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Diseño de un proyecto de lectura
INTRODUCCIÓN Durante los últimos veinticinco años, más o menos, se vienen poniendo en marcha en centros escolares y bibliotecas públicas de toda la geografía española una miríada de actividades de animación a la lectura. Va siendo hora de realizar una autocrítica honesta y constructiva porque lo que es evidente (así lo demuestran las encuestas y el «clima» social) es que algo no funciona. Podríamos decir que para empezar hemos de reflexionar no tanto sobre lo que debemos hacer para despertar el interés de nuestros niños y jóvenes hacia la lectura como sobre lo que debemos evitar. Analicemos las didácticas de la lectura que se desarrollan en la escuela y hasta qué punto somos ejemplo de lectores enamorados como maestros y padres. Sólo se contagia aquello que se siente, que se ama, que nos hace vibrar. Sólo la pasión discreta, serena, respetuosa y sincera puede crear adictos a la causa lectora. Autoevaluemos, cuestionemos lo que estamos haciendo, pongamos en entredicho métodos y procesos, materiales y recursos, dinámicas, temporalizaciones, teorías y discursos. Todos los agentes de la animación lectora –padres, profesores, bibliotecarios– debemos realizar una labor conjunta y plenamente coordinada. COMENZANDO A CAMINAR Modestamente, creemos saber por qué es tan difícil afianzar el hábito lector en nuestros estudiantes: la mayoría de las intervenciones de animación a la lectura son actividades aisladas, pegadas una al lado de la otra sin buscar la continuidad ni la coherencia. Al mismo tiempo, en las aulas se siguen empleando métodos inadecuados en torno a la lectura en los que el maestro se preocupa poco de despertar las motivaciones internas de los niños y reparte café para todos; es decir, no se individualiza al máximo el proceso en busca de la construcción de itinerarios lectores auténticamente individuales y únicos. En muchas aulas se inicia la técnica lectora olvidando que los aprendizajes han de ser significativos y comprensivos, entre otras cosas para que resulten felices para el niño. Se da poca oportunidad y tiempo para la lectura libre, espontánea, informal y gratuita (sin pedir nada a cambio: resumen, ficha de lectura...). Nuestra propuesta consiste en diseñar un minucioso y riguroso Proyecto de Lectura en el que estén contemplados: la mecánica lectora, la velocidad, entonación/ritmo, la lectura comprensiva, la lectura como instrumento de aprendizaje, la lectura expresiva, la lectura lúdica, la lectura creativa, la lectura reflexiva... Cada tipología lectora llevará su planificación específica, con sus objetivos, materiales y recursos, estrategias y metodologías, capacidades a desarrollar, adaptaciones según la diversidad, instrumentos y procesos de evaluación, etc. Este Proyecto estará diseñado con continuidad, buscando la coherencia desde los primeros niveles de la escolaridad hasta el último (la lectura no es un «problema de los pequeños»; afecta y debe trabajarse planificadamente tanto en Educación Infantil como en Primaria, en Secundaria y en Bachillerato). En cada etapa de la escolaridad habrá que hacer más hincapié en determinados aspectos específicos. Por ejemplo, en Educación Infantil habrá que reflexionar sobre los prerrequisitos lectores, las habilidades lectoras (neuropsicológicas, lingüísticas, intelectuales, emocionales, sociales), los métodos de introducción en la lectura, la lectura de imágenes... En Primaria habrá que definir el proceso psicofisiológico del acto lector, el diseño y puesta en práctica de estrategias de comprensión lectora, las habilidades perceptivas a desarrollar... En Secundaria se trabajará más la lectura de investigación, las técnicas de estudio basadas en el acto lector reflexivo, la lectura selectiva, las estrategias metacognitivas de comprensión... De nada sirve que diseñemos un Programa de Promoción Lectora –con actividades impactantes y atractivas– si el resto de la experiencia lectora en el aula, las otras facetas del acto lector que tienen lugar en el trabajo diario, son desmotivadoras, aburridas, nada espontáneas y poco respetuosas con los intereses, niveles madurativos y evolución personal de cada lector. Señalamos a continuación una serie de consideraciones generales que no debemos olvidar a la hora de planificar un Proyecto de Lectura: - El Proyecto estará perfectamente integrado en el Proyecto Educativo del Centro y en el Proyecto Curricular.
- Será diseñado –y puesto en práctica– por todo el equipo docente (no sólo por los profesores de Lengua y Literatura).
- Se promoverá la formación continua del profesorado en temas de lectura y creación literaria.
- Se favorecerá y valorará la creación literaria espontánea y creativa de los niños. En la medida en que escriban y se sientan valorados por sus compañeros y por sus adultos significativos (maestros y padres), sentirán mayores deseos de leer las producciones de los demás, tanto las de sus iguales como, en un momento posterior, las de autores desconocidos.
- Los alumnos deben tener un protagonismo considerable en el diseño del Proyecto.
- Será prioritario el conocimiento de su psicología, preocupaciones y gustos.
