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Diseño de proyectos de animación a la lectura

Por Mª Isabel Borda Crespo 
Profesora 
Didáctica de la lengua y la literatura
Universidad de Málaga

La animación a la lectura en Educación Secundaria
En Educación Secundaria1 se sigue proyectando la lectura como fuente de placer y enriquecimiento personal, como fuente de descubrimiento de otros entornos y otras culturas, y como fuente de descubrimiento de la fantasía y del saber junto a habilidades de pensamiento, perceptivas y comunicativas, sensibilidad y sentido estético. Para conseguir estos objetivos es por lo que realizamos proyectos de animación a la lectura.

La animación a la lectura cobró protagonismo en España hace aproximadamente veinticinco años. Durante todo este tiempo, ha sido la misma práctica de animación a la lectura la que ha ido institucionalizando esta acción educativa en la escuela. Propone acercamientos lúdicos, flexibles y dinámicos a la lectura y al libro, alejados de la artificialidad y la fragmentación que suele caracterizar a la enseñanza-aprendizaje de la lectura. Tras la práctica de la animación encontramos el planteamiento de que es posible articular los propósitos didácticos con los propósitos comunicativos que son los que habitualmente orientan la lectura y la escritura fuera de la institución educativa.

La importancia de los factores afectivos y de sociabilidad2 en la animación a la lectura se pone de manifiesto en los procesos formales de enseñanza-aprendizaje de la lectura (Marchesi, 2005 y Sancho, 2005). Si queremos una práctica educativa donde los estudiantes encuentren sentido a sus aprendizajes lectores, hace falta diseñar una enseñanza conectada con la vida. Hay que atender a la formación del sujeto empírico, social y emocional, portador de experiencias lectoras que inevitablemente busca interpretar, y no sólo al sujeto que conoce racionalmente y que aprende hechos y conceptos relevantes de la cultura. Atender al plano estético-comunicativo tanto como al crítico-cognitivo. Y para ello es necesario saber qué saben realmente los adolescentes, qué sienten, qué quieren, qué leen y qué los moviliza fuera de la escuela (Díaz-Plaja Taboada, 2002).

La búsqueda de caminos alternativos para conseguir que los adolescentes adquieran hábito lector ayuda a consolidar unas estrategias y unos planteamientos innovadores e integradores donde expresiones como deseo, placer y libertad de leer renuevan su significado en la práctica educativa. Legitimar el placer de la lectura por el amor al texto mismo supone, entre otras cuestiones3, educar para el tiempo de ocio. La animación a la lectura puede contribuir muy eficazmente a educar para ese tiempo libre siempre que objetivos de autonomía personal tengan protagonismo en las programaciones. Por esta razón es por la que generamos experiencias lectoras plenas y placenteras, trabajamos la autonomía del sujeto a la hora de decidir qué leerá y cuándo lo hará, y buscamos la formación de un individuo autónomo en la gestión y planificación de su tiempo libre.

Desde la práctica educativa de la animación a la lectura no buscamos enseñar a leer sino potenciar el deseo de leer para desarrollar el hábito lector. Podemos definir la animación a la lectura como «todo aquel programa y todas aquellas actividades educativas que con carácter intencional buscan promocionar la lectura en la vida social y personal de los individuos, considerándolos como agentes activos de la cultura del libro y que pueden converger con los procesos de adquisición y desarrollo lector llevados a cabo desde la institución educativa» (Borda, 2005, 122).

Diseño de proyectos de animación a la lectura en Secundaria

Un proyecto es la manera de generar un cambio,
una mejora en nuestro entorno.
(Roselló Cerezuela, 2004)

Hemos de tener en cuenta algunos aspectos básicos (Borda, 2005).

  1. No hay dos proyectos iguales, ni tiene por qué seguirse un mismo esquema dos veces seguidas. El mejor de los proyectos es el que está bien fundamentado en su contexto y en sus finalidades. Se propone siempre optimizar los recursos que ya tenemos. Para ello es fundamental que el proyecto se acople al contexto en el que nace, que conozca a fondo los elementos más destacados de este entorno, y que desde él proyecte la intervención de animación a la lectura.
  2. La variable de recursos humanos, en sus diferentes niveles, precisamente para concretar los objetivos y metodologías más adecuadas a cada situación.
  3. Un proyecto es una herramienta de planificación, trabajo y reflexión colectiva. No es un fin en sí mismo.
  4. Un proyecto es siempre una combinación de incertidumbre y de riesgo.
  5. La elaboración del proyecto es un proceso de reflexión mediante el cual se concretan con detalle las intencionalidades de una intervención y se revitalizan ideas y propuestas.
  6. El proyecto demuestra una capacidad de previsión y anticipación a una situación determinada.
  7. El proyecto es una herramienta de gestión que permite organizar la ejecución y realizar un proceso de evaluación completo. Establece prioridades, criterios y actitudes comunes.
  8. El proyecto es un instrumento de trabajo en equipo que permite disponer de una información detallada de la acción común de todos sus miembros, al estimular y cohesionar a los distintos docentes que pueden intervenir en él, alejándolos de la improvisación.
  9. El proyecto es una forma de exteriorización de unas ideas, voluntades e interpretaciones de una situación determinada.
  10. El proyecto tienen una dimensión temporal; es el diseño en el presente de una posible acción en un futuro próximo.

