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- Educación documental y formación de usuarios
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La bilbioteca escolar para Bachillerato: organización y fondos
Este artículo expone la organización, funciones y servicios que debe tener una biblioteca escolar (BE). Primero, incluye un listado de las dotaciones bibliográficas y se sugiere una organización de los fondos tanto impresos como digitales. Más adelante, aborda la cuestión de los recursos humanos que forman parte del equipo de la BE. Por último, señala la importancia de la web de la biblioteca para informar de las nuevas adquisiciones, actividades y servicios que se dan tanto en el centro como en la comunidad. Por José Antonio Camacho Espinosa Maestro y Documentalista. Especialista en Bibliotecas Escolares 1. Introducción Hablar de la Biblioteca Escolar en los albores del siglo XXI es hablar de tecnologías de la información y el conocimiento (TIC), de Web 2.0, de redes sociales, de interacción permanente, de conocimiento compartido, de participación social...; en definitiva, es hablar de lo que Javier Echeverría llama el Tercer Entorno1. Pero sin desdeñar esta realidad no se puede olvidar: - Que seguimos viviendo en el Primer Entorno, aquel en el que ya vivieron nuestros más lejanos antepasados hace cientos de miles de años y cuya característica fundamental es la de ser natural, es decir, con una escasa transformación por parte del ser humano. Un entorno en el que la comunicación era –y es– básicamente de tipo oral y, por lo tanto, la educación se basaba en la oralidad.
- Que seguimos viviendo en el Segundo Entorno, aquel que se empezó a desarrollar hace algunos miles de años con la creación de los primeros poblados, que fue creciendo con los núcleos urbanos cada vez más extensos y complejos, y en el que la mano de la especie humana y la aplicación de la tecnología fueron llevando a cabo una transformación cada vez más intensa. En este entorno apareció –entre otras muchas– una tecnología, un medio de comunicación nuevo que transformó sustancialmente la forma de las relaciones humanas: la escritura. Medio que, con el paso del tiempo, se democratizó, se popularizó y en el que se ha basado desde hace algunos siglos la educación: la alfabetización. Aquellos que son analfabetos en el Segundo Entorno, son los parias, los excluidos sociales, aquellos que jamás van a participar de todo lo que la sociedad les ofrece y que jamás van a poder aportar sus conocimientos a esa misma sociedad. En el Tercer Entorno, hay una nueva alfabetización, la alfabetización digital e informacional. Aquellos que no alcanzan las competencias necesarias, son los excluidos de este nuevo entorno.
Es en este marco en el que hay que considerar la Biblioteca Escolar (en adelante BE). 2. Una BE para el siglo XXI. Concepto de BE La BE del siglo XXI, inserta en un centro educativo que tiene que formar y educar a jóvenes del siglo XXI2...: - Es un centro de información, documentación y recursos didácticos para la enseñanza y el aprendizaje.
- Da respuesta a las necesidades de aprendizaje, informativas, culturales y recreativas.
- Parte del análisis del medio en el que se ubica el centro educativo y de los colectivos que forman la comunidad educativa.
- Tiene su origen en el proyecto educativo, ya que la BE forma parte indisoluble del centro en el que se ubica. No tiene una entidad propia separada del centro educativo al que pertenece.
- Está íntimamente asociada al plan lector de centro, que es el instrumento que determina los criterios pedagógicos de la formación lectoescritora de los alumnos.
- Está abierta a alumnos, profesores, familias y (en algunos casos) a otras personas de la comunidad local. La razón de ser de la misma son, en primer lugar, los alumnos. Sin alumnos no hay BE, lo mismo que no hay centro educativo. Pero también los profesores, que son agentes intrínsecos de la institución y a los que la BE tiene que dar todo tipo de servicios para llevar a cabo su labor docente.
- Organiza una colección de documentos y recursos para el aprendizaje (en todo tipo de soportes y formatos), tanto ubicados físicamente en la biblioteca como en línea (gratuitos o remunerados).
- Cuenta con infraestructuras, recursos técnicos (TIC) y presupuesto adecuado para cumplir con los fines que tiene establecidos.
- Está gestionada por personal formado y cualificado, que dedica a la misma el tiempo necesario para su correcto funcionamiento.
- Ofrece servicios de:
- Acceso a recursos didácticos.
- Información y referencia.
- Lectura y préstamo.
- Ayuda al estudio.
- Animación a la lectura.
- Alfabetización informacional.
- Dinamización cultural.
- Comunicación.