- Se implicará a los otros agentes de la educación lectora (padres, bibliotecarios...), definiendo claramente las funciones y responsabilidades de cada uno. En el caso de los padres, se diseñará un plan paralelo de formación en torno a la lectura.
- Se creará un clima y una cultura lectora en todo el centro (en las actitudes, los comentarios, las campañas, las ambientaciones, etc.).
- Se trabajará alrededor de la biblioteca escolar y las bibliotecas de aula. Para ello se concebirá la biblioteca escolar como un centro de documentación, información y recursos y un eje sobre el que girará todo el desarrollo del proceso curricular.
- Se tendrán en cuenta las diferencias (capacidades, actitudes, intereses...) entre los alumnos.
- Lectura y escritura se entenderán y planificarán como dos procesos independientes, pero paralelos y complementarios.
- Se aprovecharán los Medios de Comunicación de Masas y las Tecnologías Avanzadas de la Información integrándolas en el Proyecto de Lectura como herramientas fundamentales.
- Se realizará un trabajo multidisciplinar perfectamente coordinado.
- En todo momento se favorecerán la investigación, la reflexión, el respeto y el estímulo.
- Se integrarán en el Proyecto de Lectura los lenguajes no verbales.
- Se diseñará un programa de sensibilización artística, enseñando a los estudiantes a interpretar y «leer» las ilustraciones de los libros, tanto de Literatura Infantil y Juvenil como los documentales.
- Todo el proceso estará envuelto en una dinámica rigurosa y sincera de autoevaluación en la que se analizarán tanto las didácticas como las actitudes y motivaciones mostradas por alumnos y profesores, la idoneidad de los materiales y recursos, la temporalización, etc.
- Se registrarán por escrito todas las incidencias, aciertos y fracasos, observando no sólo a los alumnos sino también al equipo de profesores (llevar un diario del proceso ayuda a no olvidar las ideas positivas que muchas veces se pierden, a matizar cada intervención con las vivencias «frescas» y a ser más objetivos).
CONCLUSIONES Como decíamos al principio, la familia, la escuela y la biblioteca son los agentes y ámbitos no sólo de la Animación a la Lectura sino también de todo el proceso lector. Cada uno de ellos debe asumir sus responsabilidades sin delegarlas en los otros. Todos los instrumentos y estrategias de animación (encuentros con autores, hora del cuento, talleres literarios, clubes de lectores, libro-fórum, etc.) son positivos sólo si forman parte de un proyecto amplio, coherente y continuado en el que se definan los objetivos, el grado de profundización, las actitudes y el clima afectivo a adoptar por el bibliotecario o maestro. Resaltar la absoluta necesidad de llevar a cabo una programación rigurosa que persiga la coherencia y la globalidad de estrategias, instrumentos, materiales, etc. y que parta siempre de la detección de las necesidades de los destinatarios. La demanda a las distintas administraciones de la puesta en práctica de cursos de especialización en programación y evaluación de Planes de Lectura y Animación Literaria y la exigencia de su apoyo estratégico y financiero no a campañas puntuales (semanas o días del libro) sino a programas globales de Animación Lectora, no serán una excusa para paralizar o eludir nuestro propio compromiso. En resumen, si queremos mejorar las encuestas catastrofistas que circulan por doquier (unas que hablan de «¡escasísimos índices lectores!», otras que acusan al sistema de producir futuros universitarios con comprensión lectora casi nula y formación lingüística plana), debemos entender la lectura como un proceso complejísimo y de capital importancia a lo largo de toda la escolaridad. La incidencia de los problemas de lectura (ya sea de comprensión, de hábitos, o de fluidez) en el fracaso escolar es trascendental por lo que merece la pena embarcarse en la ardua y apasionante travesía de diseño y desarrollo de un minucioso Proyecto de Lectura en el que se dé un protagonismo absoluto a la biblioteca escolar como centro de recursos para el aprendizaje y como herramienta imprescindible para el descubrimiento del gozo literario. Kepa Osoro
Bibliografía Cómo enseñar a comprender un texto Carriedo, N. y Alonso Tapia, J. Universidad Autónoma de Madrid, 1994, Madrid
Aprender a leer Bettelheim, B. y Zelan, K. Crítica, 1982, Barcelona
Enseñar a leer, enseñar a comprender Colomer, T. y Camps, A. Celeste / MEC, 1996, Madrid
La formación de mediadores para la promoción de la lectura: contenidos de referencia del Máster de Promoción de la Lectura y Literatura infantil Cerrillo, Pedro y Yubero, S. (Coord.) Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha, 2003, Cuenca
Bibliotecas y escuela García Guerrero, J. Junta de Andalucía, 1996, Antequera (Málaga)
El deseo de leer. Propuestas creativas para despertar el gusto por la lectura Moreno, V. Pamiela, 1993, Pamplona
Como una novela Pennac, D. Anagrama, 1993, Barcelona
La lectura. Sistematización didáctica de un Plan Lector Quintanal, J. Bruño, 1997, Madrid
Gramática de la fantasía Rodari, G. Ediciones del Bronce, 1996, Barcelona
Estrategias de lectura Solé, I. Graó, 2001, Barcelona
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