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Las redes sociales en el fomento de la lectura en bachillerato
Por Javier Celaya Socio del Portal Cultural Dosdoce.com Albert Einstein manifestó varias veces que nunca pensaba en el futuro porque siempre llegaba muy pronto. Durante una o dos generaciones no van a desaparecer los libros en tapa dura, ni los de bolsillo, ni la prensa escrita, pero no debemos olvidar que en un futuro próximo leeremos, casi todo, en pantallas. Estamos viviendo un cambio de época donde la manera de transmitir el conocimiento –que tradicionalmente estaba basado casi exclusivamente en los libros de tapa dura y la prensa escrita– empieza a complementarse con nuevos soportes de lectura digitales. A lo largo de los últimos años se han publicado multitud de artículos a favor y en contra del impacto de las nuevas tecnologías en el fomento de la lectura y la escritura. Por un lado, hay expertos que aseguran que estas tecnologías alejan a los jóvenes de los libros, que empobrecen el lenguaje al utilizar en estos soportes frases muy cortas para comunicarse, que reducen el vocabulario debido a los mensajes cortos, etc. Por otro lado, encontramos otras voces que nos señalan que las nuevas tecnologías aportan una hiperestimulación y una concentración en los jóvenes que pueden ser muy beneficiosas si se aplican correctamente a procesos de aprendizaje. Estos expertos también indican que nuestros jóvenes escriben y leen más que nunca en blogs, wikis y redes sociales, y que son capaces de llevar a cabo varias tareas, a través de múltiples medios digitales, de forma simultánea. En vez de pasarnos todo el día diciendo que las nuevas tecnologías reducen el lenguaje y alejan los libros de los jóvenes, ¿por qué no utilizamos las redes sociales para atraer su curiosidad hacia el contenido de los libros y para fomentar el placer de leer? A las nuevas generaciones les encanta crear vídeos caseros y colgarlos en la Web, descargarse música para escucharla en su MP3, intercambiar fotografías en redes sociales como Flickr o Picasa y escribir sobre sus experiencias personales en redes sociales como Myspace o Facebook. ¿Por qué no ayudamos a los jóvenes a crear un vídeo con los personajes de un libro con los que se puedan identificar y de esta manera atraer su atención? ¿Por qué no grabamos el primer capítulo en un archivo MP3 para que puedan descargárselo en la Red y compartirlo con sus colegas? ¿Por qué no fomentamos conversaciones sobre libros en blogs y redes sociales? A través de estas tecnologías podemos crear espacios de lectura y escritura más cercanos a su manera de comunicarse, lo que motivará su placer por leer en el futuro todo tipo de textos en todo tipo de soportes. Si los hábitos de lectura y escritura están experimentando una transformación histórica debido a la irrupción de las nuevas tecnologías sociales, entonces también deberíamos reflexionar sobre cómo cambiar el método de aprender a leer. Las bibliotecas escolares deben evolucionar y adaptarse a las necesidades de los nuevos usuarios. Esta nueva etapa nos brinda una oportunidad única para impulsar estrategias de educación que nos permitan testar nuevas formas y soportes que fomenten el placer de leer entre los jóvenes. Este artículo intentará explicar cómo estas nuevas redes sociales pueden convertirse en comunidades de aprendizaje y transmisión del saber. Para lograr este objetivo, empezaremos analizando cómo las bibliotecas pueden colaborar en Wikipedia redactando artículos sobre diferentes biografías de autores y sus libros. Posteriormente, evaluaremos las ventajas de grabar en vídeo las actividades culturales que celebran los centros en sus instalaciones (presentaciones de libros, encuentros con autores, etc.) y colgar los mismos en YouTube. Continuaremos evaluando cómo las bibliotecas pueden apoyarse en sus usuarios a la hora de archivar y etiquetar en webs como Del.ici.ous o CoRank los contenidos más relevantes que encuentran en la Red. También analizaremos las ventajas de participar en los nuevos microcanales de comunicación, como