- Diseño y creación de documentos.
- Forma parte de una red, gracias a la cual se establecen procedimientos de colaboración, que permiten mejorar la atención a los usuarios, rentabilizar los recursos y optimizar la gestión. En definitiva, una red que le ayuda a ganar en eficacia y eficiencia
3. El proceso de planificación anual Esta BE, que tiene su origen en el Proyecto Educativo de Centro y en el Proyecto Curricular de Bachillerato, requiere un proceso de planificación que, de forma esquemática, se concreta en los siguientes pasos3: - Hacer una puesta en común de las distintas opiniones de los miembros del claustro y determinar los motivos que llevan a poner en marcha la BE.
- Establecer, a ser posible por unanimidad, el modelo de BE que se pretende construir a lo largo de la puesta el marcha del plan.
Realizada esta fase previa, empieza el proceso de planificación propiamente dicho. Para ello se confecciona un plan de trabajo con sus distintas fases. - Analizar la situación inicial, para conocer con detalle el punto de partida, cuál es el medio, las personas, las infraestructuras, los recursos... con los que se cuenta.
- Definir los usuarios de la biblioteca, para determinar con la mayor precisión posible a quién se va dar servicio.
- Establecer los objetivos del plan. Hay que saber exactamente dónde se quiere llegar. Los objetivos pueden ser tan ambiciosos como se desee, pero absolutamente realistas (para eso se ha analizado con detalle la situación inicial y se han definido los usuarios).
- Determinar los ámbitos de actuación y planificar las tareas. La BE tiene muchos aspectos y posibles frentes de actuación, por tanto, en el plan hay que decidir en cuál de ellos se va a trabajar y cuáles son las tareas que se van a realizar en cada uno para alcanzar los objetivos propuestos. Todos los pasos son decisivos en el proceso de planificación, pero en este se plasma de forma clara y fehaciente en trabajo que se va a llevar a cabo. Es aquí donde se determina también quién, cuándo y cómo se van a realizar esas tareas, así como el presupuesto que llevan aparejado las mismas.
Por último, el proceso de evaluación va a determinar cuáles son los éxitos alcanzados, las líneas de actuación que hay que mantener y cuáles los fracasos y, por tanto, aquellas que hay que modificar para mejorar el desarrollo del plan.
4. La dependencia orgánica de la BE. Organigrama Dado que la BE está inserta en el centro educativo, no tiene una existencia independiente por sí misma –como es el caso de la Biblioteca Pública– sino que tiene una dependencia orgánica de dicha institución. Se trata de un organismo autónomo en lo referente a su organización interna, los procesos técnicos y la puesta en funcionamiento de sus planes de actuación. Sin embargo, tiene una dependencia orgánica múltiple: depende directamente de la Jefatura de Estudios al ser, ante todo, un instrumento para el desarrollo del proceso de enseñanza-aprendizaje de todo el instituto. También tiene una vinculación directa con la Comisión de Coordinación Pedagógica y del Consejo Escolar. Por otra parte, debe contar con una comisión o grupo de trabajo que colabore de forma sistemática con sus gestores para garantizar en todo momento su conexión con el proceso educativo y su servicio a toda la comunidad educativa4. 5. La BE y las bibliotecas de departamento, de aula, de laboratorio o de taller La BE de un centro educativo es única, al igual que la biblioteca de una universidad es única, lo cual no quiere decir que también sea único su espacio o la estancia que la alberga. La BE central es la entidad que organiza y gestiona todos los recursos documentales y didácticos del instituto y es quien diseña los servicios que a través de todos esos recursos se ofrecen a los usuarios. Ahora bien, esta biblioteca puede –y en muchos casos debe– tener alojados los recursos allá donde es más útil su manejo y donde prestan el mejor servicio. Por tanto, habrá libros, revistas, deuvedés, mapas, láminas... que temporal o permanentemente estén ubicados en un departamento, aula, laboratorio o taller donde se utilizan de forma habitual por el profesor o profesores de la especialidad correspondiente y por sus alumnos. Pero el catálogo de recursos es único, de tal modo que cualquier alumno o profesor del centro puede conocer a través del OPAC (On Line Public Acces Catalog, Directorio de Acceso Público on-line) los documentos que tiene a su disposición, dónde están ubicados, si los puede tomar en préstamo o consultarlos en la biblioteca y hacer uso de ellos siempre que los necesite. 