Además, el proyecto como concreción de una determinada opción se ha convertido en un elemento imprescindible en el trámite, la negociación y la comunicación social. Pensemos que todo proyecto queda sustentado por las políticas culturales que lo enmarcan. Así, si queremos solicitar ayudas y/o subvenciones dependientes de organismos públicos, ya sean educativos o de otra naturaleza, necesitamos diseñar el proyecto en un documento escrito ordenado y coherente que permita al lector entender los propósitos del mismo.

Niveles de diseño
A. Plan. Es el conjunto de grandes líneas directrices que orientan una voluntad de intervención. Se plantea a nivel general y deriva de unas directrices políticas determinadas (por ejemplo, el plan estratégico de lectura de una ciudad, un plan de biblioteca, el plan de lecturas de un centro educativo).

B. Programa. Es la primera concreción del plan. Recoge las líneas directrices del plan y las aplica a un aspecto concreto, por ejemplo, por sectores (programa de teatro, cuenta-cuentos, lecturas literarias, encuentros con autores), por edades (programa lecturas en Secundaria primer ciclo, segundo ciclo); o por funciones (programa de apoyo a la biblioteca escolar).

C. Proyecto. Es la línea más operativa de la intervención. Se concreta en actividades o acciones que sólo tienen razón de ser en cuanto forman parte del proyecto, y este, a su vez, deriva de un programa definido anteriormente.

Peligros y dificultades
  • «Lo urgente se come lo importante». Atender a lo urgente e inmediato nos convierte sin darnos cuenta en gestores de lo inmediato, y corremos el peligro de olvidar la visión a largo plazo, que es precisamente la que da coherencia a un plan de acción.
  • «Es una perdida de tiempo». Encontrar el momento para planificar y diseñar con previsión y antelación una propuesta de intervención y de acción educativa no siempre cuenta con el apoyo y con el tiempo necesario. Supone un peligro lanzarse a una acción sin un ejercicio serio de planificación.
  • La diversidad de propuestas individuales o colectivas pone de manifiesto el activismo de la animación a la lectura. Valorar siempre el «hacer algo» corre el riesgo de perder su razón de ser y la finalidad última de la intervención.
  • El culto a la improvisación. Parece que lo que cuenta y vale es tener recursos para desenvolverse en cualquier situación.
  • Creer que lo importante es tener recursos económicos y humanos. Si diseñamos bien el proyecto, la escasez de recursos puede resolverse con un buen diseño.

Diseño del proyecto

1. Identificar el punto de partida

  • Aquí nos proponemos reflexionar acerca de los aspectos contextuales reales que demandan una intervención de animación a la lectura. Es importante estudiar la viabilidad del proyecto. Pensemos que todo proyecto supone cambios en la gestión del tiempo, del espacio y de los recursos humanos y económicos que tenemos que estar dispuestos a prever y a asumir.
  • Conviene decidir los espacios conceptuales o temáticos –ya sean analógicos o virtuales– en los que queremos intervenir si queremos que la animación a la lectura optimice nuestra intervención educativa.
  • Debemos conocer otras actuaciones con similar finalidad que se lleven a cabo desde otras instituciones, no específicamente educativas, ya que pueden enriquecer nuestro proyecto. Aprovechar al máximo las posibilidades que nos brinda el contexto socio-cultural puede ayudarnos a enmarcar nuestro proyecto dentro de la política cultural de la comunidad.
  • También es importante saber y conocer otros proyectos o intervenciones que se hayan realizado. La bibliografía al efecto muestra que en animación a la lectura ya no partimos de cero4.
  • Asimismo deberemos hacer un estudio previo del sector cultural al que va dirigido nuestra intervención. La dimensión social es importante, ya que nos proporciona información útil acerca de los hábitos de consumo cultural de los jóvenes, cuáles son los programas culturales que en ese momento se llevan a cabo en la ciudad o entorno, qué ocurre en los medios de comunicación, cuáles son las motivaciones y consumos de los jóvenes5.

