta
  • Observa detenida y relajadamente lo que se ve a través de tu ventana.
  • Realiza un dibujo a tu aire de lo que ves, tal como tú lo percibes, sin ánimo de copiarlo todo sino de expresar lo que tú sientes.
  • Explícame en unas pocas líneas si lo que ves te agrada o te gustaría ver otra cosa.

 

  1. ¡A la mesa!
  • Hablemos de la comida. Esto es un interrogatorio en toda regla:
  • ¿Qué comidas son tus favoritas?
  • ¿Qué platos prohibirías por decreto ley?
  • De pronto te conviertes en cocinero: ¿qué plato inventarías?, ¿qué ingredientes tendría, ¿cómo habría de elaborarse?
  • ¿De qué te gustaría que estuvieran hechos los zumos?

Kepa Osoro