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Lectura y lectores


 
 

 

 

Actividades para mejorar la compresión lectora

El artículo propone una serie de actividades para mejorar la comprensión lectora de los alumnos de Secundaria. En primer lugar, se enumeran diversas propuestas que tienen el objetivo de mantener la atención. Otras están concebidas para trabajar conocimientos previos y descubrir la estructura del texto. Por último, se incluyen actividades relacionadas con la identificación de las ideas principales de un texto, la síntesis de la información y la reorganización y reelaboración de contenidos.

Por  Ángel Sanz Moreno
Profesor
 Psicología
 UNED de Navarra

Presentamos, a continuación, algunas propuestas prácticas que se pueden realizar con los alumnos en el contexto de un aula ordinaria de Secundaria. En todas ellas, los alumnos tienen que «hacer algo» mientras leen. Para leer de forma comprensiva hace falta marcarse un objetivo, saber para qué se lee.

Estas propuestas, en general, se presentan de una forma en la que se enfatiza las dimensiones más intelectuales y cognitivas de la comprensión de textos y son deudoras de las teorías psicolingüísticas más consistentes que han estudiado esta compleja actividad mental. Al igual que un medicamento tiene un principio activo y un excipiente, presentamos aquí «los principios activos» de tipo cognitivo, esperando que cada docente sepa encontrar el excipiente más adecuado para sus alumnos. Dicho de otro modo, cuando se entiende el por qué y el para qué de una actividad resulta más fácil buscarle el formato didáctico que responda a los criterios de motivación y adecuación al alumnado.

La diversidad de edades de los alumnos de Secundaria, la diferencia entre los grupos y el profesorado, nos han llevado a plantear estas propuestas de una forma escueta. Cada profesor decidirá si las lleva a cabo de forma individual o en grupo, con un formato más académico o más bien lúdico, etc. Tampoco se hace mención a la tipología de textos: bien es verdad que algunas actividades son más apropiadas para trabajar un tipo de texto en especial, pero se ha procurado no incluir este aspecto porque se pretende que todo el profesorado pueda trabajar con sus alumnos los textos típicos de su asignatura, bajo el supuesto de que la lectura comprensiva es objetivo transversal de todo el profesorado.

Las propuestas se han agrupado en cinco grandes apartados, según los procesos mentales que se pretenden trabajar en cada actividad.


Actividades para mantener la atención

El lector poco competente suele tener problemas relacionados con el mantenimiento de la atención a lo largo del texto. A continuación se describen algunas actividades que se pueden realizar con los alumnos para que desarrollen este hábito.

  1. Valorar la comprensión de cada oración

Se pretende que el lector vaya tomando conciencia al hilo de la lectura de su grado de comprensión. Al final de cada oración, el alumno pone un signo (+) si ha entendido, un signo (?) si ha entendido parcialmente y un signo (–) si no ha entendido. En estos dos últimos casos puede optar por la relectura de la oración o bien esperar a terminar la lectura y volver sobre ella. Además, irá subrayando las palabras o expresiones que no entienda bien.
 

  1. Tomar notas

Cuando tomamos notas estamos leyendo de forma activa y ese es el principal valor de esta actividad. No se debe ser muy exigente en cuanto a la calidad de las anotaciones, pues cumplen una función para el lector y, por lo tanto, no debe extrañar que a veces sean crípticas para otra persona.
 

  1. Visualizar la lectura

Se trata de visualizar lo que se está leyendo, como si estuviésemos viendo una película. De esta forma se mantiene la atención más fácilmente y se facilita el paso de las palabras a las imágenes mentales. Después, los lectores adolescentes no tendrán dificultades para realizar un cómic con la historia que han leído. Si se trabaja en grupo, puede ser muy interesante dividir la clase en dos. Mientras la mitad lee el texto a la vez de forma lenta y clara, la otra mitad escucha con los ojos cerrados. Una vez terminada la lectura es el momento de una puesta en común, que será muy enriquecedora para los alumnos porque habrán descubierto el valor de la imagen para facilitar la comprensión de la lectura.


Actividades para trabajar los conocimientos previos

Ayudan a activar los conocimientos previos del alumno, necesarios para comprender el texto, y despiertan su motivación para leer el texto propuesto.

  1. Técnica del listado

Antes de leer el texto, los alumnos hacen una lista con sus ideas sobre el tema. Por ejemplo, a la hora de leer un texto que trate sobre si hay que disimular o no para facilitar la convivencia, los alumnos podrían completar (individualmente o en grupos) estos cuadros. 

CONVIVENCIA
Cosas que facilitan la convivencia.Cosas que dificultan la convivencia
  

DISIMULAR
 Razones a favorRazones en contra
  

 

  1. La discusión antes de la lectura

El profesor plantea una discusión dirigida que pretende sacar a la luz las ideas y experiencias más relevantes para la comprensión de determinado texto. Lógicamente, esta discusión debe ser debidamente guiada por el profesor con el fin de que las ideas expuestas sean relevantes para entender el texto que se va a leer. Puede plantearse de forma complementaria a la actividad anterior.
 

Actividades para descubrir la estructura del texto

Estas actividades pretenden favorecer un tipo de lectura global y permiten al lector hacerse una idea aproximada de la estructura y del contenido de la lectura.
 

