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Comprender antes de leer
Introducción Leer es un proceso de interacción entre el lector y el texto mediante el cual el primero intenta satisfacer los objetivos que guían su lectura. Por lectura podemos entender, por tanto, la capacidad de comprender un texto escrito.La escuela contradice con cierta frecuencia esta afirmación al basar la enseñanza de la lectura en una serie de actividades en las que nunca es prioritario el deseo de que los alumnos-lectores entiendan realmente qué es lo que dice el texto: se escogen pequeños fragmentos textuales o palabras sueltas, se estudian las letras aisladas y se manda leer en voz alta con la atención centrada en aspectos como la precisión en el deletreo, la pronunciación correcta y la velocidad de «fusión» de los sonidos pronunciados. Nos olvidamos de que siempre debe existir un objetivo que guíe la lectura, siempre leemos para algo. Para ayudar a maestros y profesores en la difícil y apasionante tarea de enseñar a sus alumnos estrategias que les permitan comprender los textos a los que se enfrentan en la escuela -y fuera de ella- hemos escrito éste y otros dos artículos que parten de los trabajos rigurosos y clarificadores de Isabel Solé (1), Carriedo y Alonso (2) y Colomer y Camps (3). A ellos pueden recurrir los interesados en profundizar en el tema. Fase de modelado Es fundamental partir de un modelo de lector eficiente para que chicos y chicas conozcan cómo deben proceder para alcanzar una comprensión óptima. Por eso hay que explicarles cómo se realiza una lectura propia desde un ejemplo práctico. - Leer en voz alta un texto.
- Detenerse de forma sistemática para verbalizar y comentar:
- Los procesos que permiten comprender el texto.
- Las dudas que se encuentren (palabras, frases, ideas…).
- Los fallos de comprensión que tengamos y los mecanismos que usamos para resolverlos.
Fase de participación del lector - Primero hay que guiar la participación de cada lector de un modo dirigido, con una intervención inversamente proporcional a la autonomía de cada niño. Hay que plantearles preguntas que sugieran una hipótesis bastante precisa sobre el contenido del texto.
- Progresivamente hay que dar más libertad: sugerir preguntas abiertas, facilitar las opiniones de cada niño.
- Hay que asegurarse el traspaso progresivo de la responsabilidad y el control a los chicos, con la meta puesta en conseguir su realización competente y autónoma.
- Se ha de partir siempre de textos significativos y estimulantes para los niños, y que encierren alguna novedad, algún misterio o que puedan suponer un descubrimiento.
- Hay que enseñarles a resumir de forma jerarquizada (destacando las ideas importantes y descubriendo las relaciones que existen entre las diversas informaciones).
- Desde la creación de textos por parte de los niños, analizamos si faltan palabras o frases que hagan ininteligible lo creado, haciéndoles sentir la necesidad de realizar una expresión precisa para lograr una comprensión óptima.
- Hay que proponerles actividades para que comprendan un texto por su contenido global, dotando de significado comprensible a palabras desconocidas.
- Procuraremos activar y aportar a la lectura los conocimientos previos pertinentes para el contenido de que se trate planteando cuestiones como:
- ¿Qué sé yo acerca del contenido del texto?
- ¿Qué sé yo acerca de contenidos afines que me pueden ser útiles?
- ¿Qué otras cosas sé que me pueden ayudar: autor, género…?
- Es también importante, por último, comprobar continuamente si la comprensión tiene lugar mediante la revisión y recapitulación periódica y la autointerrogación de los lectores:
- ¿Qué se pretendía explicar en este párrafo, apartado, capítulo?
- ¿Cuál es la idea fundamental que extraigo aquí?
- ¿Puedo reconstruir el hilo de los argumentos expuestos?
- ¿Tengo una comprensión adecuada de los apartados principales?
Fase de lectura silenciosa Los niños realizan por sí solos las actividades que hasta aquí han llevado a cabo con nuestra ayuda: dotarse de objetos de lectura; predecir y plantear hipótesis; buscar y compensar fallos de comprensión. En esta fase procuraremos proporcionar a los niños ayudas de muy diversa índole: - Ofrecerles textos preparados que les obliguen a realizar determinadas inferencias.
- Textos con errores que habrán de solucionar.
- Variaremos los tipos de textos: informativos, narrativos, argumentativos…
Comprensión antes de la lectura ¿Para qué voy a leer? Según el objetivo que tenemos nos enfrentamos al texto de un modo u otro. - Leemos para obtener una información precisa
Leemos de un modo muy selectivo, rápido, minucioso, lo que permite aproximar la lectura a un contexto de uso real. Se favorecen ocasiones de lectura significativa, como, por ejemplo: - Búsqueda de un número de teléfono en la guía.
- Consulta del periódico para encontrar un cine.
- Consulta de un diccionario.
- Leemos para seguir unas instrucciones
Leemos con el objetivo de «saber cómo hacer…». Es imprescindible comprender el texto. Hay que leerlo todo. Es una lectura significativa y funcional. - Leemos instrucciones para hacer determinadas tareas.
- Recetas.
- Reglas de funcionamiento de aparatos (coche teledirigido).
- Leemos para obtener una información de carácter general
Leemos para saber «de qué va» un texto. Nos basta una impresión general. Favorecemos así la lectura crítica, ya que ayudamos a los niños a leer según sus propios intereses y propósitos y a formarse una impresión del texto. Dejamos que el niño sea el responsable único del acto lector. - Leemos titulares de periódicos.
