Biblioteca escolar > Educación documental y formación de usuarios


La formación para el uso de la biblioteca escolar

Por Laura Cobos
Profesora Filosofía en IES Santa Brígida (Gran Canaria)
Especialista en documentación
y
Melquíades Álvarez
Catedrático de Física
Especialista en documentación.

Introducción
Tradicionalmente, mediante un programa de formación de usuarios, el personal encargado de la biblioteca pretende transmitir las características del espacio físico en que se encuentra, una visión global de la organización y secciones de la biblioteca y un conocimiento más específico sobre el funcionamiento, recursos y servicios de información de la misma. Su objetivo principal es instruir en los procesos de identificación, localización, selección, evaluación y utilización de datos e información. En la BE este objetivo está íntimamente ligado a las competencias básicas que pretende desarrollar en los ciudadanos y ciudadanas el nuevo sistema educativo. Para alcanzarlo, los centros de enseñanza deben establecer planes de trabajo, debidamente consensuados, secuenciados y coordinados, en los que se aborden dichas competencias básicas: comunicación lingüística, tratamiento de la información y competencia digital, social y ciudadana, cultural y artística, para aprender a aprender y autonomía e iniciativa personal, etc., todo ello en paralelo con la formación en el uso de la BE como herramienta imprescindible para su consecución, a lo que podríamos llamar Plan de Lectura y Alfabetización en Información (PLAI).

Por otra parte, vivimos en una sociedad en continuo cambio, caracterizada por el uso de las tecnologías de la información en todos los ámbitos de la actividad humana, y por una concepción global de la economía y de la cultura que requiere de un sistema educativo que de respuesta a dos de sus demandas principales: la gestión del conocimiento y la formación continua de ciudadanos capaces de cooperar, planificar, construir, expresar y aplicar conocimiento1.

Así pues, para que las administraciones educativas puedan garantizar a los ciudadanos y ciudadanas la adquisición de estas competencias, que el Ministerio de Educación y Ciencia determina para dar respuesta a las nuevas demandas de la sociedad de la información, es necesaria la elaboración de Planes de Lectura y Alfabetización en Información (PLAI) que contemplen la solución a los problemas planteados en torno a tres ejes:

  • El cambio de la cultura docente, sustituyendo el uso exclusivo del libro de texto por una enseñanza integradora de todos los estamentos de la comunidad educativa, de todas las materias y de todos los niveles, desde Infantil hasta la enseñanza superior universitaria, orientándola hacia la Alfabetización en Información (ALFIN2); esto es, el desarrollo de la cultura por placer, la lectura para aprender, la capacidad crítica y el uso racional de las TIC y teniendo como objetivo prioritario que el alumnado aprenda a aprender y a lo largo de toda la vida.
  • La situación actual de las bibliotecas escolares, en torno a las cuales debe favorecerse la creación de redes cooperativas y apoyos externos que faciliten la formación, el trabajo técnico y el uso compartido de los recursos, asignándoles personal, horarios, presupuestos y espacios que posibiliten su desarrollo y su funcionamiento como eje transversal del currículo en la ALFIN.
  • El uso racional de las TIC, creando mecanismos de supervisión del buen uso de los recursos que las administraciones educativas facilitan, de Intranets adaptadas a la realidad de los centros, favoreciendo la comunicación entre ellos e introduciéndolas en los currículos de todas las materias, haciéndolas complementarias de la lectura de libros, conectándolas con la ALFIN y posibilitando que sean una herramienta para la formación de nuestro alumnado como ciudadanos y ciudadanas responsables, críticos, con iniciativa y capaces, por tanto, de participar activa y libremente en la sociedad del conocimiento en la que están inmersos.

En este artículo nos vamos a referir fundamentalmente a los puntos primero y tercero ya que en ellos se sitúa la formación que precisaría nuestro alumnado para hacer de la biblioteca una herramienta imprescindible y no un complemento deseable, como viene siendo hasta ahora.