2. Idea generadora del proyecto, contenidos y objetivos

Tras la información que recopilemos en el análisis contextual –diagnóstico– procederemos a desarrollar creativamente la idea que va a generar y definir nuestro proyecto.

Los aspectos a tener en cuenta son:

  1.  Descripción y título del proyecto

Se trata de definir los aspectos conceptuales que trata o aborda el proyecto. Lógicamente la elección del contenido del proyecto se basa en gran medida en la finalidad del mismo y se justifica de acuerdo con el contexto que hemos estudiado. El contenido del proyecto puede derivarse del tema a tratar, del destinatario o de la finalidad. Tras ello concretaremos el título del proyecto, que puede acompañarse de un subtítulo más específico que precise e identifique el contenido del mismo.

  1. Destinatarios del proyecto

Según criterios socio-culturales, literarios y psicológicos. Debemos olvidar la creencia de que el proyecto puede dirigirse a todo el mundo, de hacerlo así corremos el riesgo de dispersarlo.

  1. Objetivos
  • Tienen un nivel de concreción mayor que la finalidad del proyecto.
  • Buscan un cambio, una mejora de la realidad lectora, un avance, un progreso.
  • Son claros en su comprensión y no son interpretables. Todo el equipo tiene que entender lo mismo a la hora de proponer, debatir y aprobar un objetivo.
  • Son consensuables y aceptables por todo el equipo.
  • Son evaluables mediante indicadores prefijados.

  1. Personas responsables del proyecto

  1. Temporalización de las actividades

  1. Material necesario

Con un presupuesto detallado del mismo, especificando la forma de gestión económica y la procedencia y tipología de la financiación.

  1. Aspectos metodológicos y organizativos.

Aquí situamos las estrategias que definen un estilo de hacer las cosas mediante las actividades, que son el conjunto de operaciones que materializan el proyecto.

  1. Factores organizativos y recursos humanos.

 Especificando el número de personas que intervendrán con su correspondiente asignación de responsabilidades.  

 

  1. Proceso de evaluación o reflexión final.

 La importancia de esta última parte tiende a minimizarse por el carácter de activismo inmediato y de intervención a corto plazo que muchas veces tienen nuestros proyectos de animación a la lectura. Es importante conceder un tiempo a la reflexión de nuestras intenciones, generando así medidas de control y autorregulación que puedan ir dando respuestas cada más reales y más acordes a las demandas lectoras y las necesidades identificadas.

Importante: aunque no es estrictamente necesario, debemos adoptar una serie de medidas para transmitir el proyecto a nuestro entorno. Es importante hacer saber que el proyecto existe y atraer así a posibles personas interesadas en él. Desde la propaganda, la publicidad, el marketing, la relaciones públicas, la imagen corporativa (cuando se trate, por ejemplo, de logos de la biblioteca).

El espacio de la animación a la lectura
El espacio donde realizaremos nuestras sesiones de animación a la lectura puede ser muy diverso, atendiendo a los diferentes contextos y ámbitos educativos donde pueda plantearse nuestro proyecto. El aula, la biblioteca escolar y espacios escolares de uso común y compartido son espacios convencionales posibles, a los que hay que añadir los espacios informales de Internet y los blogs. Hay que huir del didactismo, la obligatoriedad, el autoritarismo y procurar la colaboración, la horizontalidad y la participación de todos.

Romper con la imagen cotidiana del espacio habitual, sentir que la experiencia es excepcional, debe contribuir a que todos se sientan involucrados en el proyecto.

Espacios convencionales
Transformar el espacio cotidiano en un lugar especialmente decorado y coincidente con nuestras intenciones de animación ayudará a que los jóvenes participen en las actividades propuestas con sentido lúdico y no las asocien a las tareas escolares diarias. Es importante que cualquier elemento decorativo que utilicemos, además de atenerse a los presupuestos y a los recursos materiales disponibles, sea retirado al finalizar la sesión de animación, de forma que el espacio utilizado recobre su imagen cotidiana.

La biblioteca es el espacio educativo más idóneo para generar estrategias de animación a la lectura. En ella no sólo los jóvenes son reconocidos como miembros del grupo sino también como individuos con intereses singulares (Borda, 2005, 143).

