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Formación del profesorado para un Plan de Lectura en Secundaria

Partiendo de la premisa de que la preparación universitaria de los profesores es deficiente porque los planteamientos teóricos no coinciden con la realidad, en este artículo se presentan las fases de un programa de formación. En la primera, el docente se inicia en el ámbito de la promoción de la lectura. En la segunda, elabora distintas estrategias y técnicas, investiga sobre los hábitos lectores y el papel de las nuevas tecnologías. Por último, se enumeran los rasgos de un profesor encargado del fomento de la lectura.

Por Kepa Osoro
Especialista en Bibliotecas escolares y Lectura

Introducción
El deseo de acceder a una formación y renovación permanente tendría que ser una característica esencial de todo docente. Y este deseo debería manifestarse en un espíritu investigador y una conciencia autocrítica que pusieran en constante cuestión tanto las didácticas como las relaciones que el profesor establece con los otros agentes del proceso de enseñanza y aprendizaje: profesores, bibliotecarios, padres y, sobre todo, estudiantes.

La formación universitaria del docente es profundamente deficiente no sólo por ser incompleta sino principalmente porque se basa en planteamientos teóricos y anticuados que distan mucho de la realidad que se vive dentro de las aulas.

El deseo de aprender debe ir parejo al deseo de enseñar. Todo lo que aprenda el profesor fuera de las aulas, en sus actividades de formación permanente, debe trascender inmediatamente a su labor docente.

En el tema de la formación lectora y escritora de los chicos, las lagunas en la preparación de los profesores son profundas porque desconocen tanto los fundamentos en que se basa la creación del hábito lector como las estrategias y procedimientos para afianzar en los futuros lectores el gusto por la lectura y por la creación literaria. Es evidente que en Secundaria se practica diariamente la lectura, pero más que tratarse de estrategias de enseñanza de la lectura se trata de prácticas con la lectura. Un ejemplo claro: solemos leer textos sobre los que formulamos numerosas preguntas, convencidos de que es una forma de practicar la comprensión, cuando sólo es un modo de evaluarla.

Plantearemos a continuación1 un programa de formación permanente del profesorado en didáctica de la lectura y la escritura que abarcará desde una información inicial, introductoria al tema, hasta una fase de formación vinculada a la práctica, de carácter experimental e investigativo.

Desde el comienzo el profesor ha de sentirse en un proceso cómodo de desarrollo personal y de mejora de su competencia profesional; de ese modo adoptará una actitud constructiva y receptiva que, si el proceso se hace adecuadamente, pasará a ser implicativa, participativa, activa, investigativa y favorecedora del trabajo en equipo. Durante el trayecto debe procurarse que el profesor pueda retroalimentar y reforzar sus convicciones, por lo que la formación se desarrollará a lo largo del período escolar para facilitar la constante puesta en práctica de lo que el profesor va experimentando y aprendiendo en el Plan de Formación. Así sentirá que su amor por la lectura es compartido, pero también sus dudas, y en la medida en que los alumnos le manifiesten que aprueban los cambios que va introduciendo, el docente sentirá firmes deseos de ir renovándose.

En conclusión, en toda formación unida a la práctica, la personalidad del profesor tiende a fortalecerse y crecer frente a los continuos obstáculos y frustraciones, angustias y sobrecarga de responsabilidades que le plantea el contexto.

Fase inicial de información
El profesor convencido de la importancia del hábito de la lectura iniciará su trayecto de formación en el ámbito de la promoción y desarrollo de la lectura y la escritura a partir de estos contenidos básicos:

  • Aplicación de técnicas sencillas y motivadoras de Animación a la Lectura y Escritura.
  • Conocimientos sobre Literatura Juvenil y libros documentales, criterios de selección de textos, etapas lectoras, bibliografía y propuestas y planes editoriales para desarrollar los hábitos lectores.
  • Utilización de medios audiovisuales y tecnologías avanzadas como recursos de apoyo de la Animación a la Lectura y Escritura.
  • Información sobre otras experiencias o proyectos de fomento de la lectura.
  • Estrategia de dinamización de las bibliotecas de centro y de aula.