Twitter. Las innovaciones siempre empiezan con una experiencia. Por este motivo, esperamos que la lectura de este artículo ayude a los bibliotecarios y profesores a entender mejor los beneficios de las redes sociales y les anime a incorporarlas en sus planes de fomento de la lectura y escritura. El papel de Wikipedia en el fomento de la lectura y la escritura Wikipedia es uno de los ejemplos más representativos del fenómeno de intercambio colectivo de conocimiento. El hecho de que cualquier persona pueda colaborar aportando datos, textos, imágenes, etc. ha generado un amplio debate y rechazo en algunos sectores de la sociedad debido al supuesto escaso criterio que tiene la ciudadanía para aportar información. Esta enciclopedia online cuenta con más de 10 millones de artículos publicados en cerca de 200 idiomas. Desafortunadamente, cuenta con escaso contenido publicado en español, unos 375.000 artículos, y con pocos usuarios si nos comparamos con otros países de nuestro entorno. Es cierto que algunos artículos publicados contienen imprecisiones, datos erróneos o erratas, pero no debemos olvidar que también se han publicado miles de libros, periódicos, revistas e incluso enciclopedias con muchas imprecisiones y erratas. En lugar de cuestionar constantemente la objetividad e imprecisiones de esta enciclopedia, las bibliotecas escolares pueden ayudar a mejorar sus contenidos actualizando datos, corrigiendo erratas, etc. Los centros escolares pueden participar escribiendo nuevos artículos sobre diferentes temas (biografías de autores, ciencias, historia, etc.) o mejorando los que ya existen realizando tareas de mantenimiento, como agregar nuevos enlaces, buscar referencias a un artículo, etc. Al colaborar con Wikipedia podemos convertir el proceso de revisión de textos e investigación para nuevos contenidos en generación de conocimiento. Con todas sus imperfecciones, esta plataforma nos ofrece la posibilidad de enseñar a nuestros jóvenes la complejidad de la elaboración de contenidos, los diferentes puntos de vista que puede tener una historia, la importancia de contrastar las fuentes, etc. La colaboración en Wikipedia aporta una serie de valores educativos en el proceso de aprendizaje que deben ser tenidos en cuenta por los docentes: - Desarrollar la capacidad de argumentación para hacer valer tu punto de vista frente a otros.
- Contrastar información con diferentes fuentes.
- Valorar la relevancia de los datos encontrados.
- Mejorar las técnicas de búsqueda de datos en redes sociales.
- Reconocer la importancia de un texto firmado frente al anonimato, etc.
Redes sociales de Folksonomía – etiquetado social La llegada de estas redes sociales de intercambio de enlaces permite a las bibliotecas ofrecer nuevos servicios de valor añadido a sus usuarios al archivar y clasificar de forma colectiva a través de tags (etiquetas) el contenido más interesante que encuentra en la Web. Un tag (etiqueta) es un conjunto de palabras que se añade a un hipervínculo para poder identificarlo y compartirlo posteriormente. Gracias a esta labor de investigación y archivo comunitario cualquier alumno que esté interesado en un determinado tema puede encontrar amplia información sobre el mismo de forma rápida y sencilla. Al igual que en el caso de Wikipedia, existe un amplio grupo de profesionales del sector bibliotecario que ponen en duda la fiabilidad de este tipo de redes de indexación social. Estas personas cuestionan la capacidad de los usuarios de llevar a cabo un proceso de registro de documentos que sea fiable puesto que se están creando demasiadas palabras clave que hacen que el sistema de búsqueda y clasificación sea inviable. En pocas palabras, temen que estas nuevas redes sociales sustituyan a los procesos de clasificación y catalogación tradicional, cuando en mi opinión el papel de estas redes es complementarlos haciéndolos más cercanos a los usuarios. En vez de rechazar la predisposición y el esfuerzo de los usuarios, reflexionemos sobre cómo podemos enriquecer y complementar la labor profesional de registros llevada a cabo