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La biblioteca escolar como centro de recursos para el aprendizaje y la innovación educativa
Propuesta para desarrollar el currículum desde la biblioteca escolar en ESO Por Rosa Piquín Profesora responsable de BE. Soto de Ribera. Asturias La biblioteca escolar, un recurso pedagógico al servicio del proyecto educativo «La biblioteca escolar es un recurso educativo al servicio del currículo y el proyecto educativo del centro y se concibe en la actualidad como un espacio dinámico de recursos y servicios de información que cumple un papel primordial en el proceso de enseñanza y aprendizaje, y como tal es un instrumento fundamentalmente de índole pedagógica que apoya la labor docente. Tiene que actuar como centro de recursos que favorezca los proyectos interdisciplinares y el trabajo en equipo del alumnado y del profesorado, enriqueciendo la actividad en el aula y facilitando la participación en los programas y proyectos del centro.»1 Existe un consenso cada vez mayor acerca de la importancia de la biblioteca escolar como centro pluridisciplinar de actividades y servicios pedagógicos de soporte de las actividades de enseñanza-aprendizaje, cuyo objetivo fundamental es «respaldar y realizar los objetivos del proyecto educativo del centro escolar y del plan de estudios», a tenor de las Directrices señaladas en el Manifiesto de la Unesco2. En los últimos años, muchas bibliotecas escolares están experimentando cambios cualitativos importantes hasta llegar a convertirse en verdaderos centros de recursos para la enseñanza, el aprendizaje y la lectura. Con el fin de cumplir su papel en el sistema educativo, como apoyo al desarrollo del currículo y como espacios generadores de instancias de aprendizaje, esas bibliotecas ofrecen al profesorado, al alumnado y a la comunidad educativa recursos variados, estrategias de búsqueda y acceso a numerosas bases de datos. La transformación de la biblioteca escolar en un centro de recursos para la enseñanza, el aprendizaje y la lectura no sólo implica una real transformación en su organización espacial y dotación material. También supone el desarrollo de un nuevo concepto de biblioteca concebida como un espacio dinámico y de encuentro, en el que se reúne una gran diversidad de recursos educativos que contienen información actualizada y apoyan, a través de múltiples servicios, el proceso de enseñanza-aprendizaje de un currículo escolar en permanente desarrollo. «La biblioteca escolar ha de constituirse en un recurso educativo del que todos los centros han de disponer para poder desarrollar el currículo y el proyecto educativo. Por tanto, los servicios y programas que la biblioteca ofrece y articula estarán vinculados al desarrollo curricular y al plan de trabajo del centro. La naturaleza de la biblioteca es fundamentalmente de índole pedagógica ya que su uso ha de hacerse principalmente en tiempo lectivo para beneficio de todos y como consecuencia de una actividad y una necesidad que emana del proceso de enseñanza-aprendizaje. Toda la acción de la biblioteca escolar como centro de recursos para la enseñanza y el aprendizaje estará encaminada a apoyar, favorecer y enriquecer el desarrollo de la programación docente. Esto es vital para entender las peculiaridades de las bibliotecas de los centros docentes en relación con otros establecimientos bibliotecarios. La utilización de la biblioteca escolar concierne a todo el profesorado, a todas las áreas, a todas las actividades escolares, a todos los programas en los que está implicado el centro para poder desarrollar su proyecto educativo. La biblioteca escolar, transformada en centro de recursos para la enseñanza y el aprendizaje, constituye un instrumento que apoya la labor docente y el plan de estudios del centro, y que gestiona la información curricular y cultural, articulando y apoyando programas de actuación que atañen al centro y a la comunidad escolar (programas referidos al conocimiento por el alumnado y el profesorado de los servicios y recursos que la biblioteca ofrece, a la enseñanza de habilidades