6. Infraestructuras y equipamiento La BE no es una estancia más o menos grande llena de estanterías y libros. Pero no es menos cierto que si se carece de las infraestructuras básicas difícilmente puede existir una BE. Por tanto, y ateniéndonos a las directrices internacionales5, una BE de un instituto, y más concretamente la destinada a alumnos y profesores de Bachillerato, dispondrá de espacio suficiente para albergar, al menos, al 10% del alumnado del centro. Por otra parte, contará con zonas claramente diferenciadas en función del tipo de documentos o recursos que albergue y de los servicios que ofrezca: «Zona de estudio e investigación para el mostrador de información, catálogos, terminales on-line, mesas para el estudio y la investigación, materiales de consulta y colecciones básicas. Zona de lectura informal de libros y revistas que estimulen la alfabetización, el aprendizaje continuado y el placer por la lectura. Zona para la instrucción con sillas para grupos reducidos, grupos grandes y para instrucción formal de toda una clase, una “pared docente” con la tecnología y el espacio para proyección adecuados. Zona de producción y proyectos en grupo para trabajo funcional y reuniones de individuos, equipos y clases, además de facilidades para la producción informática. Zona administrativa con mostradores, oficinas, espacio para el procesamiento de material bibliotecario y para el almacenamiento de equipo audiovisual, suministros y otros materiales.»6
El local estará integrado en el conjunto del edificio y proyectado específicamente como tal. Conviene que esté situado en zona céntrica, de fácil acceso y alejado de zonas ruidosas. Mejor en planta baja o en edificio anexo, al que se pueda acceder directamente desde el resto de instalaciones y con acceso directo desde la calle. Si bien es importante disponer de luz natural, hay que contar con la iluminación artificial adecuada a cada espacio y a cada tipo de actividades que se realice. La climatización y ventilación del local son también un factor primordial a la hora de asegurar un entorno cómodo y relajado. Cada zona estará bien delimitada y señalizada. El uso de rótulos, carteles o anagramas permitirán tanto a alumnos como a profesores acceder a una u otra sección con facilidad y sin titubeos. Por otra parte, una decoración sencilla pero agradable y acogedora invitarán tanto a la lectura relajada como a la concentración durante el estudio o la consulta de obras. Los muebles serán funcionales, agradables al tacto y a la vista. En función de la distribución de espacios y de las actividades a realizar se precisa del mobiliario adecuado: - Mesas y sillas cómodas, adaptadas a los usuarios, destinadas a actividades consulta, búsqueda de información, redacción de trabajos.
- Silloncitos aptos para la lectura relajada y distendida.
- Mesas y sillas para la instalación y uso de los ordenadores.
- Estanterías, armarios o cajones de libre acceso, adecuados a cada uno de los soportes documentales: libros, revistas, cintas de vídeo, cederrones, deuvedés etc.
- Mostrador de servicio o circulación, mesas y sillas adaptadas a las tareas propias del bibliotecario y sus colaboradores.
- Revistero, expositores, carrito para la recogida de materiales, escalera o taburete para acceder a los estantes más altos, vitrina para mapas, estanterías para la zona de almacén, etc.
Junto con el mobiliario se precisan una serie de equipos que permitan llevar a cabo todo el tratamiento técnico de los documentos, la consulta, visionado o audición de los mismos, la reproducción o la creación de otros nuevos y toda la gestión de tipo administrativo de la biblioteca. Para ello se contará con: Un equipo informático para uso exclusivo del bibliotecario, personal encargado de la gestión de la biblioteca y profesorado, con componentes multimedia, conexión telemática y dotación completa de periféricos: impresora, lector de barras, escáner, etc. Este equipo contará con un SIGB (Sistema Integrado de Gestión Bibliotecaria) para atender todas las funciones de la gestión bibliotecaria: selección y adquisición; catalogación, clasificación e indización; control de préstamos; gestión de publicaciones periódicas; posibilidad de integrar todos los servicios a través de una página web; edición automática de estadísticas; integración de datos con el programa de gestión administrativa del centro y gestor de comunicaciones. - Un conjunto de equipos informáticos (cuyo número estará en función del tamaño de la biblioteca y del número de usuarios), conectados a la Intranet del centro y a Internet, y que servirán tanto como medio de acceso al catálogo automatizado de la biblioteca (el mencionado OPAC), como para la consulta de documentos electrónicos, bases de datos, consulta remota y tratamiento de cualquier tipo de documento digital (texto, sonido o imagen). Todos dispondrán de equipo multimedia y conexión a impresora.
