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- Educación documental y formación de usuarios
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Aprender a usar la información en la BE en Secundaria
La aparición de las nuevas tecnologías trajo consigo la aplicación de un modelo de aprendizaje que hiciera posible su utilización eficaz. En el artículo se indica que la biblioteca escolar ha de encargarse del desarrollo de la competencia informacional en tres ámbitos: buscar y recuperar la información, analizarla y transformarla, y, por último, aprender a comunicarla y aplicarla. Además, debe responsabilizarse de las actividades para aprender el uso de la información, aunque se planteen desde las diferentes áreas de estudio. Por Gloria Durban Roca Bibliotecaria de la Escuela Técnica Profesional del Clot La sociedad de la información necesita de una acción pedagógica distinta que pasa por establecer un modelo educativo que implique aprender a utilizar la información. La biblioteca escolar puede articular programas relacionados con el aprendizaje en el acceso y uso de la información pero vinculados al currículum y al desarrollo de las distintas materias. Hay que establecer en primer lugar un marco conceptual que configure estos programas y que contemple al mismo tiempo los cambios generados por la sociedad de la información y la necesidad de vincularlos realmente a la práctica educativa. Estos dos condicionantes justifican la necesidad de plantear en este momento un nuevo escenario para la educación documental y la formación de usuarios que podemos incluir dentro de la llamada alfabetización informacional o ALFIN. El contexto social en que vivimos ha generado cambios muy importantes en los conceptos de información, lectura y aprendizaje. También se han producido nuevas demandas educativas que exigen el desarrollo de esta nueva competencia que podemos concretar en el contexto escolar bajo el nombre de competencia informacional, un concepto y un término acorde con el modelo educativo basado en el desarrollo de competencias. La necesidad de integración curricular de los programas formativos de la biblioteca determina que el aprendizaje de habilidades para investigar e informarse no pueda abordarse únicamente dentro de las actividades de formación de usuarios, ya que la competencia informacional no es responsabilidad única de la biblioteca sino de todo el profesorado. Por esto es importante desarrollar la educación en información fundamentándola en los objetivos de aprendizaje reflejados en el currículum escolar, ya que este es el punto de partida y el punto de llegada de la competencia informacional. La biblioteca escolar y las nuevas tecnologías han de ser valoradas al respecto como los recursos de que dispone el profesorado para activar su aprendizaje. Marco conceptual El nuevo currículum de la LOE, desplegado alrededor de competencias básicas, dispone dos competencias que responden al concepto de alfabetización informacional: el tratamiento de la información y la competencia digital y la competencia para aprender a aprender1. Aunque es cierto que el hecho de que la competencia esté reflejada en el currículum no garantiza el éxito en este cometido, sí que representa una gran oportunidad para su desarrollo que no podemos desaprovechar. Hay que concretar la propuesta curricular y es importante que en la Educación Secundaria se aplique un modelo específico para desarrollar la competencia informacional que permita el aprendizaje de conceptos y técnicas, estrategias y métodos de trabajo, al mismo tiempo que promueva los hábitos y valores propios relacionados con el uso de la información. Como principales características de está competencia podemos señalar que implica diferentes alfabetizaciones y habilidades: está relacionada con las habilidades tecnológicas, pero además constituye un área más amplia y diferenciada de capacidades centradas en la gestión de los contenidos de la información con independencia del soporte en el que se ubiquen. Es, además, una competencia genérica y transversal a todas las áreas del currículum, que se encuentra plenamente relacionada con el desarrollo de habilidades lingüísticas y cognitivas, de pensamiento crítico-reflexivo y de autorregulación de procesos. Aprender a investigar e informarse no supone únicamente aprender a localizar información y datos relevantes, sino que de manera fundamental representa adquirir herramientas para construir conocimiento. Supone, desde un punto de vista genérico, aprender a pensar y a aprender2 y, desde un prisma más concreto, permite desarrollar múltiples destrezas relacionadas con el acceso y uso de la información. Ante un marco teórico tan complejo, hay que cuestionarse cómo orientar el proceso formativo de la competencia informacional en la práctica educativa de manera realista. ¿Cómo podemos concretar el aprendizaje de habilidades de acceso y uso de la información? La clave está en visualizar los distintos elementos que constituyen la competencia informacional ya presentes en el currículo como contenidos procedimentales comunes a todas las áreas: las habilidades documentales, las habilidades lingüísticas y comunicativas, las habilidades cognitivas y metacognitivas y las habilidades tecnológicas. Todas estas habilidades subyacen interrelacionadas, son elementos que actúan integrados alrededor de dos ejes significativos que se retroalimentan: el uso del lenguaje verbal (oral o escrito) y el uso del pensamiento crítico. Cuadro 1 
El lenguaje verbal es la herramienta fundamental en el desarrollo y estructuración del pensamiento. Leer y escribir son los ejes para el tratamiento de la información ya que potencian el uso reflexivo de todo tipo de lenguajes. También porque el tratamiento de la información significa que desde el acceso a la misma hasta su comunicación final hay que usar una serie de habilidades que se relacionan con el pensamiento, usando el lenguaje oral, la lectura y la escritura, y es necesario plantear este entrenamiento no únicamente desde la clase de lengua, sino de una manera totalmente específica en cada materia3. Aplicación práctica Hay distintas propuestas internacionales que pueden servir de modelo para concretar la competencia informacional, pero resultan normas demasiado genéricas para delimitar los objetivos de aprendizaje4. Necesitamos marcos de aplicación donde encuadrar las actividades y las didácticas concretas. A continuación se presenta un modelo específico, en sintonía con las normas internacionales, que puede configurarse como guía de aplicación de la competencia en el ámbito escolar. Su finalidad es facilitar la planificación en los centros de un programa sistemático y globalizado que pueda concretarse en las diferentes etapas de la educación obligatoria. La biblioteca escolar puede coordinar para todo el centro el desarrollo de la competencia informacional a través de la vertebración de un proyecto general enmarcado en este modelo que desarrolla la competencia en tres ámbitos diferenciados pero relacionados. 5 Cuadro 2 | 1. BÚSQUEDA Y RECUPERACIÓN DE LA INFORMACIÓN | | Reconocer la necesidad de información | - Definir el problema que hay que resolver.