Esta información puede alcanzarse por distintas vías. Un camino es autodidacta: aprendizaje a través de lecturas de revistas especializadas o de libros sobre la materia, de consultas a equipos de profesores o instituciones que trabajan en este ámbito y de la solicitud de material a las editoriales del sector educativo.

Una vía más efectiva y científica es la participación en cursos específicos programados por los Centros de Profesores, universidades y demás instituciones dedicadas a la promoción del libro y la lectura, junto con la asistencia a jornadas profesionales o encuentros en los que se debatan la formación lectora y las posibilidades didácticas de la Literatura Juvenil y las bibliotecas escolares entendidas como CRAIE (Centros de Recursos para el Aprendizaje y la Innovación Educativa).

Apostamos por una formación inicial en centros, es decir, por un programa minucioso al que se incorpore todo el equipo de profesores del IES y que esté diseñado en función de sus peculiaridades y las de sus alumnos, cuidando con exquisitez que los profesores se sientan valorados y puedan asumir su papel de protagonistas del proceso de enseñanza. De esta manera, se implicarán en el proyecto de un modo personal y profesional. La formación con otros equipos de profesores será complementaria porque nos permitirá compartir experiencias y debatir planteamientos didácticos e ideológicos, con lo que nuestra práctica se enriquecerá y se ampliarán horizontes en nuestra visión de los alumnos.

Fase de formación ligada a la práctica
En esta segunda fase, el itinerario personal de formación debe centrarse en profundizar e investigar sobre las tareas y estrategias utilizadas, procurando una permanente interacción entre teoría y práctica. Es el momento apropiado para implicarse y protagonizar, junto al grupo de alumnos, todos los procesos y cambios que se deriven de las propuestas y actuaciones para favorecer el acercamiento del libro a los chicos y chicas.

La experimentación, la innovación y la investigación para desarrollar estrategias de promoción y afianzamiento del hábito lector/escritor se convierten en fundamento de la didáctica. Así, esta fase podrá capacitar al profesor para:

  • Diseñar modelos de intervención para acercar el libro al adolescente de forma atractiva y contextualizada.
  • Elaborar estrategias integradoras con el fin de afianzar el hábito lector/escritor.
  • Elaborar técnicas, materiales y fórmulas para animar a la lectura/escritura desde las bibliotecas de aula y del CRAIE.
  • Desarrollar investigaciones sobre los hábitos lectores/escritores de los alumnos, los cambios introducidos y la implicación de la comunidad.
  • Generar procedimientos que rentabilicen el uso de los audiovisuales y las nuevas tecnologías con el fin de que sirvan de instrumentos motivadores para establecer nuevas situaciones de lectura y escritura.
  • Crear programas de explotación de la biblioteca escolar de los que se beneficie todo el profesorado del centro, integrando el uso del CRAIE en la práctica.

Estamos creando una dinámica en la que el contexto modela la formación personal del profesor, que a su vez genera conocimientos profesionales que luego vierte en su centro de trabajo. Lograremos un equilibrio ideal entre ambas fases de formación si se estabiliza una continua y enriquecedora retroalimentación en la que el profesor recibe, mejora y aprende para luego experimentar y mejorar con sus alumnos. Estos, a su vez, le ayudan a intuir nuevas necesidades y campos de investigación y aprendizaje, al tiempo que le hacen sentir el deseo de crear nuevos materiales y poner en prácticas estrategias integradoras.

Rasgos del profesor que fomenta la lectura
El profesor que comparte su gozo de leer y escribir con sus alumnos va adquiriendo a lo largo de su itinerario personal de formación estas cualidades ideales para contagiar su pasión a la mayoría de sus alumnos:

  • Es capaz de emocionar, entusiasmar, motivar, dinamizar y coordinar programas lectores y escritores.
  • Orienta e implica a los padres en el proyecto de promoción de la lectura y la escritura.
  • Se forma permanentemente en este ámbito; es reflexivo e investigador.
  • Quiere y sabe trabajar en equipo. Es creativo e imaginativo.
  • Acerca el libro a los alumnos con un proyecto sistematizado y continuo.
  • Es capaz de elaborar materiales para el fomento de la lectura y la escritura.
  • Se adapta al progreso tecnológico y lo aprovecha didácticamente.