- Magnetófonos, magnetoscopios, proyectores de transparencias, televisores, proyectores de diapositivas, cañón de proyección digital... y en general todo el equipo necesario para la consulta o visionado de cualquier documento multimedia.
- Fotocopiadora e instrumentos tanto para la duplicación como para la confección, encuadernación o archivo de documentos en distintos soportes.
7. Los recursos documentales (impresos y digitales): dotación, tratamiento y organización A la BE actual la podemos denominar biblioteca híbrida –según algunos autores– o biblioteca multimedia, ya que alberga documentos en todo tipo de soportes. No obstante, la importancia tanto en cantidad como en formatos que están adquiriendo los documentos digitales hace que cada vez tenga mayor peso la gestión documental de estos últimos. Cuando nos refiramos a la tipología documental de la dotación de una biblioteca para un centro de Bachillerato hay que tener en cuenta que la práctica totalidad los podemos encontrar tanto impresos como digitales. En algunos casos, los segundos están desbancando a los primeros, dada la versatilidad, la facilidad de acceso, la rapidez y sencillez para su actualización y la funcionalidad para acceder a cualquier información complementaria, en cualquier formato (textual, auditivo, icónico), gracias al hipertexto. Dotación bibliográfica
- Obras de referencia: permiten la consulta rápida y la localización fácil de una información concreta (diccionarios, enciclopedias, guías, anuarios).
- Obras de conocimientos o consulta: son aquellos que el alumno utiliza para estudiar o investigar acerca de cualquier tema o área relacionada con el currículo.
- Obras de literatura (poesía, teatro, narrativa): habrá suficiente variedad en función de los niveles de aprendizaje, los intereses de los lectores, las distintas tendencias literarias y las lenguas que se impartan en el instituto.
- Revistas: son fuentes apropiadas para la lectura recreativa y para la investigación o el estudio. Hay tener en cuenta los dos aspectos a la hora de seleccionar las suscripciones.
- Diarios: tanto de carácter local o regional como nacional e internacional. Son una fuente primordial de información actualizada para cualquier materia y para dar respuesta a las necesidades informativas personales
- Las revistas profesionales para el profesorado también se tendrán en cuenta. Ahora bien, no son un elemento fundamental de esta biblioteca, ya que estas publicaciones tienen su lugar en otros centros de documentación especializados.
- Documentos audiovisuales: grabaciones sonoras y de vídeo, diapositivas, transparencias... Materiales necesarios en la práctica docente-discente, especialmente en algunas materias.
- Otros recursos didácticos como láminas, mapas murales, globos terráqueos, planos, material manipulativo, juegos didácticos... (se excluyen algunos recursos muy específicos como material deportivo, de laboratorio, equipamiento del aula de tecnología o dibujo, etc.).
- Los archivos de prensa (“dosieres”) son un recurso de gran valor para el estudio siempre y cuando exista un trabajo sistemático de selección, clasificación y archivo.
- Otros archivos en los que se recoja todo tipo de materiales o de información: folletos turísticos, información institucional, propagandas diversas, fotografías...
- Para terminar, y no por ello menos importante, se conservarán aquellos trabajos elaborados por alumnos y profesores que por su calidad o interés puedan ser consultados o utilizados en cualquier momento.
Si nos referimos a la cantidad, las recomendaciones internacionales hablan de una proporción de 12 volúmenes por alumno para la dotación inicial, con un crecimiento anual de 3 volúmenes por alumno. En cualquier caso, independientemente del tamaño del centro, se considera que una BE debe contar, al menos, con 2.400 obras (Carroll, 1990). Es necesario revisar estas indicaciones ante el incremento exponencial de nuevos soportes, formatos y medios de acceso a la información. Pero tan importante como la cantidad es la calidad y el mantenimiento de un equilibrio entre los materiales de consulta y las obras de ficción. Dadas las funciones básicas que desempeña la BE, se dará prioridad a las obras de consulta y referencia, que han de suponer alrededor del 70% de la colección, quedando el 30% restante para la literatura. Este fondo tendrá la variedad suficiente para dar posibilidades de elección al usuario, disponer de enfoques diferentes de un mismo tema y poner en manos del lector documentos adecuados a sus intereses (Baró y Maña, 1996). En el proceso de selección hay que contar con todos los sectores que participan tanto en la gestión como en el uso de la BE. Si hay que dar un buen servicio, hay que conocer cuáles son los intereses y necesidades de los usuarios. Y qué mejor que contar con ellos a la hora de hacer la selección de los recursos documentales. En esta tarea, la comisión de la BE, en la que participan todos los implicados en su funcionamiento, tiene mucho que decir. Para llevar a cabo este proceso se utilizarán las fuentes bibliográficas precisas: catálogos de editoriales y librerías, guías bibliográficas, bases de datos (ISBN, Bibliografía Española), revistas especializadas (Educación y Biblioteca, CLIJ, Imaginaria, Comunidad Escolar, Mi Biblioteca...), y conviene contar, asimismo, con la colaboración de especialistas en determinados temas. Actualmente disponemos en la red de todo tipo de sitios web de gran utilidad, como el Centro Internacional del Libro Infantil y Juvenil, de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, el Centro de Estudios de Promoción de la Lectura y Literatura Infantil, de la Universidad de Castilla-La Mancha, S.O.L. (Servicio de Orientación de Lectura) o Leer y Vivir, entre otros. 7 Tratamiento documental El proceso técnico de los documentos de la BE es un eslabón más a la hora de poner cualquier obra al servicio del usuario. Por tanto, se tendrán en cuenta algunos factores como: - Los lectores a quienes van destinados.