- Determinar qué información se necesita.
- Identificar las características de esta información: cobertura geográfica y cronológica, nivel, extensión y formato.
- Diseñar un plan de trabajo para abordar la tarea.
| | Comprender los recursos informativos disponibles | - Comprender cómo se elabora, organiza y almacena la información (formatos y soportes).
- Conocer los distintos tipos de recursos existentes (tipologías documentales).
- Comprender las características y utilidades de cada tipo.
- Seleccionar los recursos que mejor se ajusten a la necesidad planteada.
- Conocer cómo acceder a los recursos informativos en las bibliotecas y en Internet.
| | Localizar y recuperar información | - Planificar el trabajo de búsqueda.
- Diseñar estrategias de búsqueda.
- Conocer la herramienta de búsqueda específica de cada tipo de recurso informativo.
- Utilizar sistemas avanzados de recuperación de información.
| | Evaluar los resultados y el proceso de búsqueda | - Comprender, analizar e interpretar críticamente los resultados de una búsqueda.
- Identificar y seleccionar la información relevante.
- Aplicar criterios para valorar la calidad de la información: fiabilidad, actualización, accesibilidad y usabilidad.
- Identificar la sobrecarga informativa.
- Comparar información de diversas fuentes.
- Reflexionar sobre la validez de los procesos de la búsqueda realizada.
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| 2. ANÁLISIS Y TRATAMIENTO DE LA INFORMACIÓN | | Explorar, organizar y registrar los contenidos seleccionados | - Explorar la información seleccionada
- Comprender, analizar e interpretar con profundidad la información.
- Segmentar y establecer relaciones jerárquicas y asociativas.
- Sistematizar y sintetizar la información relevante.
- Organizar el registro de la información seleccionada
- Extraer y registrar la información relevante.
- Ordenar y clasificar la información seleccionada.
- Almacenar la información recuperada con métodos específicos.
- Representar los contenidos de forma sintética con esquemas y resúmenes.
| Transformar la información en conocimiento personal | - Incorporar la nueva información a la propia base de conocimientos.
- Integrar información de fuentes diversas.
- Hacer inferencias.
- Construir significados.
- Establecer conexiones con conocimientos previos.
- Formular conclusiones.
- Elaborar nueva información.
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| 3. COMUNICACIÓN Y APLICACIÓN DE LA INFORMACIÓN | | Actuar con ética y responsabilidad en la utilización | - Acceder legalmente a los recursos de información.
- Reconocer y citar adecuadamente las fuentes de información utilizadas.
- Mantener la privacidad y seguridad de la información.
| Comunicar y aplicar los resultados correctamente | - Utilizar la información de forma efectiva.
- Aplicar la información para un propósito específico.
- Comunicar la nueva información elaborada.
- Editar los contenidos utilizando diferentes formatos y soportes.
- Presentar documentos claros y bien estructurados.
