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Lectura y lectores


 
 

 

 

El lector moderno y la lectura en el futuro

El exceso de información en Internet puede abrumar a aquellos que sólo estén familiarizados con textos impresos. Por otro lado, algunos estudios han demostrado que usuarios habituales de páginas Web no leen mucho, incluso advierten que la lectura en pantalla favorece los errores de comprensión. El autor cree que para ser un lector competente y capaz de enfrentarse a cualquier texto en cualquier soporte es imprescindible saber leer bien obras literarias y, al mismo tiempo, tener una buena alfabetización digital.

Por Kepa Osoro Iturbe
Especialista en bibliotecas escolares y lectura

¿Lector moderno? ¿Lector del futuro? Aunque –como André Comte Sponville– creo que el tiempo no existe y que solo podemos hablar de la transitoriedad del presente, trataré de esbozar algunas pinceladas que nos ayuden a definir el perfil, entre etéreo y fugaz, del lector del futuro. Soy partidario más bien de hablar con cierta propiedad del lector moderno, es decir, de aquel individuo que, libremente o condicionado por sus circunstancias personales o profesionales, se ve abocado a acercarse a los textos escritos con cierta frecuencia.

Como veremos, las tecnologías avanzadas favorecen la aparición de nuevas formas de leer, pero tengamos presente a lo largo de todo nuestro análisis que –como nos recuerda el escritor Felipe Garrido– para ser un buen lector –aquel que es capaz de acceder de modo eficiente a todo tipo de textos, en los más variados soportes y en todo tipo de circunstancias– hay que ser un buen lector de literatura. Y es que estoy convencido –con Felicidad Orquín– de que un lector competente para las multiculturas del siglo XXI se forma, sobre todo, en la lectura literaria.

Ventajas de la lectura digital

La lectura electrónica –también llamada e-reading, ciber-lectura o lectura digital– regala al lector una amplia gama de ventajas prácticas.1
 
VENTAJAS Y BENEFICIOS DE LA LECTURA ELECTRÓNICA
  • El ciber-lector adquiere el poder de des-estructurar y re-estructurar los textos originales.
  • Tiene acceso a casi infinitas posibilidades para leer.
  • El lector puede ejercitar múltiples operaciones en uno o más textos electrónicos.
  • Búsqueda y recuperación inmediata de información sin importar el origen, la hora, etc.
  • Tiene acceso a casi infinitas posibilidades para leer.
  • Puede leer desde la comodidad de su hogar u oficina, sin desplazarse.
  • Los textos electrónicos le ofrecen múltiples opciones de búsqueda y recuperación.
  • Un gran porcentaje del conocimiento humano está almacenándose en soporte digital.
  • e-Reading brinda la posibilidad de poder combinar texto, imagen y sonido.
  • Existen nuevos formatos de textos (hipertexto, hipermedia, electrónicos, etc.).

José Terceiro subraya que la hipermedia permite –ante una dificultad de comprensión– solicitar al ordenador que me presente el fragmento problemático en forma de esquema o gráfico incluso en tres dimensiones o apoyándose en animaciones o vídeos.

En la lectura en una pantalla el lector puede regular la presentación del texto a su gusto y según sus necesidades, «fundir las palabras con las imágenes y los sonidos, corregir los textos sin alterar el soporte o mantener los libros abiertos a la continua reescritura».2

Las nuevas destrezas para la lectura electrónica

Los nuevos textos –libro electrónico, hipertexto e hipermedia– requieren nuevos procesos de pensamiento, nuevas capacidades y habilidades de lectura, nuevos tipos de conocimientos y el dominio fluido y seguro de diferentes estrategias para optimizar su uso.3
 

HABILIDADES DEL CIBERLECTOR DEL SIGLO XXI
  • Buscar, ubicar y saber conectar recursos desde múltiples y diversas perspectivas
  • Manipular múltiples bases de datos y utilizar variados motores de búsqueda.
  • Asociar y navegar para buscar, hallar, seleccionar, añadir, eliminar, fraccionar, reordenar y extraer de los textos en línea, con facilidad, la información que necesita o que le interesa.
  • Realizar descubrimientos por «accidente» (serendipia) de documentos electrónicos con información que inicialmente no se buscaba pero que termina por ser de gran utilidad.
  • Conocimientos avanzados de informática: dominio de Internet y de WWW.
  • Interactuar con formatos nuevos (libro electrónico, hipertexto, hipermedia...).
  • Manipular bases de datos y conectar recursos desde diversas perspectivas.
  • Investigar a través de palabras claves.
  • Desarrollo de nuevos procesos de pensamiento y ampliación de nuevos conocimientos inter y multidisciplinarios.
  • Juzgar la autenticidad de la información encontrada.
  • Conocimiento y comprensión de lenguas extranjeras (especialmente el inglés).