de información e investigación, al desarrollo de las prácticas lectoras, a la extensión cultural, a la prevención de la exclusión social, a la formación del profesorado, etc.)»3 Se trata de un centro de recursos que pone a disposición de la comunidad educativa todos los medios disponibles, de muy variado tipo y soporte, necesarios para el desarrollo de ese proceso de enseñanza-aprendizaje. Entendiendo el proceso de enseñanza-aprendizaje como «la construcción individual y compartida de conocimientos y saberes; conocimiento que se construye a través de la investigación, de la búsqueda de información, del cotejo de fuentes, de la “apropiación” de la información para la autoformación; en definitiva, supone hablar de la entrada en nuestras aulas de muchas voces más allá de la del profesorado o la del libro de texto. Pero también es sentar las bases de un aprender a aprender continuo, en tanto en cuanto se inicia un proceso que va más allá de la enseñanza reglada: es una actitud ante el conocimiento, la adquisición y la construcción del mismo a través de la autonomía, el desarrollo crítico y de todas las capacidades del alumnado. Todo ello se logra gracias a un cambio en la forma de entender los papeles que en este proceso juegan el alumnado y el profesorado; impulsando un cambio metodológico en la forma de enseñar para potenciar en el alumnado el desarrollo de la capacidad crítica y comprensiva, el uso de diversas fuentes de información y documentación, el tratamiento de la información y la realización de trabajos de investigación.»4 El papel de la biblioteca escolar está directamente relacionado con el desarrollo del currículo, con todas las actividades desarrolladas en la escuela y con las necesidades de los alumnos, especialmente en lo relativo a la información. El concepto de información parece trascender todos los dominios de la actividad humana, tanto en el plano social, económico como en el tecnológico, educativo, cultural..., configurándose como un instrumento indispensable para entender actualmente el mundo. En esta sociedad de la información y comunicación en la que vivimos, de gran avance tecnológico, sobrecarga de información, nuevos medios de comunicación, cambios de conceptos educativos y de las formas de aprender y enseñar, las bibliotecas escolares han de asumir un rol central e indispensable. La biblioteca escolar asume la gran responsabilidad de enseñar al alumnado cómo encontrar la información, cómo tratarla y cómo apropiarse de ella, al ser «el espacio organizado en el que el alumnado y profesorado, una vez consensuado el proyecto a realizar, establecidos los objetivos y definidas las tareas, buscan y encuentran todos los conocimientos necesarios para llevar a buen término la tarea y producto final. Es el lugar idóneo para que el alumnado aprenda a utilizar los recursos que la sociedad de la información pone a su alcance, adquiera estrategias de búsqueda e interpretación y, en definitiva, se convierta en el protagonista de su propio proceso de aprendizaje.»5 En ese proceso de autonomía del alumnado (que le permitirá mejorar sus conocimientos y competencias de búsqueda, adquirir nuevos conocimientos y volverse más crítico hacia el exceso de información), el papel del profesorado se aleja bastante de las posiciones tradicionales al ampliar las fuentes informativas del alumnado y al contar con la biblioteca escolar como herramienta de apoyo a las didácticas específicas. «Los centros educativos cuentan para el desarrollo del hábito lector y el manejo de la información con una serie de instrumentos, entre los cuales el más importante es el desarrollo de los contenidos de las diferentes áreas y materias, marco adecuado para el aprendizaje de la lectura eficaz y de las habilidades que permitan buscar y tratar la información; pero, además, cuentan con una herramienta básica que es la biblioteca escolar.»6 Puede parecer una obviedad, llegado este punto, el poner de manifiesto que la biblioteca escolar ES ESCUELA, un recurso pedagógico al servicio del proyecto educativo del centro, no una entidad dentro de la