- El uso de procedimientos, técnicas, instrumentos y estándares reconocidos internacionalmente.
- El empleo de aplicaciones informáticas de fácil manejo y adecuada accesibilidad.
- Que todo lo anterior esté en consonancia con todas las bibliotecas que forman parte de la red.
En el tratamiento documental tan importante es el análisis formal –o descripción física del documento– como el análisis de contenido, mediante el cual el bibliotecario extrae los contenidos de una obra y de forma sintetizada se los presenta al usuario. Esta segunda fase se realiza mediante los encabezamientos de materia o descriptores, la clasificación sistemática y el resumen de la obra. El resultado de todo ello son los registros bibliográficos, que conforman el catálogo de la biblioteca. Este proceso está altamente normalizado y es preciso usar recursos técnicos como las Reglas de Catalogación para el análisis formal, o la Clasificación Decimal Universal (CDU), las Listas de Encabezamientos de Materia o los Tesauros para el análisis de contenido. Para llevar a cabo este proceso se recurre a un SIGB que, además del tratamiento documental, permite la gestión de usuarios, la gestión del préstamo y la búsqueda de documentos. Los programas más completos incluyen todas las labores de tipo administrativo: selección, compras, correspondencia, conexión con recursos en la red, etc. La automatización, junto a la interconexión de sistemas, permite la cooperación bien con otros centros de la propia red, bien con entidades externas a la misma. Organización Una vez que los materiales están debidamente preparados para su circulación se ponen al alcance de los usuarios, de tal modo que sea fácil y cómoda su localización y uso. En general, se establecen dos secciones básicas: obras de literatura o ficción, con su correspondiente clasificación en narrativa, poesía y teatro, y obras de consulta y conocimiento, diferenciando las de referencia (enciclopedias, diccionarios, atlas,...) de las monografías o títulos centrados en un área del conocimiento determinada. Para las primeras, se utilizan la organización alfabética de autor-título. En el caso de las obras de consulta, se realiza siguiendo la CDU. En un centro de Bachillerato, y más si oferta algún ciclo de formación profesional, resulta de máximo interés organizar esta sección por áreas temáticas que reúnen todos los documentos que, aún perteneciendo a distintas materias de la CDU, se relacionan con un tema determinado. Por otra parte, y en función del formato de los soportes documentales, hay zonas o mobiliario (armarios, cajoneras, estanterías) destinados específicamente a cada uno de ellos: videocasetes, audiocasetes, cedés, cederrones, láminas, murales. Archivadores para diapositivas, fotografías, revistas, dossieres de prensa, folletos, etc. Los últimos números recibidos de revistas y diarios se colocan en expositores que permiten su rápida identificación, mientras que los números atrasados se guardan en archivadores, en la zona de depósito. Respecto a la organización de los documentos digitales, de acceso en línea –que como decíamos más arriba adquieren cada vez mayor relevancia–, se organizarán y tratarán de tal modo que puedan ser accesibles también a través del catálogo de la biblioteca. Si no es posible porque la aplicación informática no tiene implementado el módulo necesario, el bibliotecario tendrá que crear un directorio, mediante una base de datos, debidamente organizado y que se pueda consultar tanto por título como por materia o autor (igual que en el catálogo). Todos los recursos de este tipo pueden ser accesibles a través de la sede web donde están ubicados, para lo cual el sistema tiene que guardar las direcciones URL –que habrá que actualizar periódicamente–, o se podrán guardar copias en el ordenador de la biblioteca, desde el cual se proporcionará acceso a través de la Intranet del centro. 8. Los recursos humanos: el bibliotecario, la comisión de BE y otros. Colaboradores Las directrices internacionales promulgadas por la IFLA tanto en 1990 como en 2002 dejan muy claro que el personal es uno de los pilares de la BE, junto a la colección y las instalaciones. La preparación, experiencia y actitudes de quienes trabajan en estas bibliotecas son determinantes para su éxito. El equipo de la BE, según estas directrices, estará formado por personal especialista en biblioteconomía, personal técnico, personal de oficina o administrativo y voluntariado (Carroll, 90: 10-14; IFLA, 2002: 11-13). Las tareas que debe desempeñar este equipo se agrupan en tres categorías: las de gestión, las técnico-documentales y las educativas. Por otra parte, se resalta la importancia de la colaboración del bibliotecario con la comunidad educativa, particularmente con alumnos y profesores. Para ello se recomienda la existencia de una comisión o equipo de BE en la que participen los distintos sectores del centro. Si nos referimos al bibliotecario en particular, se puede afirmar con Ramón Salaberría (1998) que el bibliotecario escolar ha pasado