Promoción de la lectura > Actividades de animación a la lectura


El cuento volador: por las nubes con Blancanieves

Introducción
El acercamiento de los niños a la tradición popular, además de un objetivo curricular marcado por el Diseño Curricular Base de la Reforma educativa dentro de los programas mínimos de las diversas áreas, tiene que ser para los maestros un objetivo didáctico prioritario por una cuestión de justicia social y de memoria histórica: una especie de homenaje a todas las generaciones pretéritas que gracias a su esfuerzo, a sus aciertos y errores, han ido construyendo nuestro acervo cultural histórico.

En esta ocasión traemos una propuesta didáctica enmarcada dentro del Área de Lengua y Literatura. Se trataría de acercar a los niños de un modo creativo, lúdico y estimulante a la tradición popular literaria, a ese maravilloso universo cargado de simbolismos y sabiduría popular que es la literatura de tradición popular y oral.

Hemos elegido el cuento de Blancanieves porque es uno de los más queridos y conocidos por los niños, y porque su presencia en Educación Infantil y el primer ciclo de Primaria se nos antoja imprescindible, ya que deberemos aprovechar todas las posibilidades didácticas que ofrece, como núcleo desde el que articular al menos una unidad didáctica o centro de interés.

La animación se podría realizar con cualquier otro cuento popular, siempre que su texto sea muy conocido por los niños ya que, como se verá más tarde, las características de la propuesta requieren un conocimiento minucioso del texto. El grupo al que iría dirigida la estrategia estaría entre la franja marcada por el último curso de Educación Infantil y el primer ciclo de Educación Primaria.

Objetivos
 

  • Motivar a los niños hacia la lectura de cuentos tradicionales.
  • Promover la lectura de textos mixtos (frases + bocadillos).
  • Descubrir las posibilidades de la lectura colectiva.
  • Desarrollar el gusto por la lectura como llave para un buen hábito lector.
  • Potenciar la lectura expresiva.
  • Favorecer la identificación lector/personaje.

Presentación de la actividad
La estrategia que planteamos ha de estar perfectamente incardinada dentro del Proyecto de Lectura y Escritura que exista en el centro, no puede ser una actividad aislada ni un espectáculo de luces y sombras muy impactante y únicamente divertido. Es una más de las propuestas didácticas que haremos a lo largo del curso y vendrá a corroborar los planteamientos teóricos expuestos en los objetivos.

A la hora de diseñarla hemos sido conscientes de que debíamos ofrecer a nuestros chavales la oportunidad de profundizar en el conocimiento de los cuentos populares hasta el punto de acercarnos a ellos desde enfoques muy diversos: no sólo la lectura individual sino también la narración oral, la expresión plástica, la dramatización, etc.

Si nos hemos decidido a trabajar con un cuento tradicional como Blancanieves ha sido porque somos conscientes de que este tipo de relatos le aportan al niño un magnífico instrumento para construir sólidas estructuras para su fantasía al tiempo que refuerza su capacidad de imaginar.

Hemos elegido la edición de Blancanieves de la colección «Cuéntame un cuento» (Madrid: Ediciones SM, 1999) porque nos parece magnífica por diversos motivos:
 

  1. Abre nuevos horizontes a la imaginación infantil y despierta su espíritu creador porque rompe con la versión prototípica creada por Disney.
  2. Presenta la acción con agilidad; en cada página sucede algo interesante.
  3. La versión ha sido desnudada de artificios de estilo, descripciones, interpolaciones y digresiones; presenta la esencia, con excelente jerarquización de ideas y sucesos.
  4. Los acontecimientos vienen encadenados, in crescendo, ningún problema hace retroceder el pensamiento del lector.
  5. Ofrece sencillez teñida de encanto y misterio, con imágenes animadas por lo maravilloso.
  6. Ofrece una lectura de textos mixtos, en la que se mezclan con dinamismo las frases con una disposición convencional de los textos y los bocadillos o globos propios de los cómics, incrementando así el impacto visual y despertando una mayor motivación en los lectores.

¡Echamos a volar!
Una vez seleccionado el texto, dibujaremos el esqueleto sobre el que iremos construyendo todo el proceso: tras la lectura individual, el animador lo narrará al grupo con apoyo visual del libro (en todo momento presente en la animación). Posteriormente se propondrá a los asistentes: ¿Por qué no construimos un cuento volador? ¿Os gustaría hacer volar a Blancanieves y a sus amigos? La respuesta de los niños resulta evidente, ¿no?