Itinerario del profesor promotor de la lectura y la escritura
Se describen a continuación las etapas por las que suele pasar un promotor de la lectura en un IES. En cada una de ellas va transformando sus hábitos, sus estrategias con el entorno y sus objetivos de futuro.

El novato titubea y tropieza
Al principio el profesor que se inicia en la animación a la lectura y la escritura se mueve por el voluntarismo y la intuición. Como le faltan conocimientos y rigor, suele limitarse a realizar acciones esporádicas en el aula, poco sistematizadas, y exclusivamente con su grupo de alumnos. Aplica ineficazmente técnicas de acercamiento de promoción lectora, que son más bien juegos de lectura y escritura puramente lúdicos. Su formación se basa casi exclusivamente en lecturas personales de libros y revistas y en la asistencia a algún curso, jornadas, talleres...

El aprendiz de experto comienza a creérselo
El profesor empieza a creerse capaz de realizar una labor sistemática y profesional. Como su entorno aún es –o al menos eso le parece a él– hostil o poco proclive a la renovación, decide poner en marcha diseños exclusivos para su aula: técnicas de acercamiento y estrategias integradoras de promoción y desarrollo de la lectura y la escritura sistematizadas a lo largo del año creando un Programa de Promoción Lectora y Escritora. Trabaja la animación en el aula interactuando e intercambiando tímidamente experiencias con otros grupos en los que exista un profesor afín.

Se lanza a crear y utilizar la biblioteca de aula, lo que supondrá un importante cambio metodológico, ya que se convertirá en un puente entre la biblioteca personal y el CRAIE y la biblioteca pública. Plantea como quien no quiere la cosa en algún claustro la posibilidad de crear un proyecto parcial de fomento de la lectura y escritura en el centro para ver cómo cae la idea y descubrir posibles aliados. Comienza a implicar a la familia en el programa a través de las tutorías. Su formación sigue siendo autodidacta, aunque cada vez está más interesado en conocer otras experiencias y en intercambiar información con compañeros de otros centros. Comienza a experimentar y a crear sus propios materiales.

Remando juntos
El profesor asume su papel de pionero y diseña el esqueleto de un Plan de Biblioteca, Lectura y Escritura global, en el que implicará al equipo de Secundaria, con el objeto de incluirlo en el Proyecto Curricular y concretar las acciones en las programaciones de aula. El CRAEI se convierte en el centro por excelencia de animación lectora y escritora, de recursos y documentación del IES.

Propone múltiples estrategias de promoción lectora y escritora (jornadas de animación, exposiciones, visitas frecuentes a la biblioteca escolar, intervención de padres, producción de publicaciones propias, etc.) que son asumidas por el claustro. Logra implicar a los distintos sectores de la comunidad educativa: AMPA, profesorado, alumnos, bibliotecas públicas... Se pasa a una formación en el centro que combina la autoformación con el debate, la experimentación e innovación y el diseño de materiales y estrategias integradoras.

Se crea un seminario permanente en el que se generan dosieres didácticos para el profesorado. Se elaboran libros de ficción y documentales, revistas, periódicos, boletines, etc. que pasarán a formar parte del fondo documental del IES.

Con paso firme hacia el futuro
El Seminario Permanente dirige el desarrollo minucioso y científico del Proyecto de Biblioteca, Lectura y Escritura, que ha sido asumido por el claustro e integrado en todos los niveles de concreción curricular. El CRAIE se integra en la práctica docente y se convierte en una herramienta imprescindible para la renovación de la didáctica general y de las relaciones entre los distintos agentes intervinientes en el proceso de enseñanza y aprendizaje.