de guardián de las palabras a anfitrión de la información. Se ha convertido en el mediador por excelencia entre la información, la documentación y la biblioteca, por un lado, y los usuarios de la misma, por otro. El bibliotecario es, además del administrador de recursos encargado de catalogar, clasificar, organizar los documentos y ponerlos a disposición de los usuarios, el impulsor, el dinamizador, el animador, la persona que con su actitud y su trabajo diario hace entender al profesorado y al alumnado que la biblioteca es el centro neurálgico de la actividad docente-discente. Respecto a la formación inicial y a su capacitación profesional, entendemos que un bibliotecario responsable de la biblioteca de Bachillerato debe ser un licenciado en documentación con una formación amplia en didáctica y en aspectos pedagógicos, ya que buena parte de su labor va a estar en relación directa con los alumnos del centro escolar. Por lo que se refiere al contenido de la formación inicial, la IFLA, en su documento nº 41, publicado en 1995, establece tres aspectos a tener en cuenta (Hannesdóttir, 1995): - Estudios de biblioteconomía que capaciten para la selección, tratamiento y puesta en servicio de la información y la documentación.
- Estudios de gestión que preparen para la administración de los recursos humanos y materiales.
- Estudios de pedagogía que enseñen cómo colaborar con el profesorado en las tareas docentes y con el alumnado en las tareas de aprendizaje.
Hay que añadir además una adecuada preparación para el uso de las TIC, formación de carácter transversal que complementa cada uno de los bloques anteriores. La importancia creciente de la documentación digital y los nuevos soportes –particularmente la información en red– obligan a potenciar una nueva dimensión en la formación del bibliotecario: su capacitación para la búsqueda, selección, tratamiento documental y puesta al servicio de los usuarios de la ingente cantidad de recursos que cada día se generan en Internet. Pero no sólo esto. El bibliotecario escolar necesita conocer también los procedimientos tanto para la creación de nuevos documentos como para la reconversión de los antiguos impresos a formato digital. Junto al bibliotecario, otra serie de profesionales forman parte del equipo que atiende la BE. Personal que no tiene que ser específico de la biblioteca, sino que puede compartir sus tareas con otras áreas o secciones del instituto: personal técnico informático, personal de administración y personal de servicios. A ellos hay que unir la colaboración del alumnado que, además de ser el principal usuario de la biblioteca, puede llevar a cabo diversas tareas en la misma que pueden ser de gran interés para su formación general. 9. El reglamento de la BE. Organización de espacios y tiempos El correcto funcionamiento de la biblioteca –como del centro educativo en su conjunto– y el buen uso de sus recursos requiere la elaboración de un reglamento en el que se establecen: su organigrama, las funciones de la misma, los recursos físicos que la componen y su organización, los recursos personales, la relación de servicios que ofrece y a quién van dirigidos, la distribución horaria y las normas de uso y préstamo de materiales. Estos últimos aspectos son los que suele recoger la carta de servicios, en la que cada usuario conoce toda la oferta bibliotecario, así como sus derechos y obligaciones a la hora de utilizarla. La adecuada distribución de espacios para distintos usos o para la realización de actividades diversas permite rentabilizar esta instalación al máximo. La biblioteca tiene que estar disponible durante toda la jornada escolar, entendiendo por tal tanto el horario lectivo como el no lectivo. Es decir, el horario de apertura de la biblioteca es el mismo que el del instituto, ofreciendo en cada momento los servicios más adecuados. Durante el período lectivo está principalmente a disposición de las actividades que cada profesor tiene programadas con su grupo de alumnos, mientras que durante los recreos, en el intervalo entre la jornada de mañana y tarde, o fuera de la jornada lectiva, la biblioteca puede ser usada por todos aquellos que a título individual deseen hacer uso de la misma para la lectura y ocupación del tiempo de ocio, el estudio, la consulta de obras, la realización de trabajos, o para llevar a cabo actividades de carácter cultural organizadas por la propia biblioteca o por cualquiera de los órganos del centro educativo. 