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La práctica de la animación a la lectura

Condiciones para realizar una animación
Es conveniente a la hora de realizar animaciones tener en cuenta algunas ideas básicas que deberemos tratar de cumplir siempre que nos sea posible.
 

  • Debe utilizarse un libro completo, no un fragmento.
  • Debe presentarse el libro: título, autor, ilustrador, traductor, editorial..., adaptando la información a la edad del niño.
  • Después de la lectura del libro, debe haber una puesta en común donde los niños expresen lo que más les ha gustado del libro de forma espontánea, sin que el animador trate de que descubran lo que él ve en el libro.
  • Podemos repetir la animación siempre que utilicemos un libro distinto. No podemos hacer dos animaciones diferentes con el mismo libro.
  • Las animaciones necesitan continuidad, no deben convertirse en algo aislado. Tienen que ser programadas pensando en todo el curso (una al trimestre puede resultar adecuado).
  • Las animaciones serán más efectivas si se comienzan a realizar en los primeros niveles (Educación Infantil) y se siguen realizando a lo largo de toda la Primaria.
  • La animación a la lectura debe ser activa: el niño escucha, lee, juega, observa, se mueve...
  • La animación debe ser participativa: el niño debe ser protagonista. El animador vigilará que todos intervengan, teniendo especial cuidado en la participación de los niños más retraídos.
  • La animación debe ser voluntaria: el niño debe querer participar. Nunca debe convertirse en una actividad más de clase, es algo distinto que tiene que ver más con la diversión y el juego. No debe preocuparnos si al principio no todos los niños leen el libro y participan en la animación. Cuando los niños no lectores vean lo divertido que puede resultar, se irán incorporando a las animaciones. Es normal y conveniente que después de realizada la animación los niños vuelvan a leer el libro de manera voluntaria profundizando en la lectura con las pistas que la animación les ha proporcionado.
  • La animación no es competitiva: no se trata de ganar o perder, no hay notas ni calificaciones. El animador alabará los aciertos, pero quitará importancia a las equivocaciones. Procurará invitar a los niños a ayudar a los compañeros que no sepan.
  • Se pueden realizar en cualquier lugar: biblioteca pública o escolar, aula, hogar...
  • En las animaciones que así lo precisen será necesario que el niño haya leído en su totalidad el libro fijado. El niño lo llevará bien o mal leído, pero con una lectura completa.
  • Es conveniente que los libros elegidos para hacer animaciones tengan un nivel de lectura ligeramente inferior al de los participantes, con el fin de que todos los niños se sientan capaces de leer el libro.

 

Al presentar las distintas animaciones debemos indicar:
 

  • Número y nivel de los participantes.
  • Objetivos.
  • Material necesario.
  • Forma de realizarla.
  • Tiempo que se precisa para llevarla a cabo.

Todas estas indicaciones son orientativas. Será la práctica la que nos vaya guiando e iremos adaptando las animaciones a la realidad concreta de nuestros alumnos.

Objetivos de la animación
Como objetivo general se pretende desarrollar en el niño el hábito lector, de manera que la lectura se convierta en una actividad placentera elegida libremente.
Pero al mismo tiempo también buscamos alcanzar objetivos más concretos: 

  • Que descubra el libro físicamente, iniciándose de forma paralela en el lenguaje de la imagen.
  • Que relacione lo oral y lo escrito dando paso a la lectura como un ejercicio posterior.
  • Que los niños desarrollen la capacidad de escuchar, comprender y retener.
  • Que comprenda lo que dice el libro completo.
  • Que desarrolle su capacidad analítica y creativa: repetir y recrear a partir de lo contado.
  • Que evolucionen de una lectura pasiva a una activa, incorporando este aprendizaje en su vida cotidiana.
  • Que logren otras formas de comunicación no estereotipadas a partir de la recreación y la invención.
  • Que reflexionen sobre los valores y actitudes que encierran los libros con espíritu crítico.
  • Que el niño descubra la diversidad de los libros.
  • Que conozcan otras experiencias diferentes a las que ellos han vivido.
  • Que les sirva la lectura como estímulo para superar los propios problemas.
  • Ampliar su visión del mundo, abrir su mente a otras realidades y culturas, con actitud de respeto.
  • Que se introduzca al niño en la literatura a través de la lectura: que pueda comprender, que además pueda gozar y que le permita reflexionar.