institución escolar sino un espacio de la posibilidad 7. «El debate sobre la integración de las bibliotecas escolares en el currículo versa sobre el papel que han de jugar en el para qué, qué y cómo enseñar y evaluar; de ninguna manera puede reducirse este debate a intentar introducir las bibliotecas escolares como un contenido más de la enseñanza que ha de ser aprendida por los alumnos; me parece que esto es simplificar excesivamente las cosas y, además, no entender que las bibliotecas escolares están llamadas a desempeñar un papel mucho más relevante en nuestras escuelas: el papel de servir de infraestructura necesaria para el cambio curricular. Debemos tener muy claro que las bibliotecas escolares se sitúan en las esfera de las herramientas y no en la de los contenidos, aunque, como es lógico, también es necesario enseñar y aprender a utilizar las herramientas.»8 La innovación educativa que se promueve con el desarrollo de la biblioteca escolar como centro de recursos para la enseñanza, el aprendizaje y la lectura pasa por importantes cambios de la cultura escolar de índole organizativo y metodológico: la superación del libro de texto como único referente informativo, el trabajo por proyectos documentales, la coordinación departamental e interdepartamental, el establecimiento de redes entre bibliotecas escolares y con las bibliotecas públicas, los seminarios o grupos de trabajo multidisciplinares que dinamizan y gestionan la biblioteca, cambios actitudinales en las prácticas al uso del profesorado, etcétera. La biblioteca escolar como centro de recursos «por sí misma no provoca ni cambios ni transformaciones relevantes en la cultura de trabajo. Otra cosa son las expectativas que se generen (la capacidad para colmarlas) y el interés (y capacitación) del profesorado para hacer de la biblioteca un recurso que permita la mejora de la docencia, el avance metodológico y, por ende, el reflejo en la motivación y el aprendizaje del alumnado».9 La biblioteca escolar en la LOE. Competencias básicas del nuevo currículo La biblioteca escolar aparece, de manera contundente, en el artículo 113 de la LOE10 y en los Reales Decretos de enseñanzas mínimas de Primaria y de Secundaria11. El currículo pretende responder a las nuevas necesidades formativas planteadas a la institución escolar por el impacto de la revolución causada por las tecnologías de la información (casi tan importante y radical como la revolución industrial que la precedió), el impacto de la globalización y el impacto del conocimiento científico y tecnológico. De las nuevas formas de producir, comunicarse y organizarse existentes en la sociedad surgen demandas formativas al sistema escolar más ambiciosas que en el pasado y que exigen de los alumnos: - mayores capacidades de abstracción y elaboración de conocimientos;
- mayores capacidades de experimentar y aprender a aprender;
- mayores capacidades de comunicarse y trabajar colaborativamente;
- mayores capacidades de resolución de problemas;
- mayores capacidades de manejo de la incertidumbre y adaptación al cambio.
Se trata de poner el acento en la adquisición por los alumnos de unas competencias o capacidades válidas para cualquier contexto de la vida real. El aprendizaje debe lograrse en una nueva forma de trabajo pedagógico, que tiene por centro la actividad de los alumnos, sus características, sus conocimientos y experiencias previas. Lo cual exige desarrollar estrategias pedagógicas adaptadas a los distintos ritmos y estilos de aprendizaje de los alumnos. Supone reorientar el trabajo escolar desde su forma actual, predominantemente lectiva, a otra en la que esta práctica –necesaria en relación a contextos y propósitos determinados– se enriquezca con actividades de búsqueda, de investigación y de creación por parte de los alumnos. A través de estos procedimientos didácticos se busca lograr el aprendizaje de competencias de orden superior, como son la de análisis, interpretación y síntesis de información procedente de una diversidad de fuentes; de resolución de problemas; de comunicación de ideas, opiniones y sentimientos