10. Los servicios y productos bibliotecarios. La web de la BE como puerta principal de acceso a la misma El fin último de todo lo que se ha expuesto hasta este momento es crear la mejor oferta de servicios, actividades y productos bibliotecarios, para dar respuesta a las demandas del alumnado y del profesorado. Servicios que, como cuando nos referíamos al fondo documental, adquieren cada vez más relevancia en lo que Javier Echeverría denomina el Tercer Entorno8, es decir, a través de las redes de telecomunicación y especialmente a través de la web. No obstante, algunos servicios y actividades siguen teniendo un carácter presencial, ya que no son posibles a distancia, mientras que otros se realizar cada vez con mayor frecuencia a través de la red. Servicios de lectura en sala, préstamo y copia de documentos Uno de los servicios más importantes de la BE es la lectura o consulta en sala, tanto a nivel individual como colectivo. Dentro de la Programación General Anual, se prevén actividades grupales dirigidas por el profesor correspondiente y encaminadas a alcanzar los objetivos propuestos en el Proyecto Curricular. Asimismo, la biblioteca ofrece a los usuarios la posibilidad de realizar lecturas y consultas, tanto en el horario lectivo como fuera de él. A excepción de las obras que por sus características no es conveniente que salgan de la biblioteca, la mayor parte de los documentos está al préstamo para poder utilizarlos fuera de la misma. Se establece una política de préstamos específica para cada colectivo, que permite el máximo aprovechamiento de los recursos disponibles. Una modalidad de gran interés es el préstamo colectivo a las bibliotecas de departamento, de aula o de taller de lotes completos de libros que el profesor emplea durante un tiempo determinado para el estudio de un tema determinado. Para la consulta de documentos electrónicos, la biblioteca ofrece la posibilidad de almacenar o recuperar estos documentos grabándolos en soportes portátiles, remitiéndolos al usuario a través del correo electrónico o imprimiéndolos en papel. Asimismo, en los casos en que sea legalmente posible, el usuario puede obtener copias de documentos a través del servicio de reprografía. Servicios de información y referencia El usuario puede solicitar todo tipo de información que de una u otra forma tenga relación con la actividad académica, tanto de forma presencial en la propia biblioteca como a través de la página web. En este punto se pueden diferenciar aquellas consultas que son satisfechas mediante obras de referencia de información directa (diccionarios, enciclopedias, guías, directorios) de aquellas otras que lo son a través obras de referencia de información indirecta o fuentes secundarias (catálogos, repertorios bibliográficos, bases de datos). Periódicamente, tanto en el tablón de anuncios como en la página web, se informa de las novedades llegadas hasta la biblioteca. En esa lista se incluyen aquellas web que el bibliotecario ha seleccionado por su interés para los usuarios. Cada uno de los recursos presentados lleva una breve reseña sobre su contenido, estructura, área de interés, etc. para que el usuario, antes de acceder directamente al documento tenga una información previa orientativa. A través de una dirección de correo electrónico que el centro ofrece a todos los usuarios, se realiza periódicamente una difusión selectiva de información con aquellas noticias, información o documentación de mayor interés para cada colectivo. También se distribuyen alertas informativas para todos aquellos que estén suscritos que permiten estar puntual y permanentemente informado sobre nuevos servicios, actividades que se realizan en la biblioteca, novedades en el funcionamiento de la misma, etc. Servicios de formación de usuarios y promoción del hábito lector La BE, en colaboración con el claustro de profesores, y con el fin de alcanzar algunos de los objetivos básicos del Proyecto Curricular, diseña una serie de actividades de formación de usuarios para el manejo autónomo de todos los recursos documentales. Asimismo, se organizan y ponen en práctica actividades de formación documental que permiten progresar en la búsqueda, selección y tratamiento de la información en las distintas fuentes. Por lo que se refiere a la lectura recreativa, se elabora un programa de actividades encaminadas al desarrollo del hábito lector: librofórum, club de lectura, audiovisuales literarios, etc. Servicios de carácter cultural La BE mantendrá informados a sus usuarios de todos aquellos acontecimientos o actividades de carácter cultural que se realizan tanto en el centro escolar como en el barrio o en la localidad. Por otra parte, la propia biblioteca organiza actividades que, sin estar directamente relacionadas con el currículum escolar, vienen a completar la formación y el nivel cultural de la comunidad educativa: conferencias, encuentros con autores, exposiciones bibliográficas y de otros materiales, etc. Productos bibliotecarios Hay que destacar la importancia que tiene la colaboración y la participación de todos los sectores de la comunidad escolar en su diseño y elaboración, teniendo en cuenta su carácter formativo y didáctico. Entre ellos cabe mencionar: - Revista escolar: ofrece a toda la comunidad educativa (alumnado, profesorado y familias) la oportunidad de editar sus propias creaciones, publicándose tanto en formato impreso como digital. Es un recurso de participación y creación literaria que resulta muy atractivo a los alumnos y que ofrece grandes posibilidades si se enmarca en la práctica docente diaria.