por un bibliotecario con la ayuda de los lectores y usuarios de las bibliotecas. Permitir que los usuarios de una biblioteca participen en estas redes sociales ofrece un amplio abanico de posibilidades para fomentar la lectura y la escritura. Las bibliotecas escolares pueden elaborar conjuntamente con los alumnos una lista de palabras clave para ser utilizada posteriormente por todos los usuarios a la hora de clasificar nuevos textos. También pueden añadir en los enlaces ya clasificados sus propios comentarios y valoraciones. Aunque Del.ici.ous sea una de las redes sociales de enlaces y etiquetado más conocidas, existen alternativas similares de sistemas de marcadores sociales como Furl, Gennio o CoRank. Participación en redes sociales de intercambio de noticias Las bibliotecas escolares deberían fomentar la participación de sus usuarios en las principales redes sociales de intercambio de noticias relacionadas con la cultura (Literatúrame, Culturízame.net, Menéame...). En estos sitios, miles de personas comparten de forma altruista sus fuentes habituales de información cultural, artículos de interés publicados en la Red, enlaces directos a opiniones, etc. Los miembros de estas nuevas redes sociales votan y comentan las noticias ya publicadas en Internet (blogs, revistas especializadas, medios digitales, etc.). Los artículos más votados se publican en la portada de la web. El reconocimiento y grado de credibilidad de cada participante se mide por el valor de sus aportaciones, que son evaluadas por el resto de los usuarios. Publicación de vídeos en la Red Cuando los miembros de la «generación YouTube» ven algo en la Red que les gusta, se lo cuentan inmediatamente a su lista de contactos a través de canales de comunicación o redes sociales como Twitter, Facebook, Myspace.com, etc. Dado el alto potencial de estas redes de intercambio de archivos audiovisuales, los bibliotecarios deberían evaluar la conveniencia de grabar las actividades culturales que llevan a cabo en sus instalaciones y posteriormente colgarlas en la Red. La publicación de estos encuentros y entrevistas con autores permitiría a las bibliotecas crear un amplio archivo multimedia y, paralelamente, ofrecer un servicio a los potenciales lectores que quieran acercarse a esta obra/autor. Crear un vídeo “casero” y publicarlo en la Web es un proceso muy sencillo. Las bibliotecas pueden involucrar a los propios usuarios en el proceso de creación del vídeo, correspondiente etiquetado y publicación en la Red. Archivar cubiertas de libros en Flickr La cubierta de un libro, así como las ilustraciones de los libros especializados en Literatura Infantil y Juvenil, son un elemento esencial en el proceso de desarrollo del hábito de lectura. La mayoría de los editores, libreros y bibliotecarios coinciden en que muchos jóvenes han decidido leer un libro motivados por la imagen y los colores de una determinada cubierta. ¿Por qué relegar a este importante elemento visual ahora que las nuevas tecnologías nos ofrecen mecanismos para utilizarlo? Si archivamos estas imágenes en comunidades de intercambio de fotografías como Flickr o Picasa, cualquier profesor o alumno que esté interesado en un determinado tema puede encontrar en estas comunidades amplia información (fotos, vídeos, textos, etc.) sobre el mismo de forma rápida y sencilla. Las bibliotecas escolares deberían abrir una cuenta en estas comunidades de intercambio de fotografías y subir fotos relacionadas con sus actividades culturales (encuentros con autores, presentaciones de libros, cubiertas de los mismos, etc.). Al subir cada foto, el usuario deberá añadir una serie de etiquetas que ayudará a los futuros usuarios a encontrar correctamente el contenido. Twitter: textos de 140 caracteres Twitter es una de las últimas herramientas de comunicación social que ha revolucionado nuestro país. Los usuarios de este nuevo microcanal de comunicación personal contestan a la pregunta: «¿Qué estás haciendo?» a través del envío de mensajes de texto con una longitud máxima de 140 caracteres. Los textos enviados son leídos por