de manera coherente y fundamentada; de trabajo en equipo y adaptación al cambio. Desde esta perspectiva del currículo, la biblioteca implica la posibilidad de trabajar en forma incomparablemente más rica que en el pasado. La biblioteca es el ámbito privilegiado de trabajo de las habilidades de información. El rango de habilidades incluidas en el término «habilidades de información» cubre un terreno amplio de los ámbitos cognitivos del nuevo currículo: saber formularse una pregunta e identificar necesidades de información, relacionar la pregunta con conocimientos anexos, identificar palabras claves, frases y conceptos, organizar conceptos según el perfil de la búsqueda, analizar la búsqueda desde lo general a lo particular, identificar información relevante, comprender contenidos en varios tipos de medios, evaluar los recursos, interpretar, inferir, analizar información, adquirir el hábito de la lectura, la importancia de pensar sobre lo que leen, organizar, compartir y aplicar información objetivamente, pensar crítica y creativamente. De estas habilidades, las más importantes en términos del aprendizaje del alumnado son aquellas habilidades cognitivas usadas por los alumnos al definir el propósito, y realizar la lectura, evaluación, síntesis, escritura y reflexión asociadas a un trabajo de indagación determinado. Las habilidades relacionadas con la búsqueda de fuentes, sean impresas u otras, en la biblioteca u otro lugar, son habilidades necesarias pero subordinadas a las mencionadas. Desde la biblioteca escolar podemos dar la posibilidad de que alumnos y alumnas experimenten, de forma sistemática y a lo largo de su experiencia escolar, una relación con el conocimiento, de búsqueda, sistematización, interpretación y uso de la información, que a su vez los lleve a descubrir y aprender claves sobre cómo se aprende transformando así esa información en conocimiento. Competencias básicas El desarrollo de las competencias básicas debe permitir a los estudiantes integrar sus aprendizajes, poniéndolos en relación con distintos tipos de contenidos, utilizar esos contenidos de manera efectiva cuando resulten necesarios y aplicarlos en diferentes situaciones y contextos. Para identificar las competencias básicas que deben incluirse en el currículo español se ha partido de la propuesta realizada por la Unión Europea, aunque tratando de adaptar ese marco general de referencia a las circunstancias específicas y a las características del sistema educativo español. De acuerdo con esas consideraciones se han identificado las ocho competencias básicas siguientes: - Competencia en comunicación lingüística.
- Competencia matemática.
- Competencia en el conocimiento y la interacción con el mundo físico.
- Tratamiento de la información y competencia digital.
- Competencia social y ciudadana.
- Competencia cultural y artística.
- Competencia para aprender a aprender.
- Autonomía e iniciativa personal.
Estas competencias básicas no son independientes unas de otras, sino que están entrelazadas. Algunos elementos de ellas se complementan, se entrecruzan o abordan perspectivas complementarias. Además, el desarrollo y la utilización de cada una de ellas requieren a su vez de las demás. En algunos casos, esta relación es especialmente intensa; así, por ejemplo, algunos elementos esenciales de las competencias en comunicación lingüística, para aprender a aprender o del tratamiento de la información y competencia digital, que están estrechamente relacionadas entre sí, forman la base para el desarrollo y utilización del resto de las competencias. «El trabajo en las áreas y materias del currículo para contribuir al desarrollo de las competencias básicas debe complementarse con diversas medidas organizativas y funcionales, imprescindibles para su desarrollo. Así, la organización y el funcionamiento de los centros y las aulas, la participación del alumnado, las normas de régimen interno, el uso de determinadas metodologías y recursos didácticos, o la concepción, organización y funcionamiento de la biblioteca escolar, entre otros aspectos, pueden favorecer