Cultura docente, ALFIN y formación de usuarios de información
Desde la aparición de la LOGSE en 1990, se han promulgado tres Leyes de Educación (la LOPEG, en 1995, la LOCE, en el 2000, la LOE en el 2006) y un Real Decreto en el 2004, y en todas ellas se ha mencionado, como mínimo, la necesidad de desarrollar determinados hábitos de trabajo intelectual que garanticen el aprendizaje a lo largo de toda la vida. Sin embargo, no podemos decir que haya habido realmente un cambio importante al respecto. La educación se sigue concibiendo fundamentalmente como un proceso de transmisión de conocimientos, en el que aprender significa seguir un camino que ha sido trazado de antemano, la mayor parte de las veces no se sabe por quién. Es una estructura jerárquica en la que el alumnado ocupa el último peldaño de la escala.

En una sociedad en constante cambio lo que importa no es tanto saber como aprender, el conocimiento ha sido desplazado por la información. El modelo que el nuevo sistema educativo propone es el de la Alfabetizacion en Información (ALFIN), eje transversal de todas las competencias básicas. La ALA (American Library Association) dice que «para ser alfabetizada en información, una persona debe ser capaz de reconocer cuándo necesita la información, y tener la capacidad de localizarla, de evaluarla, y de utilizarla con eficacia»3 . En consecuencia, la misión tanto de la escuela como de la biblioteca escolar es formar personas que conozcan y disfruten no sólo de las manifestaciones de la cultura propia y de la de otros pueblos, sino que además sean capaces de desarrollar con autonomía cualquier tipo de conocimiento de forma individual y cooperativa a lo largo de toda la vida, de manera consciente y crítica, haciendo un uso eficaz de todos los medios de comunicación, y que puedan aplicarlo en todos los ámbitos de la vida, de manera ética y solidaria4.

Así pues, una persona alfabetizada en información es alguien que sabe en qué momento y por qué necesita información; es decir, una persona familiarizada con el mundo de la documentación, capaz de elegir por sí misma sus lecturas y de decidir por qué elige este o aquel documento en un momento concreto. Es, por tanto, alguien que ha desarrollado su capacidad crítica, lo que le posibilitará la evaluación de la información que seleccione, después de haber utilizado para ello todos los medios de comunicación a su alcance y hacer uso de ella tanto a nivel personal como «profesional».

Sin embargo, formar en el tratamiento de la información es una tarea compleja que implica no sólo el desarrollo de habilidades documentales que hagan posible la ejecución eficaz de una instrucción para el uso correcto de cualquier espacio informativo, sino también el de capacidades intelectivas para el aprendizaje y la utilización consciente y constructiva de la información, además de la educación en determinados valores y habilidades sociales y de trabajo cooperativo.

Así, siguiendo a Marcel Mignault5, distinguiremos cinco grandes campos en los que habría que formar a los futuros usuarios en información y documentación. Los cuatro primeros aparecen recogidos en el siguiente cuadro.

NIVEL BIBLIOTECA6 DOCUMENTACIÓN HÁBITOS DE TRABAJO INTELECTUALTRABAJO EN GRUPO
INICIAL

- Distingue entre BE y biblioteca pública.
- Visita la biblioteca con asiduidad.
- Está familiarizado con el espacio.
- Distingue secciones y subsecciones en la clasificación.
- Ordena documentos.

- Establece una relación afectiva con el libro.
- Selecciona y lee libros que le gustan. - Escribe de forma creativa.
- Usa diccionarios de la lengua.

- Busca palabras nuevas.
-Crea condiciones apropiadas para el estudio.
- Se concentra.
- Escucha.
- Planifica su tiempo.
- Ejercita el juicio propio.

- Juega un papel activo.
- No se desvía del objetivo del grupo.
- Se expresa con claridad.
- Respeta las ideas de los demás.
- Establece un diálogo.

MEDIO

- Distingue distintos tipos de bibliotecas.
- Conoce la clasificación completa de la BE. - Determina los servicios de una biblioteca.