  1. Una mirada panorámica al texto

Consiste en leer el inicio del párrafo, algo del medio y el final del mismo, de tal forma que se pueda «escanear» mentalmente el texto en pocos minutos. Es un buen procedimiento para acercarnos al texto y formarnos una primera idea de su contenido.
 

  1. Buscar los verbos que aparecen en el texto

Es una variante de la anterior propuesta. Consiste en localizar los verbos y desplazar la vista hacia la izquierda y la derecha de los mismos. De esta forma se obtiene, al término de la lectura, una idea aproximada del contenido del texto. Si los alumnos en vez de hacer mentalmente esta actividad escriben los verbos, es posible reconstruir el texto a partir de las acciones. Por ejemplo, un alumno lee el verbo y otro tiene que recordar quién realizó la acción y completar el predicado con los complementos.
 

  1. Empezar a leer por el final

En muchas lecturas sabiendo el final es más fácil interpretar el principio y el medio del texto. Esta actividad consiste precisamente en buscar el final para interpretar el conjunto del texto a la luz de la solución final. Se inicia la lectura y cuando el lector descubre el tema y el enfoque del mismo, lee el final para después volver al punto anterior.


Actividades para elaborar y reorganizar la información

Sirven para enseñar a los alumnos a realizar una lectura activa y a desencadenar estrategias de reelaboración y reordenación de la información del texto.
 

  1. Técnica del «periodista»

Consiste en leer un texto para responder a las preguntas que se hacen los periodistas cuando tienen que contar una noticia: ¿qué?, ¿quién?, ¿cómo?, ¿cuándo?, ¿dónde? y ¿por qué? Los alumnos completan un cuadro semejante a éste después de leer el texto. Para ello, segmentan la lectura en trozos que tengan un sentido completo.

Acontecimientos más importantes del relato
¿Qué?

Personajes implicados
¿Quién?

Circunstancias relevantes
¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde?
¿Por qué?
   
 

  1. Identificar el «problema»

Consiste en identificar el «problema» que plantea el texto, descubrir las dificultades y, en su caso, constatar la solución que da el autor. Muchos textos se pueden analizar con este esquema, siempre que se entienda el término «problema» en un sentido muy amplio.

Problema Dificultades Solución (explícita o implícita)
   

 

  1. Representar el texto mediante «mapas conceptuales»

Mediante esta técnica los alumnos desarrollan de forma importante una serie de estrategias que les permite reelaborar y reordenar el texto atendiendo a los conceptos y sus relaciones. Además, les ayudará a discriminar la importancia relativa de las ideas, ya que para elaborar mapas conceptuales deben estructurar el contenido del texto atendiendo a la importancia jerárquica de las ideas que aparecen en el texto.

 

  1. Reorganizar el contenido del texto atendiendo a los escenarios

Se pretende relacionar los personajes, las acciones y los escenarios de las mismas. Es muy adecuada para trabajar textos narrativos, e incluso expositivos que se desarrollan en distintos escenarios.

 Escenario nº 1Escenario nº 2Escenario nº 3Escenario nº ...
  Personajes    
Acciones y sucesos     

 

  1. Hacer preguntas sobre el texto

En vez de responder a las preguntas sobre el texto que ha hecho el profesor u otra persona, es el propio alumno quien se inventa preguntas. Se trata de intentar descubrir las preguntas importantes a las cuales pretende responder el texto. Conviene que el alumno sea sintético a la hora de buscar las preguntas; por eso conviene indicarle que plantee un máximo de cinco preguntas.


Actividades para la síntesis y la identificación de las ideas principales

Se usan para trabajar la capacidad de síntesis y la detección de las ideas importantes. Al hacer una síntesis de un texto el alumno debe diferenciar lo anecdótico de lo esencial y, en muchos casos, tiene que elaborar enunciados más genéricos que los del texto leído.

 

  1. Recapitular progresivamente

Segmentar la lectura en tres partes. Al final de la primera, el lector recapitula (mental u oralmente) y continúa con la segunda y vuelve a recapitular la primera y la segunda partes. Se inicia la tercera y al término de la misma se recapitula todo el texto. Suele ser útil contar con un magnetófono. Si se hace en grupos de tres personas, cada una de ellas recapitula su parte correspondiente.

 

  1. Eliminar las partes poco relevantes del texto

Una vez leído el texto detenidamente, se hace una segunda lectura quitando la información innecesaria para entender el argumento del texto. Una vez hecha la «poda», se crea un resumen reelaborando las oraciones escribiendo otras más genéricas.

  1. Titular párrafos

Buscar la idea matriz de cada párrafo. Debe buscarse una idea que abarque el conjunto del contenido. Prácticamente se puede hacer de distintas maneras: escribir el título con lápiz de punta fina en el espacio en blanco entre párrafos o en un lateral a modo de «ladillo»; es posible, también, no escribir en el texto y apuntar en hoja aparte, etc. Es importante constatar que el título inventado funciona como un paraguas que cubre las distintas proposiciones del párrafo, o al menos, las más relevantes.

 

  1. Subrayado y esquema

Tal vez sean las técnicas más aplicadas y sobre las que se han escrito más manuales, además de ser objeto de múltiples cursos y seminarios, no sólo en el mundo académico sino también en el sector empresarial. Se podría decir que son unas técnicas universales. Por su eficacia probada y simplicidad formal (no así en la práctica), se incluyen aquí también como una propuesta más que se puede utilizar para aprender a leer comprensivamente.