o dificultar el desarrollo de competencias asociadas a la comunicación, el análisis del entorno físico, la creación, la convivencia y la ciudadanía, o la alfabetización digital. Igualmente, la acción tutorial permanente puede contribuir de modo determinante a la adquisición de competencias relacionadas con la regulación de los aprendizajes, el desarrollo emocional o las habilidades sociales.»12 Propuesta para desarrollar el currículum de ESO desde la biblioteca escolar Algunas bibliotecas escolares llevan años avanzando paso a paso (pausadamente o con mayor velocidad según los casos) hacia la plena integración de la biblioteca escolar en la práctica docente cotidiana y en su aplicación en todas las áreas curriculares y transversales. El cambio en las bibliotecas escolares comenzó, hace años, con la sentida necesidad de desarrollar aspectos relacionados con la lectura literaria y la animación lectora. Aspectos estos muy importantes en el desarrollo personal, afectivo y cognoscitivo del alumnado, ya que la lectura de textos narrativos, expositivos, poéticos y dramáticos enriquece la inteligencia emocional y procura una amplitud de miras y perspectivas imprescindibles para crecer como personas. Continuando con ese proceso paulatino de cambio y sin renunciar en ningún caso a la formación literaria, se trata ahora de ir integrando la biblioteca escolar, de emplearla de manera natural y cotidiana, como antes se empleaban exclusivamente las guías del profesor y los libros de texto. La utilización de la biblioteca requiere una intervención pedagógica basada en el aprendizaje autónomo, a través del uso de diversos soportes de la información y de proyectos documentales integrados, y capaz de proporcionar habilidades de información al alumnado. Las bibliotecas escolares son recursos imprescindibles para la formación del alumnado en una sociedad que demanda ciudadanos dotados de destrezas para la consulta eficaz de las distintas fuentes informativas, la selección crítica de las informaciones y la construcción autónoma del conocimiento. Son, al mismo tiempo, espacios privilegiados para el acercamiento a la lectura de textos literarios e informativos, en formato impreso, audiovisual o multimedia, para la adquisición del hábito lector y para configurar una comunidad de lectores polivalentes.13 Promoviendo cambios organizativos y mentales para consolidar el proceso de enseñanza-aprendizaje, poniendo el énfasis en el papel activo del alumnado como autores de su propio proceso de aprendizaje. «La biblioteca escolar como ambiente enriquecedor que permite presentar múltiples perspectivas de conocimiento puede convertirse en una comunidad de aprendizaje integrado caracterizada por la participación y el trabajo por proyectos.»14 Es desde esta perspectiva donde tienen cabida los Proyectos Documentales Integrados / Interdisciplinares15. (1) ORDEN ECI/979/2007, de 3 de abril, por la que se convoca el concurso nacional de buenas prácticas para la dinamización e innovación de las bibliotecas de los centros escolares para el año 2007. Ministerio de Educación y Ciencia. BOE núm. 90, 14/05/2007, p. 16533. (2) UNESCO: Manifiesto UNESCO/IFLA sobre la biblioteca escolar. http://www.unesco.org/webworld/libraries/manifestos/school_manifesto_es.html [23 /11/2006] (3) Acuerdo de 23 de enero de 2007, del Consejo de Gobierno, por el que se aprueba el Plan de Lectura y de Bibliotecas Escolares en los Centros Educativos Públicos de Andalucía. BOJA Nº 29 de 8 de febrero de 2007, p. 10. (4) AA VV (2003): Modelo de biblioteca escolar. La biblioteca escolar como recurso educativo. Asturias: Consejería de Educación y Cultura. (5) ÁLVAREZ, R. (2003): La biblioteca escolar como recurso educativo. Consejería de Educación y Cultura, Asturias. (6) ORDEN ECI/979/2007, de 3 de abril, por la que se convoca el concurso nacional de buenas prácticas para la dinamización e innovación de las bibliotecas de los centros escolares para el año 2007. Ministerio de Educación y Ciencia. BOE núm. 90, 14/05/2007, pág. 16533 (7) CASTÁN, G. (2003): Las bibliotecas escolares (Soñar, pensar, hacer). Sevilla: Díada, p. 129. (8) CASTÁN, G. «Las bibliotecas escolares y el currículo de las ESO».En Aula, nº 43, octubre 1995, p. 51. (9) GARCÍA GUERRERO, J.: La biblioteca escolar: recurso al servicio del proyecto educativo. ACTAS del Curso «Articulación de recursos en el funcionamiento de la biblioteca escolar». XVIII Cursos de Verano UNED–MEC. Ávila, del 2 al 6 de julio de 2007 (en prensa). (10) LEY ORGÁNICA 2/2006, de 3 de mayo, de Educación. Boletín Oficial del Estado nº 106, jueves 4 de mayo de 2006, pp.17186-17187. El Artículo 113, dedicado exclusivamente a las bibliotecas escolares, dice: 1. Los centros de enseñanza dispondrán de una biblioteca escolar. 2. Las Administraciones educativas completarán la dotación de las bibliotecas de los centros públicos de forma progresiva. A tal fin elaborarán un plan que permita alcanzar dicho objetivo dentro del periodo de implantación de la presente Ley. 3. Las bibliotecas escolares contribuirán a fomentar la lectura y a que el alumno acceda a la información y otros recursos para el aprendizaje de las demás áreas y materias y pueda formarse en el uso crítico de los mismos. Igualmente, contribuirán a hacer efectivo lo dispuesto en los artículos 19.3 y 26.2 de la presente Ley. 4. La organización de las bibliotecas escolares deberá permitir que funcionen como un espacio abierto a la comunidad educativa de los centros respectivos. 5. Los centros podrán llegar a acuerdos con los municipios respectivos, para el uso de bibliotecas municipales con las finalidades previstas en este artículo. En línea: http://www.mec.es/mecd/gabipren/documentos/A17158-17207.pdf [10/06/2007] (11) REAL DECRETO 1513/2006, de 7 de diciembre, por el que se establecen las enseñanzas mínimas de la Educación primaria, Ministerio de Educación y Ciencia. BOE nº 293, de 4 de enero de 2007. En línea: http://www.mec.es/files/a43053-43102.pdf [10/06/2007. REAL DECRETO 1631/2006, de 29 de diciembre, por el que se establecen las enseñanzas mínimas correspondientes a la Educación Secundaria Obligatoria. Ministerio de Educación y Ciencia. BOE nº 5 de 5 de enero de 2007. En línea: http://www.boe.es/g/es/bases_datos/doc.php?coleccion=iberlex&id=2007/00238 [10/06/2007] (12) REAL DECRETO 1631/2006, de 29 de diciembre, por el que se establecen las enseñanzas mínimas correspondientes a la Educación Secundaria Obligatoria. Ministerio de Educación y Ciencia. BOE nº 5 de 5 de enero de 2007, p. 686. (13) Plan LyB, Consejería de Educación de Andalucía, En línea en: Plan_lectura_y_biblioteca_23-01-2006.pdf (14) PIQUÍN, R.(2002): Memoria: proyecto de investigación «Nos informamos, comunicamos y aprendemos con Internet y los multimedia en la biblioteca escolar». Oviedo, 2002. (inédito), p. 2. (15) PIQUIN, R y REY, A.: «Proyectos documentales integrados en la BE/CREA, ¿Qué son? ¿Cómo hacerlos?» Boletín Libro Abierto, 21. Málaga: Delegación Provincial de la Consejería de Educación en Málaga. Junta de Andalucía, 2005. En línea en: libroabierto21.pdf
Bibliografía Estrategias y modelos para enseñar a usar la información: Guía para docentes, bibliotecarios y archiveros Benito, F. y Gómez Hernández, J. A. (Coord) Editorial KR, 2000, Murcia
La globalización mediante proyectos de trabajo Hernández, F. Cuadernos de Pedagogía, nº 185, 1988, Barcelona
Documento Marco: La biblioteca escolar en el contexto de la Reforma Educativa Ministerio de Educación, Cultura y Deporte MEC, 1996, Madrid
I Encuentro Nacional sobre Bibliotecas Escolares Ministerio de Educación, Cultura y Deporte MEC, 1997, Madrid
Proyectos documentales integrados: una experiencia tecnológica entre bibliotecas y escuelas Piquín, R. Biblioteca Escolar del CP Pablo Iglesias, , Soto de Ribera (Asturias)
La educación encierra un tesoro: informe Comisión Internacional sobre La educación para el siglo XXI UNESCO Santillana, 1996, Madrid
Declaración de Praga: Hacia una sociedad alfabetizada en información VV.AA. , 2006, Praga (República Checa)
Les 6 étapes d’un projet de recherche VV.AA. Ministerio de Educación de Canadá, 1997, Québec
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