La International Reading Association (IRA) advierte de un nuevo peligro que acecha al lector moderno: «Los nuevos formatos textuales, los nuevos propósitos para la lectura y los nuevos modos de interactuar con la información que ofrece Internet pueden confundir y hasta abrumar a las personas acostumbradas a extraer significados únicamente de los impresos convencionales».4

En el siguiente cuadro Charles Fisher5 ofrece dos visiones diferentes del futuro de la lectura.

Aunque editores, libreros y autores también saldrán favorecidos –a pesar de que algunos de ellos aún no lo han descubierto y se empecinan en una lucha fundamentalista enarbolando la bandera de la defensa del libro– el lector será el mayor beneficiario de la revolución que supone la implantación de las tecnologías avanzadas del conocimiento y la comunicación.

Escuchemos a Alejandro Zenker: «En el momento en que la información se multiplica y el lector tiene acceso a lo que hemos dado en llamar la biblioteca universal. Nunca habíamos tenido tanta información tan accesible sin necesidad de movernos de nuestra oficina u hogar. Esa tendencia será creciente. Por otro lado, es previsible que el lector opte por hacer búsquedas de libros a través de su ordenador, o de cualquier dispositivo futuro conectado a la Red, y pedidos a domicilio por la comodidad que implican. También se aventurará cada vez más a explorar la lectura de libros electrónicos. Es posible que nuestros hijos se acerquen al texto con más naturalidad a través de dispositivos digitales.»6

Para Javier Echevarría el hipertexto posibilita lecturas que dejan de ser lineales y secuenciales para pasar a planos transversales y plurales. «Sea por la vía de los links que uno mismo establece al escribir un documento electrónico o mediante otras técnicas, como la indexación (Google), lo cierto es que los textos electrónicos tienen una estructura semiótica muy distinta a la de los textos tradicionales: son textos-red, que pueden ser leídos y escritos desde muy diferentes ordenaciones y priorizaciones.»7

No obstante, debemos tener en cuenta las prácticas de trabajo con las que se mueven los internautas: de una página web el visitante sólo lee un 28% de los textos. Es decir, los usuarios «no leen mucho» y dedican gran parte de la navegación a «comprender el diseño de las webs y las características de navegación, así como buscar imágenes», según revela un nuevo estudio de Jakob Nielsen sobre usabilidad y rutinas lectoras de Internet.8

Una llamada de atención

No podemos olvidar, como advierte el Ministerio de Cultura9, que recientemente ha empezado a confirmarse un hecho largamente sospechado: la lectura en una pantalla es menos comprensiva que en papel, siendo habitual los errores de comprensión.

José Antonio Millán se pregunta acertadamente en esta misma línea: «La abundancia de lectura, ¿desembocará en un mundo de cada vez menos lectores de verdad? Decodificar penosamente las letras, sin poder penetrar en el sentido último de textos medianamente complejos, ¿es realmente leer?»10

Como nos recordaron en el I Congreso Nacional de la Lectura, «resulta imprescindible, y urgente, la formación de lectores activos, con suficiente capacidad de comprensión y análisis, que hagan de la lectura una práctica usual en sus vidas».11

Y, de nuevo Zenker pone la guinda: «Falta, claro, lo principal: que los pobladores estén alfabetizados y tengan el hábito de la lectura. Sin él, todo acercamiento a los medios de información que contengan texto será estéril.»12

La abundancia –casi infinita– de información y de textos es, a priori, una fuente de riqueza, conocimiento y aprendizaje, pero con Winston Sabogal creo que «más que conocer la información lo que importa es saber dónde hacer clic para encontrarla».13

La ingente cantidad de mensajes conversacionales transmitidos a través de las nuevas herramientas tecnológicas obliga al lector poco crítico y experimentado a realizar una lectura superficial y demasiado veloz lo cual contribuye a asentar vicios lectores poco recomendables porque disminuyen la comprensión y la capacidad interpretativa.
 

¿Qué papel juega la enseñanza media en la formación lectora de sus estudiantes?

El profesorado de Bachillerato tiene un papel fundamental en la capacitación de sus alumnos para desenvolverse con soltura, eficacia y satisfacción a través del maremagno de lecturas digitales. Eso sí, la educación no universitaria haría mal si dejara esta función para tan tarde; antes bien, deberá afrontarla concienzuda y progresivamente desde la etapa de Educación Infantil.