- Reconoce distintas partes del libro.
- Distingue distintos tipos de documentos.
- Usa dos tipos de enciclopedias.
- Usa diccionarios específicos.
- Usa revistas y periódicos.
- Usa otro tipo de obras de referencia. - Usa bibliografía escondida.

- Lee rápidamente. - Lee comprensivamente. - Subraya.
- Toma notas.
- Resume.
- Realiza esquemas.
- Memoriza.
- Maneja Power Point.

- Organiza distintos tipos de reunión.
- Identifica distintos tipos de participantes.
- Desempeña el papel que le corresponda.
- Elabora informes de las reuniones.

AVANZADO

- Localiza documentación en otras bibliotecas.
- Hace un uso eficaz de Internet.

- Consulta bases de datos.
- Analiza lenguaje musical, cinematográfico, plástico...
- Contrasta fuentes.
- Domina medios hipertexto.
- Busca información telemática.

- Distingue entre hechos y opiniones.
- Diferencia entre intuición y razonamiento.
- Resuelve cuestionarios dirigidos sencillos, realiza trabajos dirigidos, utiliza WebQuest...

- Toma decisiones.
- Debate.
- Expone oralmente, por escrito, con Power Point, elabora carteles... las conclusiones del grupo.

El trabajo de estos campos dentro del PLAI de cada centro permitirá abordar el quinto: la elaboración de un trabajo monográfico.

Propuesta de procedimientos para elaborar trabajos monográfico
A nuestro juicio, la elaboración de trabajos de investigación como objetivo prioritario en la escuela es lo que determina realmente el cambio de la cultura docente. Un cambio que implica la ampliación de fuentes de información y de espacios informativos, establecidos por el propio alumnado en función de sus intereses personales o de aula. Y también la modificación radical de metodologías, orientadas al desarrollo de capacidades procedimentales, en las que se combinan estrategias de trabajo cooperativo con el trabajo individualista y competitivo7, priorizándose las primeras sobre las segundas. Asimismo, supone un cambio del papel del profesorado, que pasa de guiar el proceso a estimular y acompañar en el que cada cual aprende a trazar, y de la relación con las personas dentro del aula, profesorado y alumnado, con quien interactúa, a quien ayuda y pide ayuda, aprendiendo así a construir la solidaridad y a compensar las desigualdades.

Para poder centrar el proceso de enseñanza-aprendizaje en la elaboración de trabajos de investigación es preciso abordar la secuencia de procedimientos en torno a los cuatro campos que se indican en el cuadro anterior. Además, proponemos, desarrollar las actividades que a continuación señalamos.
 
  1. ACTIVIDADES PREVIAS, destinadas a determinar qué se quiere buscar y dónde se puede encontrar (Apropiarse del espacio8).
  1. Elaborar una reflexión inicial en la que se reflejen las ideas previas y que ayude a precisar la búsqueda, formulando preguntas sobre el tema.
  2. Elaboración de un esquema inicial de trabajo, para lo que se deberán relacionar, jerarquizar y seleccionar términos del lenguaje natural.
  3. Selección de fuentes de información y localización de los documentos, reconociendo palabras clave, términos relacionados con la búsqueda y con los utilizados en la clasificación de la biblioteca (CBE9).
    a. Manejo de obras de referencia y utilización de Internet.
    b. Selección de monografías, páginas web...