- Selecciones bibliográficas: con motivo de una celebración, fiesta, actividad extraescolar, etc., el bibliotecario confecciona una lista de recursos complementarios de dicha actividad donde se recogen todos los documentos con que cuenta la biblioteca relacionados con la misma.
- Creación de un directorio, organizado por áreas temáticas o centros de interés, de aquellas sedes web cuyo contenido pueda tener un valor profesional, académico, cultural, informativo o de ocio, tanto para alumnos como para profesores. La elaboración de este recurso, que se integra como el resto en la sede web o portal de la BE, es una de las labores más destacadas que debe realizar el bibliotecario.
- Sede web: especial mención hay que hacer a este producto bibliotecario, ya que a través de la misma cualquier usuario puede acceder, tanto desde los puestos de ordenador que hay en el propio centro como desde el exterior, al catálogo y a todos los servicios en línea que ofrece la biblioteca. Dadas la variedad de recursos documentales y didácticos en general, y las aplicaciones que surgen constantemente en la llamada Web 2.0 o Web Social, es un medio extraordinario de participación de todos los miembros de la comunidad educativa. En estos momentos, no se entiende el funcionamiento de una BE sin su correspondiente portal web que, a su vez, estará integrado en la web del centro escolar correspondiente.9
Anexo I 
Anexo II 
Anexo III 
Notas - Breve explicación del Tercer Entorno y referencia bibliográfica. Subir
- Ver Anexo I: Mapa conceptual de la BE del siglo XXI. Subir
- Ver el artículo....... donde se detalla todo el proceso de planificación de la BE. Subir
- Ver Anexo II: organigrama de la BE y su relación con los órganos de gestión y pedagógicos del centro escolar. Subir
- Existen unas directrices de la IFLA/UNESCO publicadas en 1979 en las que se hacía una mención precisa respecto al tamaño y características de los espacios de los que debía disponer una BE, atendiendo al tipo y al tamaño de centro, así como al número de alumnos del mismo. En las que esta misma entidad publicó en 2002 ya no se entra en detalles, sino que se hace referencia a aspectos básicos, de carácter más genérico, que las instituciones públicas de cada país o región deberán adaptar a su situación concreta. En el caso de España o de las distintas Comunidades Autónomas, hasta el momento no se ha publicado ninguna normativa, directriz u orientación que haga referencia a dichas características. Tan solo el Ministerio de Educación y algunas Comunidades, en sus respectivas legislaciones, hacen mención en algún momento a la superficie que debe tener el espacio dedicado a BE. Subir
- IFLA. Directrices de la IFLA/UNESCO para la Biblioteca Escolar. 2002, p. 7-8. Disponible en: www.ifla.org/VII/s11/pubs/sguide02-s.pdf. Consultado: 10-06-2008. Subir
- Sus direcciones web son: www.fundaciongsr.es, www.uclm.es/cepli/, www.sol-e.com, www.educared.net/mespana_recursos/home_12_71_esp_1__.html . Subir
- Ver la obra de Javier Echeverría Los Señores del Aire. Telépolis y el Tercer Entorno. Subir
- Ver anexo III: mapa de la web de la BE. Subir
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