Dentro de ese proyecto vertical de lectura del IES habrá de estar contemplada la formación en el manejo de las Tecnologías Avanzadas. Estos son los conocimientos básicos –las llamadas «competencias en TIC»– que configuran la «alfabetización digital» necesaria no ya para los estudiantes de Bachillerato sino para cualquier ciudadano.14

COMPETENCIAS EN TIC
  • Conocimiento básico del sistema informático: elementos del hardware, tipos de software, redes...
  • Gestión básica del equipo: administración de archivos y carpetas, antivirus...
  • Uso del procesador de textos: correctores...
  • Navegación en Internet: búsqueda y selección de información, gestiones online.
  • Uso del correo electrónico.
  • Creación, captura y tratamiento de imagen digital.
  • Elaboración de documentos multimedia: presentaciones, páginas web...
  • Conocimiento básico de la hoja de cálculo y las bases de datos.

Como decíamos antes, las nuevas prácticas que conlleva la lectura digital obligan al estudiante a enfrentarse a textos polifónicos en lo formal y en lo conceptual. Hasta ahora solo bebía del lenguaje textual y gráfico que le aportaban básicamente los libros de texto, pero los nuevos documentos digitales van más allá y además incorporan elementos multimedia (sonidos, vídeos...) para cuya comprensión se requieren nuevas habilidades y nuevos instrumentos operativos.

Coincido plenamente con Juan Mata: «La formación de lectores, la incorporación de las personas al mundo de la escritura –se manifieste ésta como se manifieste–, la defensa de la lectura, y fundamentalmente de la lectura literaria, como una actividad intrínseca al bien vivir, seguirá siendo en el futuro la médula de cualquier debate acerca de los libros.»15

No puedo dejar de considerar otro tema ceñidamente relacionado con la formación lectora, aunque demasiadas veces se deja fuera tanto de los foros de debate escolares como de los planes de estudio. Estoy hablando de la absoluta necesidad y urgencia de articular en los IES programas para lograr que sus estudiantes adquieran dos tipos de competencias estrechamente relacionadas, aunque aparentemente no lo parezca: las competencias en el manejo de la información (CMI) y las competencias ciudadanas.

El profesorado de Bachillerato tiene que capacitar a sus alumnos para hallar, seleccionar y criticar la información proveniente de los distintos medios y fuentes con un doble objetivo: realizar un aprendizaje más autónomo, rico y objetivo y, al mismo tiempo, para convertirse en ciudadanos bien informados que estén en disposición de desempeñar un papel activo en la sociedad democrática en la que viven. Sólo quien está bien documentado y sabe manejar la información con destreza, podrá comunicar sus puntos de vista, proponer alternativas, defender sus derechos, negociar empáticamente y permanecer alerta ante las injusticias.

Las CMI se pueden definir como las habilidades individuales para:

  • Reconocer la necesidad de información.
  • Identificar y localizar fuentes de información adecuadas.
  • Saber cómo llegar a la información dentro de las fuentes.
  • Evaluar la calidad de la información obtenida.
  • Organizar la Información.
  • Usar la información de manera efectiva.

Los programas de Bachillerato capacitarán al alumnado para valorar el rigor, la pertinencia y actualidad de la información y para realizar procesos sistemáticos que les habiliten a solucionar problemas de información y a solventar necesidades informativas. No se olvidará facultar a los estudiantes para comunicar los frutos de su investigación y la información generada por ellos de un modo científico, didáctico y motivador.

El lector del futuro deberá enfrentarse a numerosos y complejos problemas de información tanto para adquirir conocimientos como para lograr un ocio creativo y estimulante y para solucionar las situaciones diarias. Para solventar dichas carencias informativas el lector habrá de ser capaz de:16

  • Definir claramente el tema o área de investigación.
  • Seleccionar, para facilitar la búsqueda, palabras clave que expresen el concepto, tema o campo de la investigación.
  • Formular una estrategia de búsqueda que incluya diferentes fuentes.
  • Entender las formas como las fuentes se encuentran organizadas.
  • Deben ser capaces de analizar los datos recolectados a fin de valorar su importancia, calidad, validez y pertinencia.
  • Convertir la información en conocimiento.
  • Evaluar tanto el producto realizado como el proceso de investigación que se llevó a cabo.

El profesorado de Bachillerato está obligado a ofrecer a sus alumnos diversos modelos que les permitan solucionar sus problemas informativos y así poder realizar un análisis comparativo fruto del cual surja una elección personal de la respuesta informativa. Otra alternativa –más recomendable pero más compleja– es que sea el equipo de cada Departamento Didáctico el que cree su propio modelo adaptado a las necesidades y peculiaridades de su grupo de alumnos17 y que será sometido a una constante revisión evaluativa en la que se incorporarán propuestas de mejora y nuevas estrategias surgidas tanto de la práctica como de las reflexiones y aportaciones de docentes y estudiantes.