  1. Establecimiento de bibliografía inicial y del esquema de búsqueda de información.
  2. Localización de los documentos.
  1. ACTIVIDADES DE DESARROLLO, destinadas a aprender a diferenciar y utilizar documentos en distinto soporte en la BE y en la red (Apropiarse de los instrumentos documentales) y al tratamiento de la información (Apropiarse de la lectura10).
  1.  Valorar las fuentes encontradas (autoridad, pertinencia, actualidad). Analizar documentos sencillos. Diferenciar y utilizar documentos en distintos soportes (papel, informáticos, DVD, CD-rom, gráfico proyectable, objetos tridimensionales...) y lenguajes (escrito, cartográfico, cinematográfico, musical, plástico...). Reconocer ideas principales de un texto. Tratamiento de la información (localizarla en el documento –índices, capítulos, párrafos, lectura superficial y escaneado...– seleccionarla, analizarla críticamente, contrastarla, sintetizarla y organizarla, en función del esquema, que finalmente será el índice del trabajo, a través de fichas o cortando y pegando en documentos informáticos, debidamente clasificadas y referenciadas.).
  1. ACTIVIDADES DE DESARROLLO, destinadas a la exposición del trabajo.
  1. Redacción del trabajo, teniendo en cuenta que no se trata de copiar ordenadamente la información que se ha encontrado estructurándola, sino de elaborar una redacción personal a partir de lo aprendido con la lectura, y en la que la información nos servirá para mantener presentes a los «interlocutores» para la argumentación de nuestras ideas, de modo que sólo se transcribirá literalmente aquello que sea absolutamente imprescindible. En la redacción del trabajo hay que tener en cuenta: la presentación (portada, índice, bibliografía, notas), la expresión (escrita y utilización de otros lenguajes, el contenido (introducción, desarrollo – exposición de la información, valoración, citado de fuentes...– y la conclusión).
  2. Presentación del trabajo, momento en el que se decide cuál va a ser el soporte (papel, transparencias, murales, diapositivas, PowerPoint, debate...). Si el soporte es otro distinto que la redacción del trabajo en papel, será necesario elaborar un guión (que puede ser el de la investigación o no), una síntesis de la información en la que se resalte lo fundamental de las tesis que se quieran defender y de los argumentos que se utilizan para ello de acuerdo con dicho guión. Replanteamiento de las necesidades de búsqueda y el esquema del trabajo.

Situación de las bibliotecas escolares y formación para su uso
La situación de las BE en el país es tan penosa que no podemos plantear el desarrollo del PLAI sin entender que, en muchos casos, implicará al mismo tiempo un proceso de organización y dinamización de la BE. Somos conscientes de la aparente contradicción que esto supone: aprovechar el proceso de formación del alumnado y del profesorado en el uso de una BE que está en fase de creación para organizarla y desarrollarla, aun sin disponer de fondos suficientes, ni del personal con la formación adecuada y/o el tiempo disponible. Sin embargo, malabarismos como estos han sido la única vía que hemos podido usar en muchos centros para mejorar la situación de la BE.

Cuando hablamos de BE como elemento imprescindible para la ALFIN estamos hablando de un centro de recursos (entendiendo por «recurso» todo aquel material que aporta información lingüística, numérica, visual, sonora o plástica) capaz de satisfacer las necesidades de la comunidad educativa (familias, profesorado, alumnado, personal no docente) respecto a la lectura y la escritura por placer, la lectura para aprender y la búsqueda de información en general. Un espacio concebido como un ámbito de las tecnologías de la información y la comunicación y conectado con el exterior, tanto con los demás centros como con otras entidades relacionadas con la cultura y el conocimiento. La BE debe estar integrada en el organigrama del centro y en su proyecto educativo y curricular, estimular metodologías activas y cooperativas y garantizar la autonomía del alumnado. Debe favorecer el cumplimiento de todos los objetivos educativos y no sólo de los académicos: transversalidad, igualdad de oportunidades, acceso igualitario a la cultura, fomento de la lectura. Y ha de disponer del espacio y del fondo organizado que recomienda las asociaciones internacionales, del mobiliario adecuado, de horario de mañana y tarde y del personal con la formación necesaria para que pueda desempeñar el papel que le corresponde en la enseñanza.

La formación tendría que operar en un triple frente: semántico, técnico y documental.