miles de personas de forma simultánea, tanto conocidas como desconocidas. El contenido de estos breves textos consiste, en la mayoría de los casos, en irrelevantes anotaciones sobre el día a día de sus usuarios. Al principio, uno llega a la conclusión de que muchas de estas personas tienen una vida de lo más aburrida y que hacen más o menos lo mismo todos los días: van y vuelven de la escuela, universidad o trabajo, comentan algo sobre el tráfico, el tiempo, si van a asistir a alguna clase, concierto… Pero al cabo de unos días, y haciendo una lectura más calmada y entre líneas sobre los textos y sus usuarios, uno descubre una serie de motivos por los que sigue las conversaciones que tienen lugar en este canal de comunicación. Por ejemplo, ayudan a establecer un vínculo de cercanía al permitirnos conocer el lado humano de personas que seguimos a diario en la Red: qué les gusta hacer en su tiempo libre, su fecha de cumpleaños, qué les ha sorprendido, qué les agobia, etc. Por otro lado, algunos usuarios recomiendan exposiciones interesantes, películas o libros que les llaman la atención en la Red y quieren compartir con el resto de la comunidad. Por estos motivos, herramientas como Twitter o Pownce pueden convertirse en un canal complementario de comunicación de las bibliotecas escolares para establecer conversaciones más coloquiales e instantáneas, en otras palabras, más humanas y menos institucionales que en otros canales de comunicación (emails, boletines, etc.). Conclusiones. Valores educativos de las redes sociales Los profesores que ya han incorporado alguna de estas herramientas en sus aulas señalan que los alumnos pueden profundizar en los temas que más les interesan, que incrementan la autoestima de los mismos al permitirles compartir sus descubrimientos y opiniones con el resto de sus colegas, que permite a los alumnos expresarse a través de los canales de comunicación que ellos mismos utilizan y valoran, y que, en muchos casos, el uso de estas herramientas estimulan la motivación hacia tareas y materias que inicialmente conllevan un cierto rechazo entre los estudiantes. Llevando a cabo diferentes ejercicios de lectura y escritura en las redes sociales, los alumnos pueden aprender a aceptar las contrariedades de la vida y sus limitaciones (físicas, tiempo, responsabilidad, etc.). La participación en blogs, wikis y redes sociales puede ayudarnos a transformar la información en conocimiento e incrementar la autoestima de los alumnos, que está muy relacionada con la imagen que tienen de sí mismos. Curiosamente, también puede enseñarles a admitir normas y códigos de conducta de la vida real, tal y como los respetan en las redes sociales. Por último, los docentes deben ayudar a los estudiantes a ser críticos con la información que encuentran en la web social. Para ello, deben desarrollar competencias básicas sobre el funcionamiento de las redes sociales. Deben cuestionar las fuentes, descubrir tópicos, simplificaciones, intereses económicos, ideológicos, y lo más importante: deben aprender a buscar mejor en la Red. La proliferación de contenidos –cada día se crean más de 7 millones de nuevas páginas web– conlleva también una mayor dificultad para jerarquizar, seleccionar y establecer criterios diferenciadores. La multiplicidad de fuentes informativas también dificulta al alumno la capacidad de gestionarlas coherentemente. El papel del profesorado será esencial para desarrollar en los alumnos habilidades de búsqueda y lectura en la web social con el objetivo de poder establecer criterios diferenciadores y seleccionar aquellos contenidos de calidad.
Bibliografía Buscar Battelle, J. Urano, 2006, Barcelona
Generación Einstein Boschma, J. Gestión 2000, 2008, Barcelona
Tendencias Web 2.0 en el sector editorial Celaya, J. Dosdoce, 2007, Madrid
15 años de Internet en España Herrera, A. M. y Villabona, J. Bubok, 2008, Madrid
El culto del aficionado Keen, A. Doubleday, 2007,
Nosotros es más inteligente que yo Libert, B. y Spector, J. Gestión 2000, 2008, Barcelona
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