Propuestas de proyectos:  

  • Celebración de efemérides, como Día Internacional del Libro u otras.
  • Museo del cuento
  • Creación de pegatinas, logos, exlibris, separadores y/o otras marcas y objetos que personalicen nuestra relación con los libros y la lectura.
  • Talleres de encuadernación de libros.
  • Concursos literarios.
  • Cuento a otros.
  • Cuentos motores, yincanas y otros juegos de pistas.
  • Club de lectura: con familias o bien exclusivamente con adolescentes.
  •  La semana del libro, del cómic…
  • Tertulias on air.

Espacios virtuales
Ante la apabullante proporción de jóvenes españoles internautas (83,9%, y subiendo), se pone de manifiesto la necesidad de revitalizar los espacios tradicionales de enseñanza y aprendizaje tendiendo puentes hacia estas nuevas situaciones de lectura para hacerlas converger en la práctica lectura textual.

Para la animación a la lectura, el blog6se revela como una herramienta muy permeable a otras estrategias que tienen que ver con la Web. Según palabras de Vera (2006), los edublogs salen del aula, apoyan el e-learning y crean comunidades de aprendizaje, en este caso, de lectores y escritores. Pero aunque sean una poderosa herramienta educomunicativa, no son la solución a los problemas educativos. El resultado dependerá, como apunta Lara (2005), del enfoque, de los objetivos y de la metodología con que esos recursos sean integrados en cada programa o proyecto educativo. Se trata de un cambio de actitudes. La única manera de apropiarnos de las herramientas tecnológicas es con una relación directa con ellas. Hacerlas en definitiva, invisibles.

Ventajas y utilidades de la edición de blogs

  • Se asumen responsabilidades éticas de convivencia digital. Crear una comunidad blogosférica de lectores en red genera un compromiso supraescolar. Esto invita al trato cordial con sentido crítico responsable, con una esmerada redacción y una expresión local rigurosa ante el dinámico mundo global.
  • La construcción permanente de una identidad exterior del blogger-lector. Pensemos que desde el nombre de usuario, el título del blog, el perfil del usuario, son referencias que evidencian los antecedentes cognitivos, emotivos y socioculturales del blogger. Paralelamente el bloguero puede observar su grado de autoridad en la blogosfera a través de las referencias inversas (trackback) que reciben su posts y de buscadores como Technorati.
  • Son fáciles de asimilar7.
  • Establecen un canal de comunicación informal y horizontal entre profesor y estudiante.
  • Dotan al estudiante de un medio personal para la experimentación de su propio aprendizaje lectoescritor.
  • Son idóneos para proyectos lectores en línea.

Estos nuevos espacios quedan definidos a grandes rasgos de la siguiente manera:

  • Bibliotecas virtuales y clubes lectores en línea
  • http://www.sol-e.com/
  • http://www.clubkirico.com/home.php
  • http://www.cervantesvirtual.com/seccion/bibinfantil/
  • http://www.bibliotecasvirtuales.com/

  • Guías de lectura
  • http://www.uclm.es/cepli/index.asp?id=60

  • Web de fomento lector y animación a la lectura
  • http://www.fundaciobromera.org/La_Fundacio/LaFundacio.htm
  • http://www.animalec.com/mambo/
  • http://www.disfrutalalectura.com/index.php

  • Utilización de multimedia. Ver «200 aplicaciones gratuitas. Web 2.0 (… y 1.0 también)» de J. Diego Polo disponible en: http://wwwhatsnew.com/recopilacion

  • Web educativas donde encontramos interesantes proyectos de animación a la lectura
  • http://www.aulablog.com/edublogs
  • http://www.quadernsdigitals.net/
  • http://www.educared.net/
  • http://www.eduteka.org

  • Blogs literarios
  • http://www.escolar.net/wiki/index.php/Blogs_literarios_y_sobre_libros#Novelas_en_la_Red
  • http://animacionalaectura.blogspot.com/
  • http://lij-jg.blogspot.com/

  • Revistas de literatura infantil y juvenil digitales
  • http://www.dosdoce.com/home_cas.php
  • http://revistababar.com/web/index.php
  • http://www.imaginaria.com.ar/

  • Webs de gestión cultural
  • http://www.amanocultura.com/index.php?v_scroll=yes

Proyectos posibles

  • Lectores 2.0. Se trata de proyectar la edición de blogs para crear comunidades de lectores. La opción más sencilla es que sea el propio animador/a el que diseñe el blog y que sean los chicos los que participen en esta comunidad de aprendizaje, o bien que sean estos editen sus propios blogs, ya sea individualmente o agrupados por intereses comunes, configurando una red de relaciones socio-literarias.
  • Leer historias con mapas en la geoweb. Ver http://gutenkarte.org/
  • Narrativas digitales, con utilización de portales para compartir fotos y vídeos.
  • Lo lees, lo escribes, lo vives. Este proyecto se inspira en el fenómeno fan-fiction8.
  • Cuentos por SMS.