El uso racional de las TIC
El desarrollo de las TIC en los últimos años en relación al acceso, intercambio y tratamiento de la información ha sido de tal magnitud que ha posibilitado la aparición de una nueva sociedad de la información. Este cambio afecta al sistema educativo, no tanto en la modificación de sus objetivos como en la necesidad de aplicar los nuevos métodos que las TIC aportan para conseguirlos. Paralelamente, el propio desarrollo de estas tecnologías permite al alumnado tener una relación con la información independiente de este sistema, de tal modo que, si no han desarrollado la capacidad de selección, contraste, valoración de la información, se producirá una situación paradójica: pese a tener más posibilidades de acceso a la información, la población escolar –y la población en general– será analfabeta en información.

La adquisición de las habilidades a las que nos hemos referido en el apartado anterior, dentro de un PLAI es pues más urgente aún que antes.

Por otro lado, nadie duda de la necesidad de introducir las TIC en los centros, por lo que estamos en una coyuntura que puede favorecer a las BE, especialmente si conseguimos plantear la necesidad de desarrollo de un PLIA. Es preciso dejar claro el papel que la BE debe jugar y evitar que las TIC se desliguen de su relación con la información y se apliquen planteamientos puramente tecnológicos.

Para ello se precisa que el profesorado tenga una amplia formación que le permita, además de conocer, reconocer y utilizar los diferentes materiales didácticos multimedia, defender la creación de espacios o aulas multimedia dentro de la BE, potenciar el desarrollo del software libre, posibilitar el intercambio de experiencias, la formación on-line y la creación de redes como herramienta de intercambio, tratamiento técnico cooperativo, etc., y promover la participación en la gestión democrática del conocimiento en procesos tan espectaculares como son, por ejemplo, la Wikipedia...

La mayor parte de las TIC se caracterizan por las enormes posibilidades que ofrecen para la localización y el tratamiento de información de cualquier tema y en cualquier tipo de lenguaje, digitalizándola, modificándola, organizándola, procesándola, almacenándola y/o distribuyéndola. Podemos clasificar las TIC en11:

  • Herramientas que digitalizan información textual (procesadores de textos), imágenes (cámaras fotográficas digitales, escáner, etc.), sonidos o vídeos (grabadoras digitales), multimedia (programas de autor, programas generadores de páginas web, presentaciones multimedia, aplicaciones didácticas multimedia, etc.).
  • Herramientas que modifican información digitalizada: procesadores de textos. programas de retoque fotográfico, programas de tratamiento digital de sonidos o de vídeo), etc.
  • Herramientas que digitalizan la información, la almacenan y la procesan: bases de datos, hojas de cálculo...
  • Herramientas de distribución e intercambio de información digitalizada: redes de diversos tipos (internet, intranet, etc.) y servicios asociados (correo electrónico, listas de distribución, foros, etc.).
  • Herramientas software que nos permiten desarrollar todos los programas informáticos: lenguajes de programación.

Estrategias de formación
De cara a la elaboración de un Programa de formación, dentro del PLAI, es necesario determinar, además de los contenidos, las estrategias o planteamientos concretos que puedan ser efectivos. Desde hace años se vienen desarrollando distintos tipos, de los que ofrecemos algunos ejemplos que consideramos de interés.
 
Tipo Observaciones y ejemplos
  • Formación de equipos de apoyo de alumnado.
  • Crear grupos de apoyo. Dinamizar la BE.
  • Cursos presenciales.
  • Existen innumerables ofertas de diferente contenido.
  • Formación en centro.
  • Cursos en centros destinados a la implicación del profesorado en la elaboración y desarrollo de un plan de trabajo: Ej. IFP Puerto del Rosario 1993-94.
  • Uso de recursos telemáticos, cursos en-línea y tutoriales.
  • Ej. Formación a distancia. Curso del PNTIC 97 98.
  • Ej. Listas BESCOLAR y ESCOLAR.
  • Microcursos en centro.
  • Contenidos y destinatarios específicos destinados a la formación que precisan en un momento dado.
  • Cursos destinados a responsables de las BE.
  • Ej. Curso interactivo del Programa Hipatia, curso 89-90, duración 124 horas.
  • Cursos, encuentros, congresos, simposios celebrados a nivel local, regional o nacional.
  • Ej. I Simposio de BE y Animación a la lectura. Las Palmas, 199412.
  • Ej. I Encuentro Nacional sobre BE. Madrid. 199713.
  • Módulos profesionales y talleres de empleo.
  • Han cumplido una función paliativa especialmente en aquellas regiones en las que no han existido estudios en esta materia.
  • Ej: Módulo profesional IES Cairasco de Figueroa14.
  • Jornadas de trabajo destinadas a potenciar un plan de trabajo concreto.
  • Jornadas de encuentro, debate y formación en Tecnologías avanzadas de la Información y la documentación. Enero del 2006.15