Se pasará a explicar el proceso: cada niño fabricará un avión de papel pudiendo pedir ayuda tanto a sus compañeros como al maestro. A continuación éste facilitará a cada participante una tarjeta con un fragmento del texto para que o bien lo pegue o bien escriba el texto en una parte visible del avión.

Cuando todos los aviones estén preparados saldremos al patio para que jueguen con ellos a hacerlos volar. Se les pondrá una condición (cuyo cumplimiento será muy, muy flexible; vamos, que haremos la vista gorda si no hacen caso de ella): tendrán que lanzar su avión y coger siempre otro; antes de lanzar éste leerán lo que lleva escrito.

Al cabo de unos minutos de juego libre y espontáneo, volveremos al aula y propondremos un nuevo reto:«¿Seríais capaces de reconstruir la historia de Blancanieves?» Si los niños son numerosos y lectores incipientes, se les dará una «ayudita»: cada texto llevará un número correlativo según el lugar que ocupe en la secuencia cronológica del relato (se trata de ayudarles a ser capaces de reconstruir la historia, no de «examinarles» de habilidades mentales y lingüísticas).

Tras un pequeño ensayo («Venga, todos muy atentos, vamos a contar el cuento entre todos; empieza quien tenga el trozo número 1, luego el 2...»), procederemos a hacer la puesta en escena definitiva, esta vez sin trucos: ellos tendrán que saber cuándo les toca intervenir. Grabaremos en casete el cuento colectivo. Cada niño se llevará después una copia a casa para continuar la animación en familia.

Después propondremos crear «El cuento gigante de Blancanieves». Para ello facilitaremos a cada niño la fotocopia de una de las páginas del cuento para que la coloree a su gusto y posteriormente la pegue en una cartulina, que más tarde habrá de adornar lo más creativamente posible. Esta fase también la pueden realizar por parejas, siempre que sean ellos mismos los que elijan esta modalidad de trabajo.

En el reverso de cada ilustración cada participante escribirá su opinión sobre la animación vivida: lo que más le ha gustado y cómo se ha sentido.

Sería fantástico poder grabar toda la actividad en vídeo, aprovechando los medios tecnológicos de la escuela, o solicitando el equipo en el Centro de Apoyo al Aprendizaje o a algún familiar. Así todo concluiría con el visionado de la película en la que todos podrán comprobar los magníficos lectores y actores que son.

Conclusiones

El propio lector podrá evaluar por sí mismo si se han cumplido los objetivos enunciados al comienzo (incluso otros más o menos curriculares). El vídeo (en su caso) presentará nítidamente el grado de entusiasmo que haya despertado la actividad en los chicos y hasta qué punto se habrán sentido envueltos en una atmósfera de magia y pasión.

A nosotros sólo nos queda comentar las «consecuencias» de la estrategia cuando la hemos puesto en marcha: no hace falta decir que todos los participantes estuvieron «enamorados» de la edición elegida de Blancanieves durante un largo período de tiempo; la fiebre se les contagió hacia otras versiones del mismo cuento y otros relatos tradicionales (de la misma colección u otras).

Lograron que sus padres les narraran cuentos de este tipo (y otros «de cosecha propia» o más actuales) «al calor de la lumbre». Un día se empeñaron en que creáramos en clase versiones libres de los relatos de Grimm y Andersen.
Pero pidieron «más», así que les propusimos comparar la propuesta de estos autores en busca de similitudes y diferencias. Creamos cuentos colectivos de inspiración absolutamente nueva con ciertos toques clásicos. Inventamos finales. Entrevistamos a Caperucita, Blancanieves y el Gato con botas. Hicimos una ensalada de cuentos en la que echamos diversos ingredientes: un poquito de manzana de madrastra, una pizca de la torta de miel de Caperucita, las gotas del gato, el zapatito de Cenicienta...

Tratamos de realizar un trabajo riguroso (la improvisación es uno de los torpedos que hunde con mayor eficacia y frecuencia los barcos de animación lectora) y con perspectivas de futuro. No queríamos organizar una actividad puntual e impactante, sino presentar de un modo lúdico y creativo los cuentos tradicionales a nuestros chavales.

Estamos convencidos de que la generalización de esta metodología a otros aspectos del Área de Lengua y a otras áreas curriculares haría mucho más llevadero, enriquecedor y positivo todo el proceso enseñanza-aprendizaje que se desarrolla en la escuela.

Kepa Osoro

Documentación: Edición de Blancanieves, de la colección «Cuéntame un cuento», de Ediciones SM, Madrid, 1999.