Para plantear actividades formativas debemos tener en cuenta algunos principios

  • La practicidad. Si el profesor encuentra que la acción es útil para el alumno y para él mismo, su participación será activa y leal.
  • Modestia. El ponente no es el mejor; acude al centro en busca del establecimiento de redes de aprendizaje y dispuesto tanto a compartir sus conocimientos como a recibir los de los asistentes.
  • Esfuerzos que suman. No se puede echar por tierra todo lo que se está haciendo; todo es mejorable, pero siempre hay que valorar la experiencia y los conocimientos del equipo. Habrá que tener habilidad para pulir, retocar, matizar, proponer..., pero siempre haciendo al profesorado protagonista de todas las mejoras y los análisis.
  • No hay estrategias malas en sí mismas. Es preciso huir de la demonización de ciertas prácticas, ya que pueden incorporarse al Proyecto de Lectura si se reenfocan.
  • Con los pies en el suelo. Lo ideal sería lograr que todos nuestros alumnos salieran del instituto con el título de «Lectores competentes» y el no menos importante de «Amantes de la lectura», pero si nos proponemos esa meta la frustración nos impedirá ver el bosque. Hemos de ser realistas y estratégicos de modo que los avances sean constantes pero firmes.
  • Graduemos esperanzas y objetivos. Un Proyecto de Lectura no puede crearse de la noche a la mañana. Habrá que diseñar un calendario minucioso –pero flexible– de prioridades en el que estén esbozados los objetivos, los esfuerzos, las aportaciones de cada grupo –departamentos, alumnos, biblioteca... –, los recursos, los tiempos...
  • Evaluación constante y constructiva. Creará seguridades, perspectiva, certezas y optimismo y permitirá formular y asumir propuestas de mejora.
  • Voluntariedad más que obligación. Al menos en apariencia, el profesorado se ha de sentir voluntariamente implicado en la innovación y formación, pues de ese modo se implicará más leal y eficazmente.
  • Acción y documentación a partes iguales. El proyecto exigirá una profunda investigación que generará un gran volumen de documentos. Por eso hemos de estar atentos para evitar que la creación de «papeles» se convierta en un fin en sí mismo que ahogue la acción y la práctica. No olvidemos que la interacción oral también es documental.
  • Policromía de actitudes e implicaciones. Cada elemento del claustro se implicará con su dosis cuantitativa y cualitativa.
  • Repartir funciones. No todos pueden ni quieren encargarse de todas las intervenciones; por eso deberemos crear grupos de trabajo en los que se perfile nítidamente los objetivos y las intervenciones a asumir.
  • Crear un Seminario Permanente con aquellos profesores que manifiesten más interés y cualificación, procurando que haya profesores de distintas especialidades. El Seminario se orientará de un modo práctico y concreto, de modo que cuanto antes se puedan ofrecer al resto del claustro materiales de apoyo a su acción docente.

Conclusión
Los programas formativos dirigidos a la mejora de la cualificación del profesorado de Secundaria en el diseño y desarrollo de Proyectos de Lectura globales de centro habrán de plantearse desde tres niveles: teniendo en cuenta las necesidades, puntos fuertes y carencias del profesorado; buscando la coherencia, transversalidad y multidisciplinariedad tanto de las estrategias como de los recursos y esfuerzos personales; y conjugando una formación en la acción en la que la que reflexión y el análisis se intercalen con las prácticas e intervenciones didácticas.

Y no olvidemos que quienes dan auténtico sentido a nuestra labor docente y, en este caso, formativa son nuestros alumnos. Por eso tendremos en todo momento presentes a lo largo del diseño y desarrollo del Plan de Formación en Lectura tanto sus motivaciones e intereses como sus peculiaridades, diferencias y necesidades.


(1) GARCÍA GUERRERO, J. (1999): La Biblioteca Escolar, un recurso imprescindible. Málaga: Junta de Andalucía, Consejería de Educación y Ciencia, pp. 329-341.
(2) Seguiremos a Miguel Calvillo. Interesa consultar su artículo «Formación del profesorado para un Proyecto de Lectura de Centro en Secundaria», disponible en www.auladeletras.net/revista/articulos/calvillo.pdf (fecha de consulta: 6 de noviembre de 2007).


Bibliografía

Principios para una programación de la lectura en la educación secundaria obligatoria
Calvillo, M.
Textos de Didáctica de la Lengua y de la Literatura, n. 27. Barcelona. 2001

La lectura en la escuela: ¿qué piensan y cómo actúan los profesores?
Hernández, A. y Quintero, A.
Textos de Didáctica de la Lengua y la Literatura, Nº. 22. Barcelona. 1999

Enfoque multimedia de los programas metacognitivos de lectura: tecnología educativa en la práctica
Barrero, N. y Reyes, M.
En Pixel-Bit, Revista de Medios y Educación, n. 15
Universidad de Sevilla.. Sevilla. 2000
Ver documento

Estrategias de lectura
Solé, I.
Graó. Barcelona. 2001