NOTAS
(consultas de páginas web realizadas en julio de 2007)
(1) AREA, M. «La formación en competencias informacionales o ALFIN: definición y habilidades implicadas». http://ordenadoresenelaula.blogspot.com/2007/05/la-formacin-en-competencias.html
(2) GÓMEZ, J. A. «Alfabetización en información: cuestiones básicas». Disponible en http://thinkepi.net/repositorio/alfabetizacion-informacional-cuestiones-basicas/
(3) American Library Association Presidential Committee on Information Literacy: Final Report. (Chicago: American Library Assn., 1998).
(4) DELORS, J. (1996). «La educación encierra un tesoro». UNESCO. Disponible en http://www.unesco.org/education/pdf/DELORS_S.PDF
(5) MIGNAULT, M. (1979): «Les chemins du savoir». La Pocatière: Société du Stage en bibliothéconomie de La Pocatière.
(6) COBOS, L. y ÁLVAREZ, M. (2006): Guía práctica de acceso a la información en la biblioteca escolar. De la pregunta al documento. Madrid: Fundación Germán Sánchez Ruipérez.
(7) VYGOSTKY, L. (1978): Mind in society. Cambridge, MA: Harvard University Press.
(8) COUET, M.: «Hacia una tipología de las actividades en la biblioteca escolar». Educación y Biblioteca, año 2, nº 11, 1990.
(9) ÁLVAREZ M., COBOS L. y GIRÓN, A. (2002): Clasificación para bibliotecas escolares. Las Palmas de Gran Canaria: Consejería de Educación, Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias y Asociación de Bibliotecarios Escolares de Canarias.
(10) ASOCIACIÓN DE BIBLIOTECARIOS ESCOLARES DE CANARIAS (ABeC): Guía práctica de acceso a la información en la biblioteca escolar: Apropiarse de los instrumentos documentales y de su lectura (En preparación).
(11) RODRÍGUEZ, Mª J. y PLANCHUELO, D.: «Educación, biblioteca y TIC en la sociedad de la información: reto y compromiso». Boletín de la Anabad, 2004, Ene-Jun; LIV (1-2), pp. 339-361. Disponible en http://www.anabad.org/archivo/docdow.php?id=158
(12) I Simposio de Canarias sobre bibliotecas escolares y animación a la lectura (Islas Canarias, 20 al 30 de junio de 1994). Las Palmas: Viceconsejería de Cultura y Deportes, 1995. Disponible en :
http://bdigital.ulpgc.es/mdc/Fichas/mod_textos_f.php?accion=Texto&id=4170&vol=no&td=044816
(13) Disponible en http://w3.cnice.mec.es/recursos2/bibliotecas/html/encuen/03conclu.htm
(14) COBOS, L. y ÁLVAREZ, M. «El plan de formación en el módulo de biblioteconomía del IES Cairasco de Figueroa de Tamaraceite». En I Simposio de Biblioteconomía de Canarias. Las Palmas (Las Palmas de Gran Canaria 16 y 17 de febrero de 1995). Las Palmas: Viceconsejería de Cultura y Deportes, 1996, pp. 123-130.
(15) http://satauteenred.blogia.com/2005/122202-jornadas-de-encuentro-debate-y-formacion-en-tecnologias-avanzadas-de-la-informac.php