- En un trabajo de investigación, leemos superficialmente nuestras posibles fuentes para elegir las que emplearemos definitivamente. El niño decide cuáles.
- Leemos para aprender
- Hacemos una lectura lenta y minuciosa.
- Movemos al niño a autointerrogarse sobre lo que lee.
- A establecer relaciones con lo que ya sabe.
- A revisar los términos que le resulten nuevos.
- A efectuar recapitulaciones y síntesis frecuentes.
- A subrayar y tomar notas.
- A elaborar resúmenes y esquemas.
- A volver a leer el texto.
- Leemos para revisar un escrito propio
- Cada niño revisa la adecuación del texto que ha confeccionado para transmitir el significado que le ha movido a escribirlo.
- Cada niño se pone en el lugar del oyente: escucha la lectura que otro compañero hace de su texto y así analiza si se entiende bien lo que ha querido decir.
- Es una lectura crítica que nos ayuda a aprender a escribir. La autorrevisión de sus propias composiciones ayuda al niño a tener una visión integrada de lectura y escritura.
- Leemos por placer
- Favorecemos cada día ratos para que el niño tenga una experiencia emocional libre y gozosa de lectura. Ratos en los que cada uno lee lo que quiere, donde quiere y sin tener que realizar ningún trabajo posterior a cambio.
- Leemos para comunicar un texto a los demás
- El niño que lee a los demás pone los cinco sentidos no sólo en la técnica lectora, sino también en otros recursos: entonación gramatical, ortográfica y afectiva, pausas, ejemplos, énfasis en determinados aspectos que le interese resaltar…
- Previamente a la puesta en escena el niño tiene que haber leído el texto varias veces hasta dominarlo y haber alcanzado su total comprensión del mensaje.
- El auditorio desconoce el texto. No lo tiene delante.
- Leemos para dar cuenta de que hemos comprendido
- En vez de realizar preguntas de respuesta cerrada tras la lectura, les proponemos preguntas cuya respuesta requiera una reflexión personal y dé pie a la introducción de las opiniones de cada niño.
- Leemos para practicar la lectura en voz alta
- Ayudamos al niño a comprender que aunque en este tipo de lectura importan mucho la claridad, la vocalización, la fluidez y el respeto de la entonación adecuada en cada frase, no pueden descuidar la comprensión del texto.
- Por ello es importante que antes de esta lectura el niño lea el texto individual y silenciosamente hasta que comprenda su contenido para lo cual habrá de poner en marcha las diversas estrategias que le habremos enseñado de superación de las trabas de comprensión.
¿Qué sé yo acerca de este texto? Antes de leer nos plantearemos con qué bagaje cuentan los niños para poder abordar ese texto concreto, es decir: sus conocimientos, expectativas, intereses y vivencias. ¿Cómo ayudamos a los niños a activar sus conocimientos previos? - Les damos alguna información general sobre lo que se va hacer.
- Les pedimos que la relacionen con su experiencia anterior.
- Les informamos sobre el tipo de texto que van a leer: si es de ficción o real, un suceso reciente o remoto, si nos va a enseñar cómo hacer algo…
- Les ayudamos a fijarse en determinados aspectos del texto: ilustraciones, títulos, subtítulos, cambios de letra, subrayados y palabras clave.
- Creamos un clima relajado que les invite a exponer lo que conocen sobre el tema y sus opiniones.
Establecemos predicciones sobre el texto - Nos basamos en estructura, títulos, ilustraciones, encabezamientos, nuestras experiencias y conocimientos.
- Sugerimos a los niños que hacer predicciones aporta emoción a la lectura: ¿habré acertado?
- Aprovechamos los periódicos:
- Leen los titulares de las noticias y tienen que adivinar el contenido del texto
- Leen una noticia y anticipan cómo seguirá al día siguiente
- Los niños ven cómo a partir del titular sus expectativas suelen cumplirse, lo que contribuye a que adquieran seguridad.
Promovemos las preguntas de los niños sobre el texto - Cuando los niños plantean preguntas sobre el texto:
- Hacen uso de sus conocimientos previos sobre el tema.
- Se hacen conscientes de lo que saben y lo que desconocen.
- Se dotan de objetivos previos propios que dan sentido al acto lector.
- Les planteamos preguntas que les «enganchen», a las que el niño deseará encontrar respuesta mediante la lectura.
- El niño las propondrá como retos para buscar su comprensión del texto.
- Mostramos las preguntas que nos hacemos nosotros ante ese texto.
Kepa Osoro (1) SOLÉ, I. (1994): Estrategias de lectura. Barcelona, Graó. (2) CARRIEDO, N. y ALONSO, J. (1994): ¿Cómo enseñar a comprender un texto? Madrid, Universidad Autónoma de Madrid. (3) COLOMER, T. y CAMPS, A. (1996): Enseñar a leer, enseñar a comprender. Madrid, Celeste-MEC.
Bibliografía Cómo enseñar a comprender un texto Carriedo, N. y Alonso Tapia, J. Universidad Autónoma de Madrid, 1994, Madrid
Enseñar a leer, enseñar a comprender Colomer, T. y Camps, A. Celeste / MEC, 1996, Madrid
Estrategias de lectura Solé, I. Graó, 1994, Barcelona
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