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Como señalan las Directrices de la IFLA/UNESCO para la biblioteca escolar6, la biblioteca ha de ser impulsora en el centro educativo de un programa específico de aprendizaje en la utilización de la información. Hay que seguir haciendo las actividades para que el alumnado conozca la biblioteca, su espacio, sus servicios y sus materiales; pero ahora es necesario hacer más, y hacerlo con un nuevo enfoque y de manera coordinada con las actividades que se realicen en el centro en relación con el uso de las nuevas tecnologías. Para desarrollar la competencia informacional se requiere el desarrollo de un proyecto que implique a todo el centro, pues su desarrollo no es responsabilidad única del bibliotecario, aunque pueda ser quien lo impulse y coordine, sino de todo el profesorado. Los programas formativos que aglutine este proyecto han de tener dos vías de aplicación interrelacionadas: la realización de actividades de aprendizaje en el uso de la información en la biblioteca y la utilización de la misma para la realización de tareas investigadoras planteadas desde las distintas materias. Se trata de dos fases de actuación que se alimentan y complementan mutuamente y que permiten garantizar que las actividades formativas de la biblioteca no estén desintegradas de la práctica educativa. Los programas formativos específicos de la biblioteca deben abordar el primer ámbito a partir del desarrollo de actividades donde se aprendan los contenidos referidos a la localización y recuperación de la información en bibliotecas y en Internet, poniendo un especial interés en la metodología investigadora, las características de las fuentes de información, las herramientas de búsqueda y los criterios de valoración más destacados7. La implementación de los programas pasa por la programación de actividades para cada ciclo educativo distribuyendo los objetivos educativos, planificando y temporalizando las actividades de aprendizaje y su evaluación correspondiente. Es necesario un enfoque progresivo que marque un proceso permanente con periodos de iniciación, de énfasis y de refuerzo con las características de cada etapa. El desarrollo de los ámbitos restantes del modelo hay que articularlo por medio de la realización de las actividades investigadoras planteadas desde cada materia. La integración de las habilidades informacionales en el currículum pasa porque su entrenamiento esté integrado en los procesos educativos. Solo así estas habilidades serán relevantes y podremos motivar a los alumnos a dominarlas y aceptar el uso de la información como una parte natural de las tareas escolares. No podemos olvidar que en el desarrollo de la competencia informacional se precisa una visión constructivista del aprendizaje relacionada con el llamado aprendizaje significativo. Hay que aplicar un enfoque investigador de la didáctica que encuentra su aliado más firme en la biblioteca escolar y en sus programas formativos para aprender a utilizar la información. Así pues, aprender a investigar e informarse necesita de manera fundamental la activación por parte del profesorado de la motivación y la creatividad en el aprendizaje de los alumnos alrededor del eje lenguaje-pensamiento. Hay que activar su curiosidad, la capacidad de detectar problemas, la tendencia a explorarlos mediante planes de actuación dirigidos a contrastar suposiciones y predicciones. Es necesario transmitir ilusión por el aprendizaje y trabajar el sentido del descubrimiento para fomentar el hábito investigador y la creatividad. No hay que olvidar que el elemento más importante en este proceso es el apoyo y la acción educativa del profesor como guía y mediador que encuentra en la biblioteca escolar un centro de recursos para el aprendizaje, y en el bibliotecario su cómplice y aliado. (1) REAL DECRETO 1631/2006, de 29 de diciembre, por el que se establecen las enseñanzas mínimas correspondientes a la Educación Secundaria Obligatoria. BOE núm. 5 (Viernes 5 enero 2007) http://www.mec.es/educa/sistema-educativo/loe/files/educacion-secundaria-obligatoria.pdf. (2) GÓMEZ HERNÁNDEZ, J.A. y BENITO MORALES, F. (2000): Estrategias y modelos para enseñar a usar la información: guía para docentes, bibliotecarios y archiveros. Murcia: KR. (3) NOGUEROL, A. (2007): Tècniques d’aprenentatge i estudi. Aprendre a l’escola. Barcelona: Graó. (4) Alfabetización en información: la definición de CILIP (UK) (2004). Asociación Andaluza de Bibliotecarios, año 19, n. 77. http://www.aab.es/pdfs/baab77/77a4.pdf. LAU, J.(2004). Directrices internacionales para la Alfabetización informativa. http://bivir.uacj.mx/DHI/DoctosNacioInter/Docs/Directrices.pdf. (5) DURBAN, G. «Aprender a utilizar la información en la biblioteca escolar». Educación y biblioteca, n. 156, (2006) pp. 60-62. (6) Directrices IFLA/UNESCO para la biblioteca escolar, 2002. http://www.ifla.org/VII/s11/pubs/sguide02-s.pdf. [Consulta: 10.05.2007] (7) BARÓ, M. y MAÑÁ, T. (2002): La formación de usuarios en la biblioteca escolar. Educación Secundaria. Málaga: Consejería de Educación y Ciencia. Delegación Provincial de Málaga. Junta de Andalucía. En: http://www.juntadeandalucia.es/averroes/~sptmalaga/m45b102/media/docum/Mon04Fube.pdf. [Consulta: 10.05.2007]
Bibliografía La formación de usuarios en la biblioteca escolar Baró, M. y Mañá, T. Junta de Andalucía, Consejería de Educación y Cultura. Málaga. 2002
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Revisión de los conceptos de alfabetización informacional y alfabetización digital Bawden, T. Anales de Documentación, vol. 5. 2002
Ver documento
Tras las líneas: sobre la lectura contemporánea Cassany, D. Anagrama. Barcelona. 2006
Estrategias y modelos para enseñar a usar la información: Guía para docentes, bibliotecarios y archiveros Benito, F. y Gómez Hernández, J. A. (Coord) Editorial KR. Murcia. 2000
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Alfabetización digital. Algo más que ratones y teclas Gutiérrez Martín, A. Gedisa. Barcelona. 2003
Internet y competencias básicas Monereo Font, C. Editorial Graó. Barcelona. 2005
Aprendizaje de contendidos y desarrollo de capacidades en la educación secundaria Pozo, J.I. En: COLL, C. (coord.). Psicología de la instrucción: la enseñanza y el aprendizaje en la educación secundaria. ICE/Horsori. Barcelona. 1999
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