 

 

(1) Ver REAL DECRETO 1631/2006, de 29 de diciembre, por el que se establecen las enseñanzas mínimas correspondientes a la Educación Secundaria (BOE, 5 de enero 2007).
(2) Según recoge Jiménez Guerra (2005, 28), los asistentes a los clubes de lectura buscan la sociabilidad, el eco en los demás de sus propias impresiones, luchando así por romper el aislamiento impuesto durante siglos de la lectura en solitario.
(3) Interesante la idea de «placer lector», ya que se ha colado en la educación creando no pocas ambigüedades. Ver M. I. Borda Crespo, «Tras el placer de lectura». En ABsé, 2005, año 7, nº 3, pp. 8-14.
(4) Ver entre otros, J. Montesinos Ruiz (2002): «Lecturas al pil-pil. Una metodología para el fomento de la lectura en Secundaria», en CLIJ, 149, pp. 7-149; VV.AA, «Nueve propuestas para invitar a leer”», en Cuadernos de Pedagogía, 2005, 352. pp, 80-105; Rafael Maldonado Majada: «Experiencias en centros. Tertulias literarias en la biblioteca del IES Jorge Guillén de Torrox», en J. García Guerrero (Dir.), Guía de biblioteca escolares, Sevilla, Junta de Andalucía, 2006 (CD-Rom).
(5) Ver PRECISA Research, Estudio: Hábitos de lectura y compra de libros 2006, Ministerio de Cultura y Federación de Gremios de Editores de España, 2006. Y Centro de Investigación y Documentación Educativa (CIDE), Los hábitos lectores de los adolescentes españoles, Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, 2003.
(6) Optamos por los blogs como herramienta dinamizadora de la lectura frente a otras opciones más cercanas a un aprendizaje formal estricto, como las webquest.
(7) Para más información ver A. Fumero, «Un tutorial sobre Blogs. El abc del universo blog», en TELOS, 65, 2005, entre otros.
(8) Ver http://es.wikipedia.org/wiki/Fanfiction.


Bibliografía

Lectura y literatura infantil y juvenil. Claves
Abril Villalba (Coord.), M.
Aljibe, 2005, Archidona (Málaga)

Lecturas precarias. Estudio sociológico sobre los «pocos lectores»
Bahloul, J.
Fondo de Cultura Económica, 2002, México

Sobre la animación a la lectura de libros literarios
Borda, M.I.
Aljibe, 2005, Archidona (Málaga)

Valores y lectura, estudios multidisciplinares
Cerrillo, Pedro, Larrañaga, Elisa y Yubero, S. (Coord.)
Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha, 2004, Cuenca

El lector de secundaria
Díaz-Plaja, A.
Instituto de Ciencias de la Educación, 2002, Zaragoza

Clubes de lectura: una lectura oculta
Jiménez, F.
Gestión cultural, 2005,

Blogs para educar. Usos de los blogs en una pedagogía constructivista
Lara, T.
, ,

La lectura como estrategia para el cambio educativo
Marchesi, Á.
Revista de Educación, 2005,

Aspectos didácticos de Lengua y Literatura.12
Muñoz, B. y otros
Instituto de Ciencias de la Educación, 2002, Zaragoza

El valor de la lectura. Un análisis de la imagen social del lector
Larrañaga, Elisa y otros
Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha, 2004, Cuenca

La ciudad lectora: hacia un proceso de elaboración de una política global de la lectura
Pirou, M.
Fundación Germán Sánchez Ruipérez, 2002, Salamanca

Diseño y evaluación de proyectos culturales
Roselló, D.
Ariel. 2ª Edición, 2005, Barcelona

Aprender a los 15 años: factores que influyen en este proceso
Sancho Gil, J.M.
Revista de Educación, núm. extraordinario, 2005,

La lectura en los jóvenes: cultura y respuesta
Sarland, C.
Fondo de Cultura Económica, 2003, México

Lecturas y lectores en la ESO. Una investigación educativa
Tejerina, I.
Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2006, Alicante

Los weblogs como herramienta educativa
Vera, E.
Internet, 2006,

Revista de Educación

Revista de Educación núm. extraordinario, 2005,