Así, si se cumplen estos objetivos, la lectura acabará educando el sentido crítico del niño, contribuirá al desarrollo de su personalidad y le preparará para la vida.

Cualidades del animador
Debe ser un buen lector. No puede trasmitirse lo que no se vive. 

  • Conocedor de la psicología infantil.
  • Conocedor de la literatura infantil. Autores, libros, colecciones y corrientes.
  • Debe estudiar la técnica que va a utilizar:
  • ¿Cuál es la más adecuada?
  • ¿Con qué libro puede llevarse a cabo?
  • ¿Qué objetivos nos proponemos?
  • Elaborará el material necesario. Es útil que, además del material que precise cada animación, se prepare una clave.
  • Realizará una evaluación después de cada animación para estudiar las dificultades y la consecución de objetivos.
  • Debe programar las animaciones.
  • Es necesario que olvide su propia lectura del libro y dejar que el niño haga su lectura.
  • Creará un clima favorable en cada animación.

Cuando se ponen en práctica las estrategias por primera vez, cuesta conseguir todos los objetivos que en principio nos proponemos. Han de conjugarse muchas cosas: elección del libro, grupo de niños no lectores, adecuación de la estrategia al nivel de los niños, carácter voluntario, hora y lugar de la realización, etc. A veces el animador se siente «novato». No hay que desanimarse: los objetivos se logran cuando se consigue una programación bien estudiada, y hay constancia y continuidad.

Dificultades para aplicar las técnicas de animación a la lectura
En el Primer Ciclo de Primaria y en Educación Infantil las dificultades apenas existen, pues al no tener que leer los niños el libro y presentarse como un juego todos quieren participar.
En el Segundo y Tercer Ciclo de Primaria las dificultades son mayores, sobre todo en las animaciones en las que es necesaria la lectura previa del libro, con lo que en principio, y debido a su carácter voluntario, sólo los que ya tienen una inclinación a la lectura serán los que deseen participar. Varias estrategias nos permiten ir incorporando a los alumnos y alumnas menos motivados: 

  • Dejar que se queden y participen del juego aunque no hayan leído el libro. Los comentarios que hacen sus compañeros sobre el libro, lo divertido del juego que se realiza después, llegan a hacer que muchos pidan el libro para leerlo, o se animen a leer el libro que se presente para la siguiente animación.
  • Marchar a la biblioteca con los alumnos que han leído el libro dejando a cargo de su profesor a los que no lo han leído.
  • Es más ameno realizar el comentario de un libro y el juego de animación que una clase normal. Esta reflexión también hace que los alumnos y alumnas se decidan a leer el libro en la siguiente animación.

De todas formas siempre quedan algunos alumnos y alumnas a los que resulta muy difícil motivar, y será a través de un seguimiento más individual sobre sus gustos lectores, y analizando las dificultades que pueden tener en la lectura, como conseguiremos que paulatinamente vayan cogiendo gusto a la lectura.

Errores y riesgos de la animación a la lectura
 

  • Confundir la animación con actividades en torno al libro.
  • Utilizar fragmentos de obras para realizar las animaciones.
  • Transformar la animación en una clase más.
  • Pedir a los niños que realicen un trabajo sobre ese libro.
  • Que la animación se convierta en agitación.
  • Obligar a los niños a participar en la animación. La animación debe ser voluntaria.
  • Elegir los libros en función sólo de nuestros gustos o desde el punto de vista estético o literario. El libro debe elegirse en función de los intereses y el gusto del niño.

Kepa Osoro


Bibliografía

La formación de mediadores para la promoción de la lectura: contenidos de referencia del Máster de Promoción de la Lectura y Literatura infantil
Cerrillo, Pedro y Yubero, S. (Coord.)
Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha, 2003, Cuenca