Finalmente, nuestros jóvenes –igual que el resto de los ciudadanos– tienen que ser capaces de navegar exitosamente a través del océano multimedial de la sociedad de la información y el conocimiento en la que se halla enclavada la escuela. Para ello es menester afrontar con rigor un nuevo reto: la alfabetización digital mediante la cual dotaremos a nuestros jóvenes de habilidades de pensamiento crítico de orden superior como las siguientes:18

  • Cómo identificar conceptos claves.
  • Cómo establecer conexiones entre una multitud de ideas.
  • Cómo formular preguntas pertinentes.
  • Cómo elaborar respuestas eficaces.

Y es que, una vez más, insisto en que el profesorado debe dejar de transmitir conocimientos –que siempre serán infinitamente incompletos y subjetivos– para habilitar ante sus estudiantes una miríada de estrategias que ellos mismos puedan desplegar para hallar lo que necesitan saber, en el momento exacto de su necesidad y sintiéndose plenamente comprometidos en la resolución de su problema informacional. Como dice David Berio poéticamente: «Las instituciones educativas deben dejar de ser almacenes de conocimientos para convertirse en tiendas de campaña que puedan moverse con facilidad y que ofrezcan a los estudiantes sitios de reunión mientras van a explorar, preguntar, experimentar y descubrir.»19

Notas

  1. EDUTEKA (2004): «La competencia en el manejo de información y las competencias ciudadanas» http://www.eduteka.org/CMICiudadania.php. Subir
  2. RODRÍGUEZ DE LAS HERAS, A. (2002): «La lectura en pantalla». En La lectura en España. Informe 2002. Madrid: Federación de Gremios de Editores de España. Subir
  3. Revista Digital Universitaria, mayo 2006, vol. 7, n. 5. http://www.revista.unam.mx/vol.7/num5/art42/may_art42.pdf Subir
  4. IRA (2003): «Declaración de la Asociación Internacional de la Lectura sobre la integración del lenguaje y las TICS en el aula de clase». http://www.eduteka.org/ediciones/recomendado17-8b.htm Subir
  5. FISHER, C. (1996): Education & technology: reflections on computing in classrooms. San Francisco: Apple Press, p. 316. Subir
  6. ZENKER, A. (2001): El libro y las nuevas tecnologías. México D.F.: Ediciones del Ermitaño. Subir
  7. ECHEVERRÍA, J. 2005: «Aprender a leer y escribir en formato electrónico». En ¿Nuevas lecturas? ¿Nuevas formas de leer? Lectura y escritura multimedia en las bibliotecas públicas y escolares. Salamanca: FGSR, pp. 17. Subir
  8. Fuente: http://www.elpais.com Subir
  9. MINISTERIO DE CULTURA (2007): «El libro y las NNTT. El libro electrónico». Madrid: Subdirección General de promoción del libro, la lectura y las letras españolas. http://www.mcu.es/libro/docs/MC/CD/libro_tecnologias2007.pdf Subir
  10. MILLÁN, J. A. : «Leer en tiempos de abundancia»  http://jamillan.com/lecturx.htm Subir
  11. I Congreso Nacional de la Lectura: «Declaración de Cáceres sobre la lectura en el siglo XXI», abril de 2006. Subir
  12. ZENKER, A. (2001): El libro y las nuevas tecnologías. México D.F.: Ediciones del Ermitaño. Subir
  13. MANRIQUE, W. «Lectura sin papel». El País, 15 de marzo de 2008, suplemento Babelia, p. 1. http://www.elpais.com/articulo/semana/Literatura/papel/elpepuculbab/20080315elpbabese_2/Tes Subir
  14. MARQUÉS, P. «La lectoescritura digital». http://dewey.uab.es/pmarques/UABPPGRA/Competi.htm Subir
  15. MATA, J. (2004): El rastro de la voz y otras celebraciones de la lectura. Granada: Universidad de Granada, p. 119. Subir
  16. «¿Qué es la competencia para manejar información (CMI)?» http://www.eduteka.org/modulos.php?catx=1 Subir
  17. Recomiendo la lectura del artículo «Modelos para resolver problemas de información», en el que se encontrará un resumen muy claro y riguroso de diversos modelos. http://www.eduteka.org/modulos.php?catx=1&idSubX=149 Subir
  18. BERIO, D.: «Alfabetismo en el siglo XXI». http://www.eduteka.org/modulos.php?catx=2&idSubX=27  Subir